Preparatorianos mexicanos detectan explosiones solares desde su escuela

La NASA confirmó que estudiantes de la Ciudad de México captaron desde su laboratorio una potente explosión ocurrida en octubre
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Autor: Verónica Díaz Favela | Otra fuente: CNNMéxico

Estudiantes de preparatoria de la Ciudad de México detectaron una explosión solar en octubre pasado al hacer observaciones con telescopio en sus prácticas de ciencia; la NASA confirmó más tarde que los registros tomados por los jóvenes eran correctos.

La agencia espacial estadounidense también confirmó que los preparatorianos y el Laboratorio de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habían sido los únicos en Latinoamérica en detectar la explosión solar desde la Tierra.

Los estudiantes, que se hacen llamar los cazadores de tormentas solares, acuden en sus ratos libres al Laboratorio de Radioastronomía de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) número 5 José Vasconcelos, como parte de un proyecto no curricular que buscar acercar a los jóvenes a la ciencia, de acuerdo con un comunicado de UNAM.

En el proyecto participan cerca de 120 estudiante de entre 15 y 17 años, dijo vía telefónica el profesor y coordinador del proyecto, Alfonso Castillo Ábrego a CNNMéxico.

El lunes 22 de octubre, Jacqueline Hernández, Gerardo Venegas, Ariadna Paola, Santiago Altamirano, Angélica Almanza y Dulce Ximena Magaña fueron al laboratorio para observar el Sol a través de un telescopio coronado, un radiotelescopio y una antena dipolo, los cuales captan las ondas de radio de Sol, lo que a su vez permite observar las tormentas solares.

“Nos dedicamos a enfocar el telescopio y a grabar, entonces yo noté que había algo muy inusual en el Sol, porque sí logramos identificar las diferentes partes pero en este caso había una mancha blanca muy brillante, entonces no sabíamos que era. Yo le dije a mi compañera que le avisara al profesor”, contó la estudiante Ariadna Paola, según la UNAM.

Los jóvenes detectaron una eyección de masa coronal de clase M4 en la región 1598 del Sol a las 13:50 horas (local).

Las tormentas solares se clasifican por su intensidad de la A a la X; a partir de la M, como fue el caso de la explosión de octubre, se debe estar alerta porque la energía emitida por el Sol puede cruzar el campo geomagnético terrestre y perturbar los sistemas de telecomunicación, explicó el profesor Castillo Ábrego.

La NASA confirmó más tarde que esa erupción alcanzó su máximo a las 23:17 horas (del este de Estados Unidos), y que las llamaradas afectaron levemente las telecomunicaciones de algunas regiones de Asia.

El Sol atraviesa una fase de actividad intensa que es posible registrar a través de telescopios y radiotelescopios, de acuerdo con el comunicado de la UNAM. El siguiente periodo de máxima actividad será entre 2013 y 2014.

El profesor Castillo Ábrego cuenta que los jóvenes y él habían estado monitoreando la mancha solar AR 1598 días antes de la observación mencionada y que habían comentado la posibilidad de que se generara una gran explosión.

Los datos obtenidos por los jóvenes que hacen observaciones en la Preparatoria 5 son revisados habitualmente por científicos de la NASA desde el 2007.

“Es un orgullo mantener contacto con la NASA porque somos estudiantes aficionados; sin embargo, tenemos la oportunidad de que nuestro trabajo sea corroborado por científicos de prestigio”, dijo uno de los estudiantes, según detalla el comunicado de la UNAM sin especificar cuál de ellos.

El proyecto de los cazadores de tormentas solares arrancó por casualidad en el 2004. En una clase sobre fuentes de energía los alumnos preguntaron al profesor Castillo Ábrego por qué la energía solar no era tan competitiva como la energía fósil; él respondió que todavía era necesario “arrancarle sus secretos” al Sol a través de observaciones.

Para sorpresa del profesor, días después los alumnos se habían organizado en dos grupos de ocho y le dijeron que querían construir instrumentos para observar al Sol.

“Al principio yo me quedé de a seis, yo soy geofísico y me enseñaron radioastronomía y astronomía pero no tan avanzado. (Pero) siempre mis maestros me dijeron, ‘como maestro siempre debes decir que sí, porque si están motivados los chicos hay que seguirlos motivando’”, recuerda Castillo Ábrego.

A los jóvenes se les ocurrió que podían donar las antenas parabólicas que estaban en desuso en sus casas, y el profesor se puso a investigar cómo construir una antena. Tres años después, en 2007, los alumnos de la Preparatoria 5 detectaron su primera explosión solar con una antena yagi fabricada por ellos, aunque nadie les creyó.

“¿De qué sirve que detectemos una explosión solar si nadie nos cree?”, cuestionaron los alumnos al maestro.

“Después de Dios, la NASA”, cuenta el profesor que pensó. Luego, para remediar el asunto, se le ocurrió enviar a la NASA las gráficas y los sonidos que habían recabado.

La confirmación de que habían detectado una explosión solar llegó acompañada de una invitación del científico Tim Thiman para que colaboraran de forma permanente con la agencia espacial estadounidense enviando los datos relevantes que observaran.

Desde entonces, los alumnos de la Preparatoria 5 han detectado siete fenómenos relevantes, entre explosiones solares y tormentas en Júpiter, todos  confirmados por la NASA.

El proyecto pasó a otra etapa cuando el profesor Castillo Ábrego propuso crear la red mexicana de radiotelescopios, como una forma de replicar el éxito en la Preparatoria 5.

La red cuenta ahora con una docena de radiotelescopios instalados en instituciones de educación que comparten información de sus observaciones, entre ellas están los plantes Sur, Vallejo y Naucalpan del Colegio de Ciencias y Humanidades, las escuelas preparatorias 3, 4, 7 y 9, el Instituto de Geofísica, el Centro de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, en la Ciudad de México, así como escuelas en el Estado de México, Hidalgo y Michoacán.

El próximo martes, los alumnos de la Preparatoria 5 están convocados a participar en una teleconferencia convocada por la NASA donde podrán compartir sus experiencias de observaciones con otras instituciones que usan radiotelescopios para observar el espacio desde lugares como Francia, India o Japón.

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