YouTube tendrá ‘streaming’ de música

Google planea incursionar en el sector de la música para capitalizar el poder del portal de videos; el servicio tiene su propio equipo de negociación para diferenciarlo del servicio Google Play.
YouTube  (Foto: Tomada de CNNMoney.com)
Ryan Bradley y Jessi Hempel
FORTUNE -

YouTube, el depósito digital de contenido multimedia más grande del mundo, lanzará un servicio de música por suscripción más tarde este año. El servicio tiene su propio equipo de negociación y unidad de operaciones, pero probablemente tenga alguna superposición con las nuevas funciones que se rumorea estrenará la plataforma de música de Android, Google Play.

Los dos nuevos servicios se definen por sus respectivos lugares en el imperio Google: Google Play para Android es un almacén digital de música -los usuarios compran, almacenan y clasifican una colección de temas-, pero en el próximo servicio de YouTube, cualquiera podrá escuchar las canciones de forma gratuita. Se dice que ambos servicios añadirán una cuota de suscripción que permitirá acceder a características adicionales. Para el servicio basado en YouTube, esto probablemente signifique poder disfrutarlo sin la molesta publicidad.

Fortune tuvo conocimiento del planeado servicio por fuentes de la industria discográfica y por alguien en Google que pidió que su nombre no fuera mencionado. A través de un portavoz, YouTube emitió la siguiente declaración: "Si bien no hacemos comentarios sobre rumores o especulaciones, hay algunos creadores de contenido que piensan que se beneficiarían de un flujo de ingresos por suscripción además de los anuncios, por lo que estamos viendo el tema".

YouTube ya es uno de los servicios de música más utilizados en el mundo, pero aún no cobra a los usuarios. En cambio, vende anuncios que aparecen en sus videos musicales, una porción de las ganancias se entrega a las propias compañías discográficas. De las distintas formas en que la música se consume hoy en día, el gasto en ‘streaming' por suscripción  (donde la música se "renta" en vez de "poseerla") es apenas una fracción de lo que puede alcanzar el gasto en compras digitales en tiendas como Amazon o iTunes de Apple. Pocas personas se suscriben, y de este grupo, el gasto mensual es generalmente bajo.

A pesar de ello, los grandes sellos discográficos han descubierto que pueden ganar dinero a través de los servicios de ‘streaming' de música. El 25% de los ingresos digitales de la compañía Warner Music Group, que según las fuentes se ha asociado con YouTube y Google en estas nuevas iniciativas, provino del ‘streaming' el año pasado, de acuerdo con sus informes trimestrales.

Las compañías discográficas todavía no han alcanzado un pleno acuerdo sobre cuánto de su contenido entregarán de forma gratuita ni tampoco han concretado qué aspectos de la experiencia del usuario serán gratuitos en el nuevo servicio de YouTube, sobre todo cuando se acceda desde dispositivos móviles. Existe la preocupación de que, bajo un modelo "freemium," los oyentes pueden acostumbrarse a no pagar por la música y los ingresos estarían vinculados a las ventas de publicidad que subsidian el contenido gratuito.

Fuentes de la industria discográfica dijeron a Fortune que todavía no está claro si un modelo basado en suscripción es más lucrativo (y por tanto preferible) que un enfoque subsidiado por los anuncios. Un servicio que no cobra atrae más clientes, pero el modelo de suscripción tiene consumidores que pagan activamente por la música; una buena cosa, si estás en el negocio de la música, que justo acaba de reportar su primer aumento interanual en ventas en trece años.

Si hay una compañía que puede experimentar con modelos de suscripción frente a modelos subsidiados con publicidad, esa es Google. El poder y el tamaño de la audiencia de YouTube es enorme, y crece día a día, y probablemente representa para las compañías discográficas una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. La mayoría de los videos más vistos en el portal son de música, y los espectadores de esos videos representan un grupo demográfico que la industria discográfica siempre ha codiciado: los adolescentes. Lo más revelador, según el informe "Music 360" de 2012 presentado por Nielsen, es que el 64% de los adolescentes prefieren YouTube por encima de cualquier otro motor para escuchar o encontrar música.

El mes pasado, cuando Billboard comenzó a incorporar las visitas a YouTube en sus mediciones, el artista Baauer y su sensación viral, el Harlem Shake escaló al puesto número uno en la lista pop de Billboard. De hecho, la mayoría de los mega-éxitos de los últimos años han sido primero populares en YouTube, desde Call me Maybe (418 millones de visualizaciones) al Gangnam Style (1,380 millones) pasando por el tema del ganador del Grammy, Gotye con Somebody That I Used to Know (380 millones de vistas).

Este no es el primer baile que YouTube se marca con la industria discográfica. Los dos tienen una empresa conjunta, un popular canal de videos musicales llamado Vevo. Content ID es otra asociación notable: un software que YouTube ejecuta para cotejar los  videos con sus "huellas digitales de audio," identificando su procedencia  procede a etiquetar los videos subidos y garantiza que las regalías vayan a los titulares de derechos de autor. El software permite a los propietarios de contenido monetizar lo que era, anteriormente, una infracción de derechos de autor. PSY, la estrella del pop surcoreana detrás del Gangnam Style percibirá alrededor de 2 millones de dólares de YouTube por ventas de anuncios vinculados a las huellas digitales de audio.

Prefigurando cómo los dos servicios independientes de música de Google podrán complementarse entre sí, YouTube ya ha comenzado a incorporar enlaces click-to-buy en las canciones subidas por usuarios que llevan directamente a Google Play (así como a sus rivales: Amazon MP3 e iTunes). No es difícil imaginar que la colección de un usuario pueda aparecer de forma conjunta entre las dos plataformas, o que las compras de música o el historial de lo escuchado en un medio pase los datos al motor de recomendación del otro.

Google está incursionando en un campo ya saturado: Spotify, Pandora, Rdio, Soundcloud y Muve Music ofrecen a los clientes un acceso similar a las grandes bibliotecas de música en línea. Se rumorea que Apple está desarrollando una función de "radio" en su programa iTunes que ofrecería ‘streaming' de música según los gustos del usuario - un servicio parecido al de Pandora - que fusionaría aun más la experiencia de estar en una "tienda" para comprar música, y después escucharla en un "reproductor."

Beats by Dre, la compañía de auriculares y bocinas, recientemente anunció que también lanzará un servicio de música vía ‘streaming'. Se llamará Daisy, en alusión a la primera canción ‘cantada' por una computadora.

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Todos están peleando por un todavía pequeño trozo de pastel. Los consumidores estadounidenses han sido bastante lentos a la hora de unirse a los servicios de distribución de música por suscripción. El más popular, Muve Music, cuenta con sólo 1.4 millones de clientes. (Spotify le sigue con cerca de 1 millón.) Su éxito se debe en gran medida al hecho de que ata su precio a la factura del teléfono celular, como si se tratara de un operador de cable que cobra por un paquete de MTV/VH1. El operador de telefonía móvil dueño de Muve, Cricket, puede vender por tanto suscripciones a un precio inferior a los 5 dólares al mes, tarifas mucho más bajas que las de Spotify, que por lo general cuesta el doble.

Soundcloud, un sitio gratuito de ‘streaming' de música en el que intervienen de forma determinante los usuarios (y es, en muchos sentidos, similar en espíritu y en la práctica a YouTube), ha comenzado a asociarse con importantes artistas y empresas, como Snoop Lion y Red Bull. Soundcloud se precia de ser el sitio de distribución de música de más rápido crecimiento, sus usuarios suben alrededor de 10 horas de contenido por minuto. En 2010, los usuarios de YouTube subían 35 horas de contenido por minuto; en 2011 subían 48 horas por minuto; en mayo pasado, la cifra era de 72 horas por minuto. Cierto que en YouTube no todo ese contenido es música, pero una buena parte sí lo es.

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