Las otras empresarias de Silicon Valley

La prostitución ha crecido en San Francisco, atraída por los sueldos de los expertos tecnológicos; las sexoservidoras usan como una herramienta las mismas redes sociales creadas por sus clientes.
Geek chica  (Foto: Getty)
Laurie Segall y Erica Fink
SAN FRANCISCO (CNNMoney) -

En un tranquilo café a las afueras de San Francisco, ‘Josephine' -una prostituta local- coloca sobre la mesa una colección de camisetas. Están adornadas con frases como Winter is Coming y Geeks Make Better Lovers (la primera alude al primer episodio de la serie medieval Game of Thrones, mientras que la segunda podría traducirse como ‘los informáticos son mejores amantes'). Ella las usa en sus anuncios online para atraer la atención de los pudientes ingenieros y programadores del área. 

"Estoy tratando de comunicarles que entiendo un poco lo que se siente ser un nerd, un geek de la informática", explica ella. Hay otra cosa que Josephine y sus clientes tienen en común: al igual que muchos de los expertos en tecnología a los que atiende, se ve a sí misma como una empresaria. "Yo me considero una microempresaria", dice.

Los altos salarios del Área de la Bahía y la concentración de chicos jóvenes con ingresos disponibles han convertido la zona en un imán para las trabajadoras del sexo, un término dilatado que puede referirse a una serie de servicios, como el masaje sexual, la prostitución, la compañía o escort y las dominatrices profesionales. "Parece que una gran cantidad de servidoras de fuera venimos a la ciudad para trabajar en el Valle", dice ‘Karen', quien cobra 500 dólares por hora y trabaja para los ejecutivos de tecnología de la zona. (Para proteger su privacidad, CNNMoney acordó utilizar seudónimos o nombres profesionales de las personas que hablaron con nosotros para este reportaje).

No sorprende que una región donde se concentra una considerable población económicamente acomodada tenga una próspera industria de servicios para adultos. Lo que es más interesante es la forma en que, quienes trabajan en esa industria, están utilizando tanto las herramientas como el lenguaje de las startups tecnológicas de la zona para construir sus negocios y tratar de cambiar la percepción pública de su trabajo.

Kitty Stryker, quien se describe como una "cortesana steampunk" que alquila su tiempo por 350 dólares la hora, tiene un empleo diurno como agente de ventas de medios sociales para una startup local. Ella usa las mismas aplicaciones para hacer crecer su negocio vespertino.

"Todo lo que sé acerca del marketing en medios sociales lo aprendí como trabajadora del sexo", dice ella. "Actualmente estoy usando mucho Hootsuite, y Klout un poco. También utilizo el calendario de Twitter, que es un recurso sencillo y gratuito, pero tiene datos de análisis muy interesantes".

Stryker es una firme defensora del derecho de las mujeres a elegir el trabajo sexual y ejercerlo de forma segura. Está orgullosa de su trabajo y habló de ello recientemente en "The Whorecast", un podcast creado por Siouxsie Q, una stripper, trabajadora sexual y activista.  

"Considero el trabajo sexual como mi carrera", dice Siouxsie. "Me gustaría que el podcast fuera un vehículo para humanizar realmente el trabajo sexual y que la gente viera que soy solo una chica tratando de ganarse la vida y alcanzar el sueño americano".

Siouxsie ha construido su base de clientes de una manera que le resultará familiar a muchos operadores de microempresas: "Tengo cuenta en Tumblr, Instagram, Facebook, Twitter, dos sitios web y Google Voice", nos dice.

Twitter es una herramienta de marketing especialmente útil para su negocio de video, que incluye shows en vivo donde los espectadores pueden pagar para interactuar con ella. "Cuando estoy haciendo una sesión tomo fotos, las publico y digo 'Hey, esto es lo que te estás perdiendo'. Cuanto más tuiteo, más chicos entran al chat room".

Al igual que los fundadores de startups que acuden al Área de la Bahía, las sexoservidoras ven allí la posibilidad de encontrar sus sueños.

"Hay mucha competencia para obtener clientes de renombre", dice Karen, quien estima que ella ha ganado cerca de un millón de dólares en la década que ha estado trabajando en la zona. "Cuando llegas a esos clientes, he oído hablar de mujeres que reciben regalos como departamentos".

A menos que haya niños involucrados, la prostitución es un delito de menor prioridad para las agencias policiacas. En San José -la creciente urbe que se autodenomina la capital de Silicon Valley- la unidad especializada en prostitución fue disuelta en 2011 debido a restricciones presupuestarias. Sin embargo, las detenciones por prostitución aumentaron 35% el año pasado.

"El negocio va bien aquí", dice el sargento Kyle Oki del Departamento de Policía de San José. "Las chicas dicen que pueden hacer más dinero aquí que en otras ciudades".

El sargento Oki trabaja en el grupo operativo de Trata de Personas, encargado de detener la prostitución forzada o coaccionada. En su opinión, la tecnología es uno de los principales propulsores del crecimiento del comercio sexual. Gracias a los sitios web y los smartphones, compradores y vendedores que nunca se sentirían cómodos concertando un trato en la calle en público pueden convenir transacciones discretas, dice.

Esas mismas herramientas están ayudando a las sexoservidoras a fijar las condiciones de su trabajo.

"Cuando empecé, la presencia en línea realmente estaba limitada a los hombres, que buscaban mujeres para contratar", dice Josephine. Esos "aficionados" o hobbyists, como se llaman a sí mismos los clientes regulares, tienen docenas de sitios de reseñas en donde pueden ofrecer evaluaciones de las proveedoras que frecuentan.

Ahora las mujeres han invertido los papeles. "Estoy probando un programa en su versión beta en este momento, un registro nacional de las trabajadoras del sexo, donde introduzco información sobre mis clientes de una forma muy discreta y segura", nos cuenta Josephine.

Siouxsie Q dice que considera el trabajo sexual "muy feminista y empoderado". La paga es un gran atractivo, admite  -"Yo vivo un estilo de vida bastante extravagante para una chica de 27 años que vive en San Francisco: salgo a comer, compro buena ropa, me voy de viaje". Pero también le gusta actuar y relacionarse físicamente con sus clientes.

Josephine afirma que la forma en que ella se publicita en línea con una temática tecnológica es a la vez una estrategia de marketing y una decisión de negocios inteligente: Ayuda a atraer una clientela con quien realmente le gusta pasar el tiempo. En sus horas libres, va a convenciones de cómics, incursiona en la programación y ve Game of Thrones. "Me gusta atraer al tipo de personas que me caen bien, con las que me gusta convivir".

Los clientes de Karen -casi todos ellos de la industria de la tecnología- son "chicos jóvenes que tienen el dinero para gastar en lo que necesitan", dice. "Y cuando trabajan por largas jornadas, esto es algo que simplemente ven como lo que necesitan".

Stryker tiene una opinión similar. Ella es una fan de los cómics, lleva tatuajes de moléculas en su cuello y se considera una nerd por naturaleza, le agrada "entrenar" a los clientes geek sobre cómo interactuar con las chicas de las que están enamorados. "Se lo explico como si fuera una fórmula. Entonces ellos dicen 'ohhhh, matemáticas. Es matemática. Si incorporo estos elementos en la fórmula, funcionará'. Hablo lenguaje geek. Es una manera de comunicarse que ellos entienden".

El negocio de Stryker sube y baja a la par que las mareas de la industria de la tecnología, nos dice, y en este momento está en auge. "La gente está empezando a pensar que puede darse sus pequeños lujos".

Josephine también dice que sus clientes se sienten más seguros y han vuelto a gastar sin tantas reservas tras una gran caída durante la recesión.

"Es interesante escuchar en las noticias sobre la economía y cómo se está recuperando", señala. "Si mi negocio sirviera de indicador, diría que la economía está recuperando mucho más rápido". 

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