Una medusa robótica se alista para espiar en los océanos: Conoce a Cyro

La innovación servirá para monitorear corrientes marinas, ayudar en caso de un derrame de petróleo y para vigilancia naval
Una 'medusa' que espía para el pentágono
Autor: Natalie Angley
(Reuters) -

No es James Bond. Pero de cualquier forma el 007 probablemente no podría patrullar las profundidades del océano encubierto, durante horas.

Conoce a Cyro, la medusa robótica.

Diseñada por un equipo de investigadores en el Colegio de Ingeniería de Virginia Tech en Estados Unidos, el robot mide 1.6 metros de ancho y pesa 77 kilogramos pero es lo suficientemente sigiloso para que un día sea utilizado como un espía submarino para la milicia.

Cyro es parte de un proyecto nacional de cinco millones de dólares, de muchas universidades financiado por el Centro Naval de Guerra Bajo el Agua de Estados Unidos y la Oficina de Investigación Naval del país.

El objetivo es crear robots autónomos y que produzcan su propia energía que puedan utilizarse para vigilar bajo el agua o monitorear el ambiente del océano. 

“Intentamos que se parezca lo más posible al animal natural (...) La forma en que se ve, la forma en que se mueve, el sentimiento general de este”, dijo Alex Villanueva, un estudiante del doctorado en Ingeniería Mecánica de Virginia Tech. 

La Marina de Estados Unidos estuvo involucrada en la creación de medusas robóticas en el pasado, pero ninguna ha tenido esta magnitud.

El equipo de investigación de Virginia Tech, liderado por el profesor de Ingeniería Mecánica, Shashank Priya, reveló un primer prototipo llamado RoboJelly en 2012. Pero ese robot solo era tan grande como la mano de un hombre.

“Una razón para desarrollar un mayor vehículo es la carga útil; más espacio para poner instrumentos, lo que te permite lograr misiones más complejas”, dijo Villanueva. “Pero otra cosa importante es que a medida que un robot es más grande, en realidad se vuelve más eficiente… los biólogos han mostrado que los animales, a medida que crecen, en realidad utilizan menos energía para ir del punto A al punto B”.

Cyro, nombrado en honor de la medusa Cyanea capilata, tiene ocho brazos de aluminio y una cubierta blanca y flexible de silicona. Está diseñada para imitar la forma en que una medusa de verdad se propulsa a través del agua.

Una caja de control en medio de la medusa funciona como el cerebro del robot. El robot actualmente no lleva una cámara, pero los investigadores dicen que podría añadirse una, junto con otros instrumentos de monitoreo.

“Cyro tiene un sistema básico de control. Programamos de antemano a Cyro y básicamente mapeamos lo que queremos que haga. Así que cuando prendemos a Cyro en el agua, sigue esta misión que preprogramamos”, dijo Villanueva.

Una de las limitaciones de este prototipo es cuánto tiempo puede nadar. El robot puede durar hasta cuatro horas continuamente al utilizar una batería recargable de hidruro metálico de níquel.

“De alguna forma estamos limitados por las baterías (...) La idea detrás del proyecto es desarrollar estos vehículos que pueden durar tanto como sea posible y requieren tan poco mantenimiento como sea posible. En el futuro, intentaremos dejar a este robot en el océano durante semanas y meses a la vez”,  dijo Villanueva.

El equipo de investigación explora fuentes alternativas de energía para alimentar al robot.

“Si observas al animal natural, no puede nadar infinitamente sin comer. Lo mismo pasa con los robots. Tienen que recargarse (...) Observamos recolección de energía al utilizar cualquier fuente que podamos en el océano; solar, energía de ondas. También buscamos algunos métodos más novedosos como la digestión de nutrientes en las aguas del océano por medio de células microbianas de combustible”.

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Aunque este prototipo aún está a años de distancia de ser desplegado en el océano, hay muchos usos potenciales. El robot podría utilizarse para estudiar cardúmenes de peces, monitorear corrientes de océanos o encargarse de labores de limpieza por derrames de petróleo. Sin mencionar que puede jugar un papel en operaciones encubiertas militares de vigilancia.

“Una de las fortalezas de esta medusa en cuanto al sigilo es que es un animal por el que realmente no te sientes amenazado”, dijo Villanueva. “Si viera un tiburón y una medusa… y ambos resultaran ser robots, definitivamente le pondría más atención al tiburón”.

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