Las aplicaciones para viajes ¿mejoran o arruinan tu viaje?

Reservar vuelos, taxis, buscar hoteles, recomendaciones de lugares para comer, ¿es más fácil cuando usas tu 'smartphone'?
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Autor: Ayesha Durgahee | Otra fuente: 1

Nota del editor: Ayesha Durgahee es la corresponsal viajera de Business Traveller de CNN. Este mes, le impusimos el desafío de viajar de Londres a Roma valiéndose exclusivamente de aplicaciones. Aquí relata su viaje, que no fue tan fácil como esperaba.

(CNN)— Las aplicaciones cambiaron la forma en la que viajamos. Nos ayudan a empacar, a registrarnos, a lidiar con el jet lag y a reservar un hotel en nuestro destino. Esas útiles herramientas se pueden usar en cada etapa del viaje.

Mientras imaginaba escenas de conveniencia móvil, pensé que viajar de Londres a Roma únicamente con ayuda de las aplicaciones sería fácil y libre de estrés, pero no fue exactamente así.

Empecé mi viaje al usar el servicio de autos privados, Uber, para que me llevaran a la estación de Paddington, en donde tomaría el tren expreso a Heathrow.

Uber se puede descargar sin costo y lo único que tienes que hacer es registrar los detalles de tu tarjeta de crédito. Luego, te indicará la distancia a la que está el auto más cercano y te mostrará una foto del conductor.

Hasta ese momento todo iba bien.

Todos a bordo

Luego usé la aplicación Heathrow Express. Resultó ser la herramienta más sencilla que he usado. Con el preregistro de la tarjeta de crédito solo me tomó un par de minutos reservar mi boleto.

El código QR hizo que mi teléfono funcionara como boleto, lo que me ahorró el tener que luchar con la máquina en la plataforma.

Me sentía bastante complacida con mi viaje hasta ese momento, pero mi burbuja estalló cuando traté de documentarme con la aplicación de British Airways.

Era la primera vez que la usaba, ya que usualmente me documento en línea la noche anterior. Para seguir con la idea de reservar y planear mientras seguía en movimiento, traté de documentarme mientras estaba a bordo del Heathrow Express, lo que resultó un fracaso ya que la señal fallaba cuando viajábamos por el subsuelo.

Llegué a la Terminal 5 del aeropuerto de Heathrow y la aplicación seguía sin funcionar. Cada vez que trataba de documentarme, tenía que llenar una vez más los datos adicionales, lo que me quitaba mucho tiempo.

Después de ocho intentos, intenté documentarme en el kiosco de documentación automática, ¡en el que me informaron que ya estaba documentada!

El problema fue que no me ofreció la opción de imprimir mi pase de abordar. Grandioso —pensé—, ni siquiera he llegado al avión y ya fracasé.

Entonces, justo cuando iban a deslizar mi pasaporte en el mostrador de documentación, la pantalla de mi teléfono se actualizó y de repente apareció mi pase de abordar.

Rumbo a Roma

Al salir por la terminal de llegadas del aeropuerto de Fiumicino, en Roma, ni siquiera tuve que mirar mi teléfono para reconocer a Fabio, mi conductor de Uber. Sin carteles con mi nombre, sin llamadas telefónicas… solo saludé y dije: “Tú debes ser Fabio”. Una vez que llegamos a la escalinata de la plaza de España, en el centro de Roma, empecé mi búsqueda de un hotel.Había descargado Hotel Tonight, Priceline y Booking.com como ayuda para mi misión.

Mientras examinaba pacientemente, miraba las fotos y las características de las habitaciones, de repente empecé a recibir mensajes de texto que me informaban cuánto había gastado en roaming de datos. Cinco dólares… diez… 30… 50… “¡Aaaaaah, sigue incrementando y aún no encuentro nada!”.

Había fracasado en reservar una habitación no en uno, sino en dos hoteles. Las habitaciones dejaron de estar disponibles cuando traté de procesar mi pago y no había con quién quejarse.

Reservé con éxito en el tercer hotel en el que intenté… justo cuando pensé que era demasiado bueno para ser verdad, ¡así fue! El hotel había sobrevendido las habitaciones y me trasladaron a un hotel asociado que estaba más adelante en esa calle y que de acuerdo con ellos era mejor. Desafortunadamente no era cierto y se encontraba en la peor zona de la estación de trenes de Termini.

Salir de paseo

Para cuando me registré ya era demasiado tarde para buscar algo de comer y probar algunas de las sugerencias de aplicaciones que obtuve a través de Twitter.

Desearía haber tenido más tiempo para probar algunas de las aplicaciones de guías turísticas, además de la aplicación Rome MVR, que te permite ver monumentos como el Coliseo en su gloria de antaño.

Las aplicaciones de realidad aumentada siguen en pañales, así que definitivamente seguiré atenta a cómo se desarrollan y las probaré.

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En general, mi experiencia con las aplicaciones no fue exactamente lo que esperaba. Algunas eran fáciles de usar mientras que otras quitaban mucho tiempo y eran engorrosas.

Para evitar las decepciones y los cargos excesivos por roaming de datos —a final de cuentas gasté 160 dólares— yo usaría aplicaciones fáciles y rápidas. Así, ¡tendrás más oportunidades de seguir viajando con su ayuda!

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