41 megapixeles, ¿cuánto pueden mejorar las cámaras de los 'smartphones'?

Las empresas fabricantes de celulares buscan atraer a los fotógrafos 'amateur' al mejorar la calidad de sus cámaras integradas
Heather Kelly
Autor: Heather Kelly
(Reuters) -

La competencia entre los teléfonos inteligentes no solo se trata de elegir la pantalla más grande, el procesador más veloz o el sistema operativo más sofisticado. Mientras los teléfonos siguen reemplazando a las cámaras digitales compactas, la calidad de la cámara es un nuevo campo de batalla para los fabricantes de los smartphones.

Además, el estándar sigue mejorando. El nuevo smartphone Lumia 1020 de Nokia cuenta con una cámara de 41 megapixeles. La empresa finlandesa lucha por seguir siendo competitiva en el mercado de los teléfonos, en el que Samsung la superó como el principal vendedor de teléfonos móviles, mientras el Windows 8, el sistema operativo que Nokia eligió para sus smartphones, está en un lejano tercer lugar detrás de Android y iOS.

Nokia decidió concentrarse en agregar la mejor tecnología de cámaras a sus teléfonos, misión que comenzó con su cámara PureView 808. La 808 se presentó a principios de 2012 y también cuenta con una cámara de 41 megapixeles, pero era más voluminosa y funcionaba con el ahora obsoleto sistema operativo Symbian.

Si 41 megapixeles en un smartphone parecen algo demasiado bueno para ser verdad, es porque de cierta forma lo es. La mayor cantidad de pixeles es una excelente herramienta de mercadotecnia cuando la comparas con lo que ofrece la competencia. La cámara posterior del iPhone 5 tiene solo ocho megapixeles, la del Galaxy 4 de Samsung tiene 13 y la cámara DSRL 5D Mark III de Canon, la favorita de muchos profesionales, tiene 22.3 megapixeles.

Un megapixel —es decir, un millón de pixeles, en caso de que lleves la cuenta— es un parámetro general para medir la calidad de una imagen: entre más megapixeles tenga, la imagen será más nítida y puedes ampliarla más sin que luzca borrosa o se note demasiado el grano. Sin embargo, una buena imagen es mucho más que la cantidad de pixeles. La mayoría de los fotógrafos amateur no necesitan más de ocho o 10 megapixeles. Algunos expertos creen que un mejor parámetro para medir la calidad de una cámara es el tamaño de su sensor de luz: entre mayor sea el sensor, recibe más luz que puede usar para crear una imagen. Los sensores grandes pueden capturar fotos más nítidas en condiciones de poca luz.

El sensor del Lumia 1020 es más grande que el que encuentras en otros smartphones, pero es más pequeño que el de las cámaras compactas. Debajo de los 41 megapixeles existe una impresionante tecnología específica llamada sobremuestreo, que combina datos de un grupo de pixeles para obtener una sola imagen final con mayor fidelidad.

El resultado final es típicamente una imagen de cinco megapixeles y se beneficia de las funciones mejoradas de acercamiento y un mejor desempeño en condiciones de poca luz, pero las imágenes están lejos de tener la calidad de una tomada con una cámara DSLR.

¿Toda esta tecnología es el principio de una nueva batalla por los megapixeles entre empresas fabricantes de smartphones? Tal vez no, dice el fotógrafo y promotor de las cámaras de teléfono, Chase Jarvis.

“La idea de incluir más y más megapixeles (en las cámaras de los teléfonos) tendrá rendimientos menguantes”, dijo Jarvis, quien reconoció el potencial de la fotografía con smartphones desde el principio, escribió un libro y diseñó una aplicación con base en la idea de que la mejor cámara es la que tienes en ese momento. “La guerra de los megapixeles es irrelevante en general”, dijo.

El beneficio de tomar fotos de alta resolución con teléfonos está limitado. La gente que principalmente carga sus imágenes en los sitios de medios sociales ya están comprimiendo sus imágenes y sus amigos y familiares las ven en la pantalla de un smartphone con más frecuencia. Incluso es posible hacer una impresión aceptable de ocho por diez pulgadas de una foto tomada con un iPhone.

Para cargar las imágenes a través de Wi-Fi o de una red celular, el archivo de imagen debe tener un tamaño funcional. Los smartphones también tienen límites de memoria, ya que las aplicaciones, las canciones y videos se disputan el espacio limitado. Jarvis cree que hay muchas áreas en las que las cámaras de los smartphones pueden mejorar: menciona un mejor desempeño en condiciones de poca luz, una gama dinámica más amplia (incrementar el contraste entre los tonos y los colores de una imagen) y funciones externas como mejores flashes y objetivos.

Los fabricantes de teléfonos se están apresurando a incorporar en los smartphones las mejores funciones de las cámaras compactas. Sin embargo, no ocurre lo mismo con las empresas fabricantes de cámaras. Los fabricantes tradicionales se han tardado en incorporar en sus dispositivos funciones de conectividad y ecosistemas para aplicaciones, lo que requeriría incursionar en un mundo extraño de relaciones con los proveedores de red inalámbrica.

Samsung ya empezó a presentar cámaras que funcionan con el sistema operativo Android de Google, pero en el caso de la mayoría de los fabricantes, la integración auténtica aún está lejos.

Los smartphones tienen otra ventaja en la batalla por ser tu cámara principal: una abundancia de sensores que registran datos como la ubicación y el movimiento.

“Veremos que se acelerará radicalmente la contextualización de la fotografía”, dijo Jarvis. Los metadatos adicionales que se recaben por medio de los muchos sensores que contienen los smartphones —no solo el tamaño y la nitidez— agregarán valor a las fotos, dijo.

Jarvis predice que podrás clasificar tus imágenes anteriores con base en factores como el ritmo cardiaco o la velocidad a la que te movías cuando las tomaste.

Con tantos datos, la gente podrá entender mejor y agregará un contexto a las fotos que se carguen para ser vistas públicamente. Imagina ver en tiempo real qué colores están de moda en las fotos en todo el mundo.

Si este es el futuro de la fotografía amateur, los smartphones ya cuentan con la plataforma, las conexiones y los sensores.

“Las imágenes no solo tienen que ver con la gama dinámica y los megapixeles, sino con las historias, los instantes”, dijo Jarvis. Son los sensores —no los megapixeles— los que ayudarán a contar esas historias.

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