¿Con tanta tecnología, se puede vivir de la música?

El avance de la tecnología ha redefinido el papel de músicos, disqueras y productores, cuyo trabajo aún es necesario, según un experto
Forma tu banda musical en un sitio web
Autor: Leonardo Peralta | Otra fuente: CNNMéxico

Quizá no hay adolescente que por lo menos una vez en su vida, no haya fantaseado con la idea de ser una estrella musical, recorriendo el mundo de concierto en concierto, viviendo entre los aplausos y los escenarios. Es un sueño que muchos buscan pero que muy pocos buscan realizar.

Peor aun en tiempos de canciones descargables sin costo y casas disqueras en proceso de agonía dedicarse a la música podría ser un sueño ingenuo, pero Jerónimo Puente, también conocido por su apodo Jerga, no solo ha creado varios sellos discográficos (incluyendo uno de música gratuita y otro de discos de vinilo) sino que imparte clases sobre este tema en el SAE Institute, escuela dedicada a las artes relacionadas con la música.

"Cuando comencé a dedicarme a la producción musical, alrededor de 2005, la industria comenzaba a sufrir una profunda transformación, con la popularización de las descargas por internet en lugar de los discos compactos" comentó Jerónimo durante su presentación en el escenario Miguel Ángel de Campus Party 2013.

Al mismo tiempo, según su relato, la competencia comenzó a multiplicarse, "los estudios de grabación y los carísimos equipos de postproducción se encontraron de repente con la competencia de computadoras portátiles y programas económicos de edición de audio que le permiten a cualquier persona obtener piezas musicales de muy buena calidad".

En entrevista con CNNMexico, posterior a su charla, Jerónimo dijo que "el disco, que solía ser el producto principal de una casa disquera, se está convirtiendo en un mero artículo promocional más. Esto cambia la ecuación para los músicos, pero más para las disqueras, que ven su producto convertirse en algo que se vende a un costo que puede llegar a cero en el caso de la piratería". Incluso, la situación se complica para la música electrónica, como la que hace y produce Jerónimo.

El problema es que, "debido a que los DJs usan para sus mezclas pistas de música electrónica, a veces nuestro trabajo termina remezclado y redistribuido sin recibir una compensación". Por ello, Jerónimo decidió segmentar sus mercados, "hice dos sellos disqueros; uno de ellos Blaq Records, especializado en música electrónica experimental y Pantamuzik, de un tinte más rítmico, además de participar en un sitio web especializado en música electrónica distribuida de manera libre llamada CatálogoMX.

Según Jerónimo, "el papel de la disquera ha pasado de fabricar un producto específico (el disco) a un ente que acompaña al artista desde la grabación hasta el lanzamiento de su música". Esto sucede porque, aunque la tecnología facilita el procesamiento de información, la cadena de producción de la música sigue siendo más o menos la misma, "la postproducción de audio con grado profesional requiere equipos sofisticados y personal especializado en el proceso llamado masterización, que involucra costos de varios cientos de dólares por pieza".

Por otro lado, aunque el aspirante a músico puede aprovechar las redes sociales como herramienta para proporcionarse, aún se requiere el uso de profesionales y medios de comunicación especializados al mundo de la música electrónica, "existen sitios revistas y blogs enfocados a este género musical, que pueden cobrar hasta 200 dólares por un par de días de exposición en su página principal", señaló Jerónimo.

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Y quien piensa que con el declive en las ventas de discos compactos, los distribuidores han desaparecido, estos sólo se pasaron al mundo de lo inmaterial, "desde grandes tiendas como iTunes Store hasta ventanas más especializadas como la tienda Beatport, son canales indispensables si quieres llegar al público y ahorrarte la gestión del mecanismo de pago".

Todo ello sin contar con la porción que se queda en manos de productores, diseñadores gráficos y otros involucrados. Así, por cada 10 pesos que se pagan por una canción digital, "la tienda se queda con 5 pesos, la distribuidora con 2.50, la disquera con 1.25 pesos y el resto llega hasta el músico".

Con este panorama, ¿vale la pena ser músico? Jerónimo señala que, definitivamente sí, "las cosas han cambiado en los últimos años y lo que se perdió en la venta de discos se está recuperando en ventas de conciertos y en el caso de la música electrónica, recibiendo ingresos por parte de DJs que al menos en teoría, deberían retribuirte si usan tu música para sus remezclas".

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¿Qué queda para los productores y disqueras? Explorar nuevos caminos, "participamos en el proyecto CatálogoMX con el fin de ofrecer un canal de distribución de música gratuita. Alguien podría pensar que nos estamos haciendo competencia a nosotros mismos, pero dedicarse a la música en esta época es, en buena medida, esperar lo inesperado y saber que esto es, antes que nada, una vocación", concluyó.

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