Y así fue como un par de audífonos y un iPod mataron al estéreo

Del tocadiscos, pasando por el gramófono, hasta la llegada de dispositivos portátiles, así se ha transformado la manera de escuchar música
Autor: Todd Leopold
(Reuters) -

Durante muchos años, fue un ritual de paso: te mudabas a un dormitorio o departamento nuevo. Desempacabas y lo primero que establecías en tu nuevo hogar era el estéreo; receptor, tocadiscos, reproductor de CD, reproductor de casetes y bocinas.

Los cables se enredaban y a veces tenías que usar cajas de leche como estantes. Pero solo cuando la música de esos CDs escogidos a mano o vinyles sonaba, movías el resto de tus cosas.

Daniel Rubio no conoce eso.

Para el joven de 23 años, los nuevos dormitorios y departamentos tienen computadoras, iTunes, Pandora, y bocinas miniatura.

“Todo lo que tuve que traer fue mi laptop. Eso es casi lo que todos tenían”, dice Rubio, quien asistió a la Universidad Emory en Atlanta, Estados Unidos, y ahora trabaja para una empresa local de mercadotecnia y comunicaciones. “En realidad era un muy buen sonido. Hacía el trabajo”.

“¿Hacer el trabajo?” Eso suena como el fin de una era que solía medirse en woofers y tweeters, watts por canal y el tamaño de tu colección de discos.

De hecho, los días del sistema componente estéreo anticuado ya se acabaron, dice Alan Penchansky, un audiófilo y excolumnista para la publicación de música Billboard.

“Lo que ocurrió en el mercado, el mercado medio del audio ha sido completamente destruido”, dice. “Tienes este mercado de alta gama que se vuelve cada vez más pequeño todo el tiempo, y tienes el mercado de conveniencia, que ha tomado el control; los MP3, los dispositivos Bluetooth, reproducción en laptops”.

Desearía que más personas supieran de lo que se pierden. Dice que en su mejor momento la reproducción de audio tenía “un aspecto religioso”.

“Hay una primacía en el audio”, dice. “Es una forma de magia”.

Cables y enchufes

Por supuesto, la nueva tecnología cambia las cosas todo el tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que compraste un rollo para tu cámara?

Aun así, durante mucho tiempo (y para una cierta audiencia, a menudo joven) el estéreo era un objeto que enorgullecía.

Greg Milner, el autor de la historia de grabación de audio Perfecting Sound Forever, recuerda el proceso. Había componentes. Había cajas de casetes y CDs. Incluso había algo de vinyl.

Podía ser un dolor, sin duda. El equipo era pesado. Había cables, conectores y enchufes; línea de entrada, línea de salida, auxiliar, conector RCA, CD y tenías que rastrear las hebras positivas y negativas del cable de las bocinas.

Amantes de la música vs. radio AM

Sin embargo, observa que la historia de la tecnología audio a menudo ha sido de conveniencia.

Incluso en las décadas de 1950 y 1960, cuando el sonido estéreo se volvió algo generalizado por primera vez, los amantes de la música tuvieron sus equipos de alta fidelidad, y la generación más joven escuchaba radios AM y fonógrafos baratos.

De hecho, los estilos musicales tenían mucho que ver con el consumo de música, señala. Los aficionados escuchaban música clásica y jazz, música de clubes y salas de concierto. En un buen sistema, podías escuchar cada parte de un pizzicato de violín, cada inflexión de la voz de un cantante de jazz, recreada en tu sala.

Por otro lado, los más jóvenes escuchaban rock ‘n’ roll más crudo.

“Las semillas de la decadencia de lo que significaba tener un estéreo fueron plantadas en ese entonces, porque los amantes originales de la música eran los padres y madres de los baby boomers”, dice. “A medida que el rock ‘n’ roll comienza a popularizarse más, muchas de esas cosas son producidas para que puedan escucharse en radios AM”.

El mercado de masas se traslada

En las décadas de 1970 y 1980, los dos se encontraron, durante un tiempo. Las técnicas de producción de música rock y pop mejoraron. Al mismo tiempo, los baby boomers ya crecidos, ahora adultos con trabajo, invirtieron en un mejor equipo de audio, el mejor para escuchar Aja de Steely Dan.

Había tiendas del mercado de masas dedicadas a los equipos de audio (Sound Trek, Hi-Fi Buys, Silo) y ninguna edición de Rolling Stone estaba completa sin varios anuncios de tocadiscos, reproductores de casetes y ecualizadores.

Pero la tecnología avanzó, y también cambió. Alguna por el bien de la conveniencia: los casetes tenían más siseos y menos rango que los LP, pero eran más portátiles; especialmente cuando los escuchabas en tu Walkman o tu radiocasetera portátil.

Sin embargo, también comenzamos a enfocarnos más en lo visual. Penchancsky vincula la decadencia del sistema estéreo al ascenso a principios de la década de 1980 de los videos musicales, que llevó lo visual al frente. De repente, la sala de conciertos en tu casa se había ido, y había sido reemplazada por imágenes surrealistas que abrumaban la pequeña bocina de tu televisor.

Esa rama de consumo ayudó a llevar los sistemas de home theater.

Penchansky no tiene nada en contra de los televisores de alta definición y sistemas 7.1, pero cree que, en su mayoría, es un “compromiso sónico”. Con un sistema de audio puro, “no había forma de que la televisión, incluso hoy en día, estimulara el realismo de la experiencia visual en la (buena) forma en que el audio puede estimular una experiencia auditiva”. Por supuesto, la tecnología se ha ajustado.

Audífonos y un iPod

Todavía hay un mercado para el buen audio, añade Geir Skaaden, un ejecutivo en la empresa de audio de alta definición DTS. Los productos más vendidos en las tiendas Apple, después de los propios dispositivos Apple, son los audífonos, dice. (DTS recientemente presentó tecnología para un sistema de inmersión llamado Headphone:X, que está dirigido a los dispositivos móviles).

Aun así, la conveniencia todavía manda. Lo que significa que el sistema componente estéreo está fuera y la computadora está dentro.

Eso se adapta bien a Rubio, el graduado de Emory. Creció en una casa con un sistema componente pero no cree que se pierda de nada.

“Todo lo que necesitas es un buen par de audífonos y un iPod y eso es básicamente todo”, dice.

Milner, el autor, no puede cuestionar su decisión.

“Ahora, ¿para qué preocuparnos?”, pregunta. “Si puedes llevar toda tu colección de música y más en algo que cabe en tu bolsillo, ¿por qué no hacer eso?”. 

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