Redes sociales: ABC para ‘millennials’

Ser nativo digital no te hace experto, y estas plataformas pueden ofrecer mucho más que lo común; analizar datos numéricos, integrar sus redes y quedarse callados son algunos de los retos.
socialmedia  (Foto: Getty)
Ryan Holmes

Los millenials son la generación educada en Facebook. Algunos nunca han conocido un mundo sin Internet, los detalles más íntimos de sus vidas son exhaustivamente documentados en Instagram, y se informan de las noticias en Twitter, no en la televisión.

Pero cuando se trata de usar los medios sociales en el trabajo, los millenials (las personas nacidas entre 1980 y 2000) pueden estar sorprendentemente, incluso peligrosamente, mal preparados. “Que hayas crecido siendo un nativo de los medios sociales no te convierte en un experto en el uso de los medios sociales en el trabajo”, señala el profesor de medios de comunicación social en la S.I. Newhouse School of Public Communications de la Universidad de Syracuse, William Ward.

Según Ward, quien tiene 13,500 seguidores en Twitter y enseña una serie de cursos sobre las redes sociales en la universidad, los millennials carecen de competencias en una serie de áreas críticas. Aunque son muy buenos para conectarse con personas que ya conocen, a menudo no entienden las oportunidades y los errores profesionales que plantean las redes como Twitter, Facebook, LinkedIn e Instagram.

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Si a ello se le suman algunas otras predisposiciones de la llamada Generación M (el idealismo, la pretensión, la necesidad de satisfacción inmediata y de reconocimiento) esto podría convertirse en una fuente de problemas. “Las compañías contratan a los millennials porque piensan que son buenos en los medios sociales. Luego sus jefes descubren que no tienen esas habilidades y se sienten frustrados”, dice Ward, advirtiendo que las expectativas de destreza en los medios sociales son más altas para los millennials que para los trabajadores de más edad.

Para los estudiantes y los recién egresados que ingresan a la fuerza laboral, algunos cursos básicos sobre medios sociales son de mucha utilidad. Los millennials interesados en forjarse una carrera necesitan con urgencia repasar y mejorar estas cinco habilidades en los social media:

Saber cuándo quedarse callado

En septiembre pasado, Business Insider despidió a su director de tecnología, Pax Dickinson, a causa de unos comentarios que hizo en su cuenta personal de Twitter. Si bien los tuits de Dickinson sobre las mujeres y las minorías eran especialmente ofensivos, la situación denota un problema más grande.

A veces los millennials no valoran que los perfiles personales pueden tener repercusiones profesionales. Twitter, Facebook y otras redes son plataformas predominantemente públicas; los comentarios pueden llegar a los jefes. Como muestra el caso Dickinson, pocos empleadores están dispuestos a tolerar contenido ofensivo o subido de tono, aun cuando haya sido en broma.

Usar los medios sociales para ahorrar tiempo, no para desperdiciarlo

Según una encuesta de 2013 de Salary.com, el sitio web personal más visitado en horario de trabajo es… ¿lo adivinas? Facebook. Ante la proliferación de las redes (y los empleados millennials no solo revisan la red de Mark Zuckerberg sino también publican en Twitter y navegan en Instagram y más) los medios sociales tienen el potencial de ser un devastador “chupa-tiempo”.

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Pero también pueden servir para ahorrar tiempo en la oficina. Un reciente informe de McKinsey señala que los medios sociales tiene el potencial de ahorrarle a las empresas 1.3 billones de dólares, primordialmente gracias a las mejoras en la colaboración dentro de la oficina. Las redes sociales internas como Yammer permiten a los empleados formar grupos de trabajo virtuales y comunicarse en foros. En lugar de interminables intercambios de correo electrónico, los compañeros de trabajo pueden publicar y responder de forma permanentemente actualizada. Nada de esto es revolucionario, pero la Generación M a menudo desconoce las innovaciones en materia de redes privadas.

Entender cómo se procesan y analizan los datos numéricos

Aunque los millennials suelen tener una comprensión intuitiva de lo que resuena en los canales sociales (los gif de gatos son siempre un éxito), cuantificar lo que funciona, y lo que no, es harina de otro costal. ¿Debe medirse el éxito de una campaña de Twitter sobre la base de los retuits, menciones, respuestas, el tráfico o posibles ventas? ¿Cuáles son las mejores horas del día para publicar en Facebook, y cuál es la frecuencia óptima de las publicaciones? ¿Qué herramientas de análisis son las mejores para extraer números?

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Aun cuando los medios sociales se cimentan en la interacción humana, también son un espacio donde los datos pueden ser fácilmente recabados y aplicados para mejorar los resultados. Saber qué datos buscar, dónde encontrarlos, y qué hacer con ellos es lo que distingue a los verdaderos expertos de los meros nativos sociales.

Dominar la variopinta constelación de redes

Una cosa es ser un gurú de Twitter o tener muchos seguidores en LinkedIn. El verdadero talento está en orquestar las distintas plataformas para que trabajen juntas y comprender el nicho que cada una atiende. Las redes visuales como Instagram y YouTube, por ejemplo, se usan cada vez más como plataforma base para las campañas de las marcas conocedoras del espacio social, como Nike, Red Bull y Mercedes. A su vez, esas imágenes o videos pegadizos se diseminan en las redes tradicionales basadas en texto como Twitter y Facebook.

Desde allí, los hipervínculos redirigen a los espectadores a los blogs y las páginas de la empresa, como un embudo que encamina a los clientes por el angosto espacio que desemboca en las ventas. Mientras tanto, los hashtags iguales y uniformes a lo largo de todas las plataformas ayudan a unificar y seguir la campaña en su conjunto. Incluso los millennials más avezados en la arena social a menudo no logran entender los profundos efectos multiplicadores de la integración de las diferentes redes.

Manejar profesionalmente las redes sociales

Para cuando los millennials se gradúan de la universidad, muchos han llenado cumplidamente sus perfiles de LinkedIn con puestos a tiempo parcial, pasantías, actividades extracurriculares y logros académicos. Pero el verdadero poder de esta red -en términos de búsqueda de empleo- a menudo se pasa por alto: los encargados de la contratación y los directores generales que normalmente estarían fuera de tu alcance están a uno o dos contactos de distancia. De hecho, ni siquiera tienes que tener contactos. Una herramienta de pago llamada InMail, por ejemplo, permite a los usuarios enviar mensajes de correo electrónico directamente a cualquiera de los 277 millones de miembros de LinkedIn.

Los solicitantes de empleo verdaderamente emprendedores pueden cazar peces gordos como Richard Branson, Bill Gates o Deepak Chopra y presentar sus credenciales directamente en su bandeja de entrada. Esos millennials andariegos -siempre en busca de la próxima oportunidad de empleo- harían bien en tomar en serio este consejo si buscan nuevas opciones profesionales.

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Por supuesto, acumular estas habilidades exige tiempo, y los millennials no son los únicos que las carecen. “El verdadero problema es que esperamos que la gente sepa estas habilidades sin proporcionarles ningún tipo de formación”, dice el profesor Ward. A medida que crece el número de redes sociales y las plataformas se utilizan de maneras más sofisticadas, es ilógico esperar que cualquier persona -incluso los usuarios más diestros- las ejercite y domine intuitivamente.

Para los millennials que compiten en un difícil mercado, estas habilidades -desconocidas hace apenas una década- pueden marcar la diferencia a la hora de encontrar y conservar un empleo. “Los estudiantes que utilizan profesionalmente los medios digitales y sociales de una manera integrada y estratégica... tienen una ventaja”, asegura Ward. “Consiguen mejores empleos y mejores pasantías...”

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