Un robot, ¿tu próximo abogado?

En un futuro cercano una ‘app’ podría ofrecer asesoría legal a las personas; actualmente los despachos ya se ayudan de computadoras para revisar expedientes.
robot humano  (Foto: Getty)
James O'Toole
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Los abogados del futuro quizás sean de la estirpe de R2D2. La abogacía está siendo reconfigurada por las nuevas tecnologías de automatización que permiten a los bufetes jurídicos realizar trabajo legal en una fracción del tiempo y con menos recursos humanos.

Pensemos en Watson -el sistema informático de inteligencia artificial desarrollado por IBM- como un abogado.

“Watson el abogado está llegando”, afirma Ralph Losey, un experto en tecnología legal en el bufete Jackson Lewis. “No propondrá soluciones creativas, pero en lo que respecta a los juegos regulares que juegan los abogados, los vencerá”.

Esto se traduce, potencialmente, en enormes ahorros para los clientes, aunque no es tan halagüeño para los graduados de las escuelas de Derecho en busca de empleo.

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La buena noticia para los legistas es que nadie piensa que la profesión puede automatizarse por completo. Pero mucho papeleo legal ya se está informatizando en algunos despachos, como la redacción de contratos sencillos y la búsqueda de pruebas en pilas y pilas de documentos.

Winston & Strawn es uno de los bufetes de abogados que han adoptado la tecnología de revisión legal conocida como ‘codificación predictiva’.

Los abogados marcan la información relevante en un subconjunto de documentos y con ello alimentan a un programa informático que la utiliza como base para analizar todo el conjunto de datos. El programa entonces identifica y saca a la superficie pruebas potencialmente relevantes para que los abogados las examinen.

En un estudio reciente, la firma comprobó que su software fue más eficaz que los revisores humanos en la detección de documentos relevantes, y ayudó a completar el proceso de revisión en un tercio del tiempo.

“No creo que se haya reparado en la importancia que esto tiene”, dijo John Rosenthal, socio de Winston & Strawn. “Probablemente menos del 5% de los casos complejos en el sistema civil están empleando estas tecnologías”.

Pero esa escasa penetración pronto podría cambiar. Un fallo de un tribunal federal en un caso de 2012 autorizó el uso de la codificación predictiva, allanando el camino para una adopción más amplia. Además, la cantidad de datos que los abogados tienen que revisar ha crecido a pasos agigantados en la última década debido a la utilización generalizada de los mensajes de texto y el correo electrónico.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos dijo en mayo del año pasado que el 90% de los datos del mundo se había generado en los dos últimos años.

“La cantidad de papeles que tienes que revisar para encontrar ese puñado crucial de documentos se ha disparado”, señala Tim Harkness, socio del despacho Freshfields Bruckhaus Deringer.

Expertos de la industria dicen que las computadoras pronto podrán realizar funciones legales más avanzadas que la revisión de documentos.

En un artículo publicado el año pasado, Josh Blackman, profesor asistente en la Escuela de Derecho South Texas, escribió que los programas de inteligencia artificial tendrán “en un futuro no muy lejano” la capacidad de asesorar sobre la conveniencia de presentar una demanda, predecir cómo podría resolverse e incluso redactar partes de escritos legales.

Pero que las computadoras cumplan funciones de abogado no es necesariamente una buena cosa. Blackman se pregunta, por ejemplo, quién será responsable si los clientes reciben una mala asesoría.

Algunas empresas ya han sido objeto de críticas por el supuesto uso indebido de la tecnología legal.

El mes pasado, la Corte Suprema de Nueva York censuró al bufete Cohen & Slamowitz por confiar en la tecnología para enviar automáticamente cartas de cobranza y presentar decenas de miles de demandas cada año sin revisar los expedientes de los casos. Además, la Electronic Frontier Foundation acusó a Warner Bros de usar algoritmos de software para presentar incontables notificaciones erróneas de infracción de copyright contra sitios de video online como YouTube sin siquiera revisar los expedientes en cuestión.

Mientras los bufetes jurídicos sopesan los pros y los contras del uso de algoritmos en lugar de abogados, la tecnología podría incluso dejar sin trabajo a muchas de esas firmas.

“Una persona podría descargar la aplicación, explicar su problema, y escuchar las posibles soluciones, eso podría implicar o no el pago de un abogado”, escribió Blackman en su ensayo. Esta tecnología, agregó, “mejoraría el acceso a la justicia”.

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