Un robot hecho a la medida buscará fugas en el reactor de Fukushima

La empresa Kurion diseñó un robot que entrará al sótano para buscar una posible fuga en el reactor número dos
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Autor: Matt Smith
(Reuters) -

El impulso de tapar el problema de la tubería en Fukushima Daiichi está a punto de recibir ayuda de un robot fabricado en Estados Unidos y diseñado para buscar fugas de uno de los reactores nucleares dañados de la planta japonesa.

Construido en Colorado por el contratista de limpieza nuclear de California, Kurion, el robot del tamaño de un refrigerador meterá un brazo mecánico de 4.5 metros a través de un agujero en el piso principal del edificio del reactor.

El brazo está equipado con cámaras blindadas a la radiación y puede levantar 45.3 kilogramos. También puede cargar herramientas para cortar; ya sea una serie de tijeras de trabajo pesado o un propulsor de agua a alta presión que puede cortar acero.

Kurion fabricó a la medida el dispositivo para mirar en el sótano del edificio del reactor Unidad 2, que en su mayoría está fuera del alcance para los humanos. Se cree que el reactor filtra un agua refrigerante altamente radioactiva a través de una ruptura en la cámara con forma de dona en la base del reactor.

Matt Cole, el director de ingeniería de Kurion, dijo que el brazo se utilizará para inspeccionar tres áreas alrededor de esa cámara, conocida como piscina de supresión, para encontrar fugas sospechadas. Si se encuentran, otros robots; algunos que todavía tienen que desplegarse, serán enviados a reparar el daño, dijo.

"Creo que ciertamente resolverá parte de ese misterio”, dijo Cole. “Saben que hay una fuga debido al balance del agua, pero no saben exactamente dónde está la fuga”.

Una pared de agua de casi 15.2 metros se estrelló con Fukushima Daiichi en el histórico terremoto y tsunami que golpeó al este de Japón en marzo de 2011. La ola inundó la planta y dejó sin electricidad a los sistemas de enfriamiento de los tres reactores que se ejecutaban en ese momento.

El resultado fue el peor accidente nuclear del mundo desde el desastre de Chernóbil en 1986, ya que los reactores se sobrecalentaron y escupieron partículas radioactivas en el ambiente. Aunque ninguna muerte se atribuye directamente al accidente de Fukushima Daiichi, aproximadamente 138,000 personas que fueron forzadas a dejar sus hogares y alejarse a 40.2 kilómetros todavía viven en hogares temporales.

El daño a los reactores 1 y 3 fue visible dramáticamente, ya que explosiones masivas de hidrógeno volaron sus cubiertas de concreto en los primeros días del accidente. Pero lo que ocurrió en el número 2 permanece como un misterio.

Cuatro días después del tsunami, los operadores reportaron escuchar una explosión dentro del reactor, probablemente de otra explosión de hidrógeno, y un aumento en los niveles de radiación. La planta de turbina de la unidad pronto se llenó con agua que fue cargada con desperdicios nucleares, acumulándose a través de túneles de servicio y derramándose en el Océano Pacífico.

"En algunos lugares, la radiación es demasiado alta, así que las personas no pueden entrar”, dijo Mayumi Yoshida, una vocera de la Tokyo Electric Power Company (TEPCO, por sus siglas en inglés), que es dueña de la planta. En otras partes, los trabajadores que entran “tienen que salir después de pocos minutos”, dijo.

Tres años después, los operadores todavía tienen que bombear más de cuatro toneladas de agua por hora; 26,000 galones cada día, en cada reactor para mantenerlos fríos, dijo Yoshida. Esa agua se acumula en los sótanos de los edificios del reactor, junto con cientos de toneladas de agua subterránea que se filtra todos los días.

TEPCO tuvo que recolectar y almacenar miles de toneladas de agua radioactiva en patios de tanques alrededor del lugar y lucha por impedir que se derramen de nuevo en el ambiente.

Los robots han podido explorar algunos de los edificios, pero todavía tienen que obtener un buen panorama de lo que le ocurrió a la piscina de supresión, dijo Yoshida. Las estimaciones proporcionadas a Kurion indican que docenas de galones por hora escapan de la fuga que su robot fue diseñado para ubicar, dijo Cole.

El dispositivo fue diseñado para caber en las puertas del edifico dañado y para ser instalado en un espacio del primer piso en el que los niveles de radiación son elevados, pero todavía son accesibles para los trabajadores, dijo Cole.

Desde allí, llegará al piso y al sótano donde la exposición a la radiación cada hora será docenas de veces más alta que lo que una persona normal recibe en un año, según cifras de TEPCO.

“El éxito para nosotros sería obtener una confirmación clara de dónde están las fugas, para que la siguiente fase del trabajo pueda planearse”, dijo Cole.

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Los ingenieros eventualmente quieren llenar el recipiente primario de contención que rodea al reactor número dos con agua, pero para hacer eso, tienen que arreglar las fugas, dijo Yoshida.

El dispositivo fue enviado a Japón a principios de mayo y se espera que esté en operación para finales de verano, dice Kurion. La empresa ya fabricó un sistema que enfría y filtra cesio radioactivo fuera del enfriador del reactor; un mecanismo que se jacta de entrar en funcionamiento después de cinco semanas.

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