‘Gadgets’ regañones, la nueva moda

Estos dispositivos te ayudarán a ser disciplinado al dejar de fumar, comer menos y sentarte bien; pulseras, cinturones o cojines, estas herramientas te castigarán si te desvías de tu meta.
smartwatch  (Foto: Getty)
Erin Griffith

Los dispositivos que registran la actividad física  -pulseras con Bluetooth y otros "vestibles" que monitorizan cosas como el ritmo cardiaco, que cuentan los pasos y las calorías quemadas- tuvieron su auge el año pasado.

Pero luego todos caímos en cuenta de que conocer la cantidad de pasos dados cada día no era tan útil. ¿Qué hacer con esa información? Aparecieron así informes de que la mitad de los dispositivos del segmento del fitness se habían quedado ociosos en un cajón; expertos de la industria sugieren que el número de gadgets inactivos ronda el 85%.

El momento del llamado fitness tracker ha pasado. La próxima ola de dispositivos conectados está tomando un enfoque diferente: en lugar de incentivar a los usuarios a hacer ejercicio, dormir o comer sano, y recompensarlos con reconocimientos virtuales y felicitaciones digitales, la nueva generación de dispositivos utilizan la vergüenza, la culpa, y en un caso, una descarga eléctrica, para mantener a sus dueños en el redil.

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Si pensamos en términos del modelo motivacional de la zanahoria y la vara (recompensa y castigo), los monitores de fitness de primera generación ofrecían la zanahoria, mientras que la última cosecha propone la vara. Pronto todo lo que posees, desde la silla, el encendedor, el tenedor o el cinturón, podrán recriminarte y regañarte.

Tomemos como ejemplo Quitbit. Se trata de un encendedor "inteligente” que mide cuánto fuma su dueño, con la esperanza de que esa información nos motive a reducir el mal hábito. Sus diseñadores crearon el dispositivo después de que intentaron monitorear su propio consumo de cigarrillos con Google Docs y las notas de iPhone. Se dieron cuenta de que no siempre estaban orgullosos de todo lo que habían fumado, y por lo tanto no estaban motivados para continuar registrando esa conducta.

Por lo tanto, construyeron un encendedor que registra los datos por ellos. Además de grabar esos datos, que de acuerdo con los fundadores Takuji Nakano y Ata Ghofrani está probado que ayuda a los fumadores a disminuir su consumo de tabaco. Quitbit se puede programar para funcionar solamente un cierto número de veces al día. Han tenido cuidado de no introducir el factor de la culpabilidad, toda vez que se necesita tiempo para que los fumadores acepten la idea de dejar de fumar.

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“Tenemos que ser muy delicados con el tema y encaminarlos lentamente haciéndolos más conscientes de lo mucho que están fumando”, dice Nakano. “Queremos empoderarlos para que simplemente intenten dejar de fumar”. El Quitbit logró su objetivo de financiación en la plataforma colaborativa Kickstarter y podrá comprarse a finales de este año.

También hay para los alcohólicos

Para los bebedores, hay una gran variedad de herramientas para el iPhone que no solo informan a los usuarios su nivel de intoxicación etílica y cuánto tiempo necesitan para volver a la sobriedad, también registran el consumo de alcohol en un práctico cronograma. El bebedor puede elegir entre los dispositivos de alcoholemia de BACtrack, Breathometer o Alcohoot.

…Y para los glotones y mal sentados

Para los comedores veloces está Hapifork, un tenedor electrónico que vibra cuando su usuario come demasiado rápido. La idea es que comer más despacio ayuda a ingerir menos alimentos, y masticar con mayor frecuencia ayuda a la digestión y disminuye el reflujo gástrico. Naturalmente, el tenedor inteligente lleva una aplicación que registra la velocidad con la que comemos con el paso de los días.

Para corregir la mala postura, está el LumoBack, un cinturón conectado que vibra cuando un usuario se encorva. Y se puede configurar para que un sensor pulse hasta que la persona adopte una “buena postura”. Lo acompaña una aplicación para smartphones que permite a los usuarios “ver” su postura, asignando una puntuación que evalúa cuán derechos o rectos estamos de pie o sentados. Además, el LumoBack controla el tiempo que pasamos de pie, sentados y durmiendo.

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Para quienes no desean llevar un cinturón que vibra, está la opción Darma, el “cojín inteligente”. Este dispositivo ofrece recordatorios para que nos levantemos (pasar muchas horas en la silla es malo para la salud ¿recuerdas?) y alerta a los usuarios para corregir su mala postura. La compañía promociona su cojín como no-intrusivo, ya que no se coloca en el cuerpo.

Iván Pavlov en tu muñeca

Pero el dispositivo que más recurre al castigo, aún no disponible en el mercado, es la pulsera Pavlok, cuyo nombre alude al padre del condicionamiento clásico (Pavlov). Pavlok fue creado por Maneesh Sethi, un bloguero que se hizo famoso en Internet cuando contrató a una mujer para que le diera una bofetada cada vez que inconscientemente abría Facebook.

El brazalete Pavlok, cuya versión beta ha sido probada por varios cientos de usuarios, surgió de ese experimento. (La compañía iniciará una campaña de financiación colaborativa a fines de este año, anuncia Sethi).

Los usuarios pueden programar el brazalete para modificar una serie de hábitos, desde disminuir la cantidad de pestañas que abrimos en el navegador web a hacer meditación todos los días. Los usuarios de Pavlok se fijan una meta y eligen un “árbitro”, que recibe un mensaje de texto para verificar el progreso todos los días a las 7 p.m.

Si el usuario no ha logrado su objetivo, reciben un ligero shock eléctrico a través de la pulsera y pagan dinero a través de la aplicación. Si alcanzan su objetivo, reciben recompensas como billetes de lotería o dinero. Sethi dice que el brazalete comienza con el castigo por el mal comportamiento, y con el tiempo pasa a la motivación positiva para el buen comportamiento.

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“La negativa te ayudará a comenzar y la positiva mantiene el buen hábito”, explica. “A medida que comiences a tener éxito, puedes eliminar el refuerzo negativo y elegir el positivo. Y luego el hábito se da casi de forma automática y ya no lo necesitas”.

Esta ola de dispositivos que usan la sanción en lugar del premio podría terminar también en un cajón, con la misma tasa de abandono que caracteriza a los monitores de fitness. Pero en este caso, el abandono no significa necesariamente fracaso, podría significar que el usuario logró romper con sus malos hábitos y ya no necesita un dispositivo para juzgarlos y reprenderlos.

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