Uber enfrenta ‘baches’ en su camino a México

El servicio de choferes despierta críticas de taxistas, que argumentan desigualdad en trámites; Uber asegura que su éxito obedece a la falta de buena atención de los taxis convencionales.
celular movil smartphone  (Foto: GettyImages)
Gabriela Chávez /
CIUDAD DE MÉXICO (Chilango) -

Javier amaba vivir en las nubes, pilotar un avión con maniobras perfectas. Sin embargo, en 2010, cuando Mexicana detuvo el vuelo, su vida también se quedó en la tierra.

La necesidad lo llevó a estar detrás de un volante muy diferente y ahora conduce un auto que ofrece servicios de chofer. El expiloto ruletea por las calles chilangas en un auto negro, reluciente y cómodo.

No va a la caza de pasajeros por las calles. Tampoco espera estacionado en un sitio ni el llamado por radio para dirigirse a alguna dirección. Como si hubiéramos alcanzado el futuro que veíamos en las películas de ciencia ficción, solo debe estar al pendiente de su smartphone, que descansa en el tablero del coche.

Si está disponible y cerca de donde piden el taxi, toca con rapidez -como el gatillero más rápido del oeste- la palabra “aceptar” en la pantalla de su iPhone. Es su nueva herramienta de trabajo.

Luego conduce su coche hacia la dirección que aparece en letras blancas. Ve en el mapa el nombre, el número celular y la ubicación exacta de la pasajera que lo ha solicitado, a través de la app de Uber, una de las cinco empresas que funcionan en el DF ofreciendo esta nueva modalidad de transporte, junto con Cabify, Yaxi, Easytaxi y Taxibeat.

Ellos deciden si aceptar o no el servicio que les llega a su app, así que no están sujetos a un patrión, horario, la cuenta del día o a que desde una base les digan adónde y por quién ir. Para los chilangos representa la apertura a nuevas opciones para moverse en la ciudad.

Se estima que más de 200,000 ya se registraron en alguno de estos servicios.

Voces en contra

Para los dueños de sitios, radiotaxis y taxis libres la llegada de este servicio es una afrenta. Un pasaje para las apps es uno menos para los taxis convencionales, dice el representante de los 52 sitios de taxis concesionados del DF, Ignacio Rodríguez.

“Las agrupaciones de taxis estamos obligadas a conseguir los permisos legales que son de un año y hay que estar revalidándolos, lo cual genera pago de derechos a la Secretaría de Finanza, pero estas empresas no tienen cargas fiscales especiales ni obligaciones de pago de ningún tipo”, criticó el también presidente de la Asociación de Taxistas Regulados.

Mientras en México esta modalidad está en pañales, en otras partes del mundo es tan común como mandar mensajes de texto. Sin embargo, en ciudades como Nueva York o San Francisco el servicio también ha enfrentado las quejas de asociaciones de taxistas: al ver amenazados sus ingresos, éstas han respondido con huelgas y demandas contra ellos.

En México tampoco se les ve con buenos ojos. El argumento de Rodríguez es que este modelo deja más capital a empresas extranjeras y privadas.

Pero Javier está seguro de no violar ley alguna. Él, explica, se debe registrar como empresa o persona física con actividad empresarial para estar en Uber o Cabify y pagar impuestos, como todos los demás.

“Es ilógico que ellos (los taxistas regulados) busquen quejarse porque estamos atendiendo a un mercado que ya no estaban atendiendo bien. Una app no sustituye al taxi, pero finalmente es un monopolio de taxis y no les gusta que se los rompan. Pero es competencia saludable”, opinó el director general de Uber México, Rodrigo Arévalo.

Cómo opera

El carro de Javier no parecía taxi. Ni por dentro ni por fuera. No tenía taxímetro. ¿Cómo, entonces, haría el cálculo del cobro si no tenía tarifa fija?

El software de la app detecta los kilómetros recorridos, el tiempo y la velocidad. Empieza con banderazo de 8.25 pesos. "No hacía falta que trajera efectivo. Cuando me registré con Uber me pidieron los datos de mi tarjeta para hacer el cargo de mis viajes al final de cada recorrido", dijo Javier.

Por cada viaje, Uber le cobra 12%, pero él es quien debe estar atento a ganar servicios. En promedio, cobra 200 pesos por cada viaje y hace unos 10 al día, de cuatro kilómetros cada uno, por lo menos.

Uber y Cabify son sólo una parte del negocio de los taxistas 2.0. estas compañías utilizan autos particulares para ofrecer una especie de servicio de chofer; los llaman socios. Se inscriben en su página y aplican para algunos de los tres servicios que ofrece Uber. Pero no son los únicos. Yaxi, Easy Taxi y Taxibeat sí dan servicio con taxis regulados, pues sus choferes dobletean entre el sitio y los servicios de apps.

En Lomas, Polanco, Interlomas, Roma y Condesa pedir un taxi mediante una app se ha vuelto más popular que hacerlo por teléfono o salir a la calle a parar uno.

Ninguno de los dueños de taxis concesionados en el DF ha prohibido formalmente que sus conductores trabajen con las apps. Sitios como Génesis y TuTaxi, en la zona de Polanco, han preferido dejar de quejarse de estos servicios y han desarrollado sus propias apps para combatir el golpe que le están dando a sus carteras.

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