Edulcorante ayuda a detectar orina en las albercas

Aunque es estéril, la orina reacciona con los desinfectantes de piscinas, sobre todo el cloro, formando subproductos peligrosos incluyendo la tricloramina, que puede irritar los ojos.
La calidad del agua es un problema de salud en todas las albercas públicas, y aunque no vuelve verde al agua, la orina puede representar riesgos para la salud de los nadadores.
Riesgo  La calidad del agua es un problema de salud en todas las albercas públicas, y aunque no vuelve verde al agua, la orina puede representar riesgos para la salud de los nadadores.  (Foto: Shutterstock)
Susan Scutti
(CNN) -

Uno de los momentos más inolvidables de los Juegos Olímpicos Río 2016 fue ver el vivo color verdoso del agua en una de las piscinas de los competidores, que los responsables atribuyeron a la adición de un producto químico de limpieza, el peróxido de hidrógeno.

La piscina fue rápidamente drenada y rellenada, recuperando el azul claro.

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La calidad del agua es un problema de salud en todas las albercas públicas, y aunque no vuelve verde al agua, la orina puede representar riesgos para la salud de los nadadores. Desafortunadamente, es difícil detectar en el agua clorada de una enorme alberca.

Entonces, ¿cómo se mide la orina? Con una prueba de dulzor, según proponen los químicos de la Universidad de Alberta en la investigación publicada esta primavera en la revista Environmental Science & Technology Letters.

Usando un edulcorante artificial como indicador, descubrieron que todas las 31 albercas públicas y jacuzzis que testaron contenían orina.

Aunque es estéril, la orina reacciona con los desinfectantes de piscinas, sobre todo el cloro, formando subproductos peligrosos incluyendo la tricloramina, que puede irritar los ojos, afirman los investigadores.

Los subproductos de la orina, las heces y el sudor de los nadadores mezclados con el cloro pueden incluso acumularse en el aire de piscinas cubiertas, desencadenando ataques de asma. Las reacciones químicas que crean estos subproductos también significan que hay menos cloro en el agua para matar bacterias, como E. coli.

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Las reacciones químicas en el agua de la piscina dificultan la prueba de la orina, por lo que un proxy - una sustancia que sirve de indicador sustituto- es necesario. Aquí es donde entra el acesulfame de potasio o Ace K, un edulcorante artificial que se utiliza a menudo en los alimentos procesados y por lo tanto es ampliamente consumido. Después de pasar por el tracto digestivo, este edulcorante se excreta en la orina.

Xing-Fang Li, profesora de la División de Toxicología Analítica y Ambiental de la Universidad de Alberta, y sus colegas testaron más de 250 muestras de 31 piscinas y tinas de hidromasaje en dos ciudades canadienses y las compararon con muestras de agua local del grifo.

La concentración del edulcorante en las piscinas y jacuzzis llegó a alcanzar los 7,110 nanogramos por litro, hasta 570 veces más que los niveles encontrados en el agua del grifo.

Todas las piscinas y jacuzzis analizados contenían orina, concluyeron Li y su equipo. Una alberca de 220,000 galones contenía 20 galones de orina, mientras que otra de la mitad del tamaño de la primera contenía 7 galones.

Lindsay Blackstock, coautora del estudio y estudiante de doctorado en toxicología analítica y ambiental en la Universidad de Alberta, dijo que estos resultados no pueden aplicarse a todas las piscinas públicas. "La cantidad de orina depositada en cada piscina sería específica para una serie de factores", dijo Blackstock. Los factores incluyen cuántos nadadores utilizan la piscina, las prácticas de higiene de una comunidad a la hora de nadar y la frecuencia con que la piscina se vuelve a llenar.

Blackstock recomienda que todos los nadadores se duchen y usen el baño antes de entrar en la piscina.

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Canadá no es el único que está preocupado. Un informe de 2010 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) reveló que una de cada diez piscinas públicas en Estados Unidos no tiene niveles adecuados de cloro para cumplir con sus estándares de desinfectantes.

Rick Sachleben, miembro de la American Chemical Society que no participó en el estudio de Alberta, señaló que aunque dicho estudio era interesante, quisiera preguntar a los investigadores “cómo van a establecer cuánto Ace K han consumido las personas y, por tanto, cómo el nivel de Ace se compara con la cantidad de orina presente", escribió en un correo electrónico.

Para tener la seguridad de que no estás a punto de zambullirte en una piscina sucia, Michele Hlavsa, jefe del Programa Health Swimming de los CDC, aconseja usar tiras reactivas para verificar el nivel de cloro. Los CDC recomiendan niveles de pH de 7.2 a 7.8 y una concentración de cloro libre de al menos 1 partes por millón en albercas y mínimo 3 partes por millón en jacuzzis/spas.

Pero incluso en estos niveles, el cloro no destruye todo lo que deseas evitar al nadar. Un parásito llamado cryptosporidium, que puede causar diarrea y puede vivir hasta 10 días en una piscina clorada, se asocia con el 54% de los brotes de enfermedades en piscinas y parques acuáticos, según un informe de los CDC de 2015.

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Sachleben, que también es investigador en Momenta Pharmaceuticals, señaló que no suele ir a piscinas, pero no es a causa de la orina. "Simplemente la piscina no es algo que disfrute, prefiero una buena playa", dijo Sachleben.

"Pero seamos realistas", agregó. "Los estanques y el mar están llenos de excrementos de peces y otros animales, junto con los cuerpos en descomposición de los que murieron".

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