Como Ave Fénix, Alan Pulido resurgió de las cenizas

El delantero rojiblanco, que ‘escapó’ de Tigres y libró un secuestro, pudo superar sus propias turbulencias para ser campeón.
Alan Pulido del equipo de las Chivas del Guadalajara, celebra el gol ante los Tigres de la UANL, en el estadio Universitario, partido final de ida de la Liga MX. Clausura 2017.
Pieza clave  Alan Pulido del equipo de las Chivas del Guadalajara, celebra el gol ante los Tigres de la UANL, en el estadio Universitario, partido final de ida de la Liga MX. Clausura 2017.  (Foto: Cuartoscuro)
RAYMUNDO GONZÁLEZ
GUADALAJARA (MedioTiempo) -

De los abucheos de la afición de Tigres, a bailarles el gol en la final de ida y marcar otro para sellar el campeonato número 12 de Chivas. De un secuestro sufrido el 30 de mayo de 2016, al título festejado justo un año y un día después.

Alan Pulido encarnó este semestre la frase “el futbol (como la vida) da muchas vueltas”. Porque el canterano del equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León se fue de ahí por la puerta de atrás, vivió una etapa en Europa de escasos éxitos y actividad, pero regresó para ser clave en el campeonato logrado por el Guadalajara el fin de semana pasado.

Como Ave Fénix, resurgió de las cenizas. En 2014 dejó Tigres, enemistado con el entrenador Ricardo Ferretti, quien incluso lo llegó a señalar por preocuparse más por detallar el peinado frente al espejo que por su cuota goleadora.

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De ahí la ruptura. A pesar de que fue a Brasil 2014, el regreso fue turbulento. Desde antes de que ese Tricolor dirigido por Miguel Herrera viajara al Mundial, las diferentes interpretaciones sobre su contrato con Tigres ya eran públicas.

El jugador argumentaba que terminaba ese verano. En el club regiomontano aseguraban que había un “adendum” que lo vinculaba al club hasta 2016. Pero Pulido se fue y la Federación Mexicana de Futbol le dio la razón a Tigres a fines de 2014.

El conflicto escaló hasta el Tribunal de Arbitraje Deportivo, durante la época en que el jugador fichaba por el escasamente conocido Levadiakos griego y aseguraba que la firma en el contrato presentado por Tigres tenía una signatura falsa.

La FIFA le otorgó un pase provisional para jugar en lo que llegaba la respuesta del TAS. Esa pausa legal le sirvió para anotar goles con su nuevo equipo helénico y ser transferido al Olympiakos, donde incluso jugó la Champions y fue campeón.

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Pese a la respuesta del TAS favorable para Tigres a fines de 2015, Pulido se mantuvo activo gracias a que la sanción fue una compensación económica del Levadiakos.

La poca actividad, el deseo de Chivas por contratarlo y el reflector que este equipo le prometía le hicieron volver a México, justo en la época en que el equipo del empresario Jorge Vergara reestructuraba un proyecto con el entrenador argentino Matías Almeyda a la cabeza.

Pero ahí también enfrentó obstáculos. Había dudas respecto a su funcionamiento y las redes sociales daban cuenta de algunas fiestas.

Así como huyó de sus captores en el secuestro, según él mismo reveló –golpeó a uno de los delincuentes y pudo huir-, Pulido ‘escapó’ de Tigres para ir a Europa, volver y ganarles un título, no sin experimentar sentimientos encontrados por vencer en una final al club que lo formó, no sin permitir que sus palabras puedan interpretarse como cachetada de guante blanco.

"Obviamente hay sentimientos encontrados, nunca se dan este tipo de partidos, más en una final… meter dos goles, mejor me quedo con eso”, decía Pulido todavía en la cancha del estadio Chivas este 28 de mayo, cuando el ‘rebaño sagrado’ se coronó campeón del Clausura 2017.

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