Científicos cuestionan el IMC: ¿cómo saber si estamos gordos?

El índice de masa corporal (IMC) no distingue entre músculo y grasa, ni pondera la edad o los matices raciales.
Medición  El índice de masa corporal es una forma gratuita y fácil de medir la obesidad para fines de investigación.  (Foto: Shutterstock)
Jen Christensen
(CNN) -

Cuando Kate Townsend llevó a sus hijos a revisión médica rutinaria el mes pasado, se llevó una sorpresa. La madre de tres hijos, residentes de Illinois, quería asegurarse de que sus vacunas estuvieran al día. La pediatra sí habló de eso, pero también mencionó el índice de masa corporal de su hija.

"Le dijo a mi hija ‘Estás en este percentil, que aún es un rango normal’, pero sonó como si le estuviera diciendo que un número más sería demasiado peso", contó Townsend.

La familia se sorprendió. La niña juega mucho al voleibol, y creció 2 pulgadas y media este año. "Mi hija está en gran forma física, y le impresionó esta noticia, traté de tranquilizarla ‘eso es sólo un número, no te preocupes’".

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Townsend tenía razón, dicen muchos expertos, pues un creciente conjunto de investigaciones muestra que el índice de masa corporal, o IMC, puede no ser la mejor medida para una niña en crecimiento, o para los adultos.

Un número cada vez mayor de científicos están cuestionando el IMC.

Una herramienta con un propósito diferente

El IMC es una herramienta fácil y directa usada para detectar la obesidad y para evaluar si debes preocuparte por tu peso. Divide tu peso por tu estatura al cuadrado. Si el número resultante es 30 o superior, según los estándares estadounidenses, se te considera obeso. Si tu IMC está entre 25 y 29.9, tienes sobrepreso. Si es inferior a 18.5, tienes un peso insuficiente. El rango "normal" es de 18.5 a 24.9.

El IMC se inventó en el siglo XIX para su uso en estudios poblacionales. En 1972, un estudio clave que probó la mejor fórmula para medir el porcentaje de grasa corporal en más de 7,400 personas encontró que la fórmula del IMC medía mejor el porcentaje de grasa corporal en comparación con el mero cálculo de peso y altura.

Fue este estudio el que le dio al IMC su nombre oficial – y el que popularizó su empleo en la investigación. Pero ese estudio también advertía contra el uso del IMC para calcular los niveles de grasa de un individuo.

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"El IMC realmente fue una medida creada para la epidemiología para dar datos que eran relativos y podrían utilizarse en la investigación", explica el Dr. Francisco López-Jiménez, un experto en obesidad en la Clínica Mayo en Minnesota.

Hasta la década de 1980, dijo, los médicos y científicos habían estado utilizando una variedad de medidas para determinar si una persona había ganado tanto peso que pudiera perjudicar su salud. Esa variedad en las mediciones dificultaba graficar las tendencias. Y como los médicos estaban notando que la gente se estaba volviendo más grande, querían entender la magnitud del problema.

Un puñado de agencias gubernamentales nacionales e internacionales comenzaron entonces a recomendar que los médicos usaran el IMC, ya que sería un estándar uniforme y se consideraba más exacto que los gráficos de altura/peso de las compañías de seguros que los médicos habían estado usando.

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En 1985, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomendaron el IMC para medir la obesidad. En 1997, la Organización Mundial de la Salud se sumó a la tendencia. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, que establece pautas para los profesionales médicos estadounidenses, todavía lo incluye como una medida en sus recomendaciones.

Los médicos no son los únicos que lo usan. A medida que la epidemia de obesidad infantil creció, más de una docena de estados del país comenzaron a requerir que las escuelas registraran el IMC de los estudiantes, algunas hasta incluían la medición en las boletas de calificaciones. Las compañías de seguros de vida también pueden solicitarlo para determinar si calificas para una póliza o si representas un riesgo demasiado alto.

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Sin embargo, aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos definen al IMC como "un indicador razonable de la grasa corporal", la agencia no recomienda que los médicos, o cualquier otra persona para tal efecto, lo utilice como una herramienta de diagnóstico.

"Con el tiempo, el IMC ha ganado un uso clínico, pero esa no fue la intención original detrás de su creación", dijo López-Jiménez de la Clínica Mayo. "Eso es porque tiene verdaderas limitaciones".

Entonces, ¿por qué lo usan?

El IMC es una forma gratuita y fácil de medir la obesidad para fines de investigación, pero conforme los médicos comenzaron a usarlo para las personas, advirtieron que no cuenta toda la historia.

"Algunas personas que son catalogadas con sobrepeso por el IMC tienen una estructura corporal más grande o más músculo", dijo Courtney Peterson, profesora asistente en el Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Alabama en Birmingham .

Peterson señaló que los métodos más exactos para medir la obesidad pueden ser costosos, por tanto el IMC se convirtió en la "mejor opción" para los adultos. Pero es importante pensar en dicho índice como solo una de varias herramientas de detección que "ayuda a mostrar de un vistazo que la salud de esta persona puede verse afectada por su peso, por lo que es importante medirlo". Para Peterson, se necesitarían más mediciones para tener el panorama completo.

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Eso es porque el IMC no distingue entre la grasa y el músculo, algo que podría ser un verdadero problema para alguien que es atlético. El jugador promedio de fútbol americano, por ejemplo, tiene un IMC de 31.35, considerado obeso según este estándar. Sin embargo, muchos de estos deportistas de clase mundial son puro músculo, y probablemente no tengan un nivel de grasa que amenace su salud.

El IMC también puede subestimar el riesgo entre los "gordiflacos" (skinny fat), como algunos médicos llaman a las personas que suelen ser delgadas, pero tienen abdomen grande. Los estudios demuestran que esta grasa abdominal puede ser más peligrosa para la salud que cualquier otro tipo, y un estudio en la revista Frontiers in Public Health encontró que el uso del IMC como medida única no detectaba el 50% de los casos de personas que tenían una grasa considerada peligrosa que podría afectar su salud.

Paul Laursen, coautor de ese estudio, prefiere el término "sobregrasa" a "sobrepeso", porque es realmente la grasa, más que el peso, lo que perjudica la salud, dijo.

"No deberíamos estar tan preocupados por el peso", expresó Laursen, profesor adjunto y fisiólogo de rendimiento en el Sports Performance Research Institute en Nueva Zelanda. Por ejemplo, haces una dieta de moda y pierdes tres libras, pero eso no te hace necesariamente más sano. Esas tres libras sólo podrían haber sido agua.

"Lo que realmente debería preocuparnos es tu grasa y dónde se concentra", dijo Laursen. El IMC no aporta ese nivel de detalle.

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Los niños en crecimiento también pueden ser mal evaluados. El último estudio de Peterson concluyó que el IMC se equivoca el 19% de las veces en los niños. Las mediciones del IMC usadas para los niños se ponderan por edad, pero cuando los niños pasan por la pubertad, ganan músculo a una velocidad rápida; mientras que las niñas ganan grasa. El IMC suele pasar por alto estos matices.

El IMC también puede pasar por alto diferencias sutiles en la raza. Peterson explica que los afroamericanos tienden a tener más músculo que grasa, en comparación con los caucásicos. Los médicos en algunos países han tenido que ajustar sus ratios de IMC porque los estudios han demostrado que los asiáticos corren un mayor riesgo de cardiopatías teniendo un IMC mucho menor que los no asiáticos.

¿Qué deben usar los médicos?

Una de las maneras más exactas para medir la obesidad es una radiografía, que puede distinguir entre la grasa y los órganos. Pero resulta caro, y no se aconseja la exposición regular a la radiación, por lo que los hospitales y los doctores están ensayando una variedad de métodos y herramientas.

Algunos hospitales utilizan una máquina de alta precisión para analizar la impedancia bioeléctrica, que hace circular una corriente eléctrica a través de los tejidos para determinar la composición corporal. López-Jiménez de la Clínica Mayo utiliza el sistema Bod Pod, que toma medidas basadas en el volumen corporal. No recomienda las básculas o dispositivos portátiles disponibles en el mercado, ya que no son precisos.

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Cuando se trata de niños, si no se puede obtener un análisis de impedancia bioeléctrica, Peterson sugiere una medición llamada índice de masa tri-ponderal (TMI, por sus siglas en inglés). El cálculo es el peso dividido por la altura al cubo. Su estudio demostró que esta era una medida más precisa para la obesidad en niños entre 8 y 17 años, en particular los hombres. El índice TMI clasificó incorrectamente la obesidad sólo el 8% de las veces (frente a más del 19% usando el IMC).

Para los adultos, Laursen sugiere usar una cinta métrica. Mide tu circunferencia a nivel del ombligo. Si la circunferencia de tu cintura es la mitad de tu altura o menos, estás en un nivel de grasa saludable, si la cifra es superior, tu grasa podría suponer un riesgo para tu salud.

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Si quieres algo aún más simple, observa la proporción entre tu cadera y tu cintura. Es algo que incluso un médico puede observar rápidamente. "Si la cintura es más grande que las caderas, me dice que el riesgo de muerte prematura que conlleva ese peso es mucho mayor para esa persona", dijo López-Jiménez.

Ninguna de estas medidas por sí sola es perfecta, y las asociaciones médicas están buscando mediciones aún mejores que las que actualmente existen. Es probable que todavía veamos a médicos y escuelas midiendo el IMC, al menos como un control inicial, para que todos entendamos mejor cómo la grasa puede estar afectando nuestra salud.

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