En compañía de Amandine

Café del Mar, Mar Plata y Malayo, tres propuestas que ofrecen gastronomía exótica y ambiente cá con el sello inconfundible de su creadora, la chef Amandine Darmstaedter.
Amandine y Bruno Darmstaedter en Ssan Pancho. (Ilán Rabchins  (Foto: )
Isabel Silva

Siempre supo que tendría un lugar propio. Lo dice ella misma al revivir el momento en que se embarcó con su familia en un velero. Partieron de Bélgica hacia África; después cruzaron el Atlántico hasta llegar a México, donde decidió quedarse a vivir. Amandine tenía doce años y desde entonces no se ha desprendido del mar ni de la sorpresa que le provocan los viajes.

Lo de cocinar viene de la nostalgia por la cocina de la abuela. Estudió gastronomía siguiendo el consejo de su madre y el plan de independizarse. Pensaba ya en su propio restaurante. Hoy esa intención es una realidad que se multiplicó por tres.

CAFÉ DEL MAR
La casa blanca y fresca tiene terrazas con vista a los cerros, la jungla y el Pacífico. El ambiente está cuidado para que el visitante se sienta como en casa mientras disfruta de una “cocina tropical evolutiva”; es decir, ingredientes frescos del mar preparados con una técnica que combina estilos mexicanos y asiáticos. Se recomienda probar la mariscada al curry y coco con arroz jazmín y shiitake. También hay que checar la variada selección de vinos que tienen en sus cavas a temperatura controlada.

Calle China 9, 311/ 258-4251,
San Pancho, Nayarit.

MAR PLATA

Su segundo restaurante lo abrió en el mismo pueblo, aunque con un concepto diferente; más glamuroso. Desde su inicio, hace dos años y medio, ha estado al frente Bruno, su hermano menor, quien se empeña como nadie en dar a la gente una atención cálida y profesional. “Tanto capitanes como maquinistas hacen que un barco avance; a mí me toca subir y bajar del cuarto de máquinas al salón de mando”. Lo mismo que a Amandine, la experiencia de viajar le dio la pauta para lograr que este restaurante sea “un lugar elegante, sin perder el lado humano, que es lo que cada vez más gente busca”. Este biólogo molecular (con honores), hoy restaurantero de oficio, mantiene un menú y una carta de vinos de primer nivel, no en vano Mar Plata fue considerado por los expertos uno de los mejores restaurantes del mundo en 2007.

El diseño de Carlos Cole deja boquiabierto a cualquiera; enormes piezas de barcos, lámparas de hierro forjado, puertas, mesas y sillas de gruesas maderas talladas y despintadas por el tiempo ambientan esta hermosa casona, con techos altos y ventanales que permiten la entrada del viento del mar. Además, este restaurante tiene algunos detalles argentinos, tanto colgando de sus paredes como en su propuesta gastronómica. Su cocina cuenta obviamente con exquisitos cortes de carne, pero también con algunos platillos europeos más clásicos, como la bouillabaisse (sopa de pescados diversos) o los mejillones marinière (platillo tradicional belga).

Las Palmas 130, Costa Azul, 311/
258-4424, San Pancho, Nayarit
www.marplata.com.mx

MALAYO

En uno de los rincones más bonitos de la Ciudad de México, la plaza Río de Janeiro, este restaurante (art déco “reinventado” por Carlos Cole) tiene todo para convertirse en un favorito. Lo original del menú radica en el chef Eugene Ong, que ha vivido en diferentes partes del mundo y en cada una de ellas ha asimilado distintas influencias: nació en Singapur, estudió en Canadá y se estrenó como chef en México (en San Pancho, para ser más precisos). Para él, lo principal es descubrir lo que la gente disfruta al comer: cantidades, sabores, tiempos... y la presentación. “Lo más importante es saberlo presentar; por lo menos 50 por ciento del placer de comer empieza a través de la vista”.

De los mercados de San Juan y Medellín trae ingredientes como los chiles y los alimentos más frescos del día, como el huachinango o el dorado para el sashimi, que se sirve con un aderezo de trufa o ponzu (vinagre de cítricos japonés) y camote frito; definitivamente un must en este lugar.

Plaza Río de Janeiro 56,
Ciudad de México; 5514-7686.

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