Volcán espanta al turismo en Chile

El volcán Llaima al sur de Chile tiene nerviosos a los habitantes y turistas; esto ha provocado una caída en la afluencia de turistas a las reservas naturales cerca del crát
Los turistas evitan visitar lugares cerca del volcán Llaima.
CONGUILLIO, Chile (CNN) -

El volcán Llaima uno de los tres volcanes más activos de Sudamérica, sigue siendo una amenaza luego de la erupción con que empezó el año.

"Me da miedo vivir acá", dijo Lidia Soto, quien vive a menos de 10 kilómetros de la ladera norte del Llaima, admite que si no es por la valentía de su esposo ya se hubiera ido para siempre del lugar.

El volcán hizo erupción el 1 de enero y, desde esa fecha, aproximadamente, cada cinco días lanza gases o lava. Como sucedió el fin de semana, en una señal de que puede volver a mostrar toda su furia.

En el Llaima, volcán ubicado a unos 700 kilómetros al sur de la capital chilena, geólogos han detectado al menos tres cráteres con distintos niveles de actividad eruptiva. Esto mantiene en alerta a las autoridades con monitoreos terrestres y aéreos, pese a que la reciente erupción no dejó víctimas.

"La pasada erupción produjo el deshielo de una parte del volcán, que elevó el nivel del río Captrén y afectó a una piscicultura, dañó dos puentes, algunos predios forestales y parte del camino a Conguillío", relató Raúl Reyes, alcalde de Curacautín, municipio vecino al Llaima.

La inestabilidad geológica del volcán, de 3,125 metros de altura, ha impedido levantar una "alerta amarilla" en la zona, que en la práctica ha significado el cierre al público de la reserva natural Conguillío, uno de los mayores atractivos de la zona que rodea el volcán y que miles de turistas locales y extranjeros visitan cada año.

Algunos hoteles y hosterías prácticamente no tuvieron huéspedes en enero y las cosas no parecen cambiar para febrero, en plena época de vacaciones en el verano austral.

"La erupción del volcán ha afectado a todos los empresarios turísticos (...) Toda la atracción de acá son los volcanes, los lagos y termas y todos estamos con muy baja demanda", dijo Edith Muñoz, propietaria del Hotel Plaza en Curacautín.

En los faldeos del volcán la situación no es muy distinta a la de los empresarios turísticos, ya que muchos pobladores que viven de la crianza de animales no tienen a quien vender sus productos, debido al nulo ingreso de turistas al parque Conguillío, que es vigilado día y noche por la policía uniformada y militar.

En 1957 hizo erupción, con marcas que hasta hoy perduran entre milenarios bosques vírgenes de roble y araucarias que abundan en esa zona.

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