Del mundo bursátil a los campos de golf

El llamado “Mago de Wall Street”, estrella de Tiger Management, le apuesta a “un negocio de rel Julian Robertson vive entre fondos de inversión en EU, y un rentable paraíso verde en Oceanía.
Robertson fue llamado en su momento el Mago de Wall Street (
Brian O'Keefe

El legendario gestor de inversiones Julian Robertson ahora inspecciona algo más acá del mundo bursátil: su nuevo imperio neozelandés, constituido por campos de golf, alojamientos y bodegas vinícolas.

Robertson, de 75 años, contempla los progresos de lo que será una nueva y lujosa finca en Cape Kidnappers, emplazada en un rancho ganadero de más de 2400 hectáreas al sureste de la Isla Norte.

El gurú de los fondos de inversión sabe apreciar el paisaje: a la izquierda está el pico nevado del volcán  Ruapehu, a la derecha descansa el campo de golf de Roberston (listado en el número 41 de los mejores campos del mundo), y más allá, los destellos de la Bahía Hawke. Pero la única cosa que le preocupa al pionero de los fondos ‘hedge’ es su campo de espliego colmado de flores.

De Wall Street a los campos de lavanda

Durante la última década, Robertson ha construido no uno, sino dos de los mejores campos de golf en el mundo, ambos en Nueva Zelanda. Él y su esposa Josie me mostraron las instalaciones del hotel “Farm at Cape Kidnappers” antes de su inauguración. También me llevaron a su otro resort, llamado Kauri Cliffs, que tiene entre sus atractivos un campo de golf de categoría mundial (clasificado en el lugar 63), cabañas de lujo y excursiones nocturnas para cazar opossum, un pequeño mamífero abundante en Nueva Zelanda.

Los días que pasé con Robertson me ayudaron a entender por qué dedica tanto tiempo a esta tierra de Oceanía, con la misma pasión con la que se dedica a las acciones.

Su producto estrella, “el fondo Tiger”, se abrió en 1980 con 8 millones de dólares (mdd) y para 1998 alcanzó la cifra de 22 mdd; en 1990 Robertson se ganó un apodo: “el mago de Wall Street”, gracias al éxito que obtuvo dirigiendo su firma Tiger Management.

Luego de un periodo difícil, cerró el fondo en el año 2000. Pero la firma sigue operando hoy, realizando funciones de incubadora de fondos hedge, tiene cerca de 35 fondos de cobertura y maneja cerca de 26 mil mdd. Su valor neto es más alto que nunca.

Pero su relación con Nueva Zelanda es anterior a su ‘eureka’ bursátil. En 1978, cuando renunció a su empleo en Kidder Peabody, Robertson decidió mudarse con la familia a Auckland, aunque sólo tuvo una leve estancia de seis meses, y luego volvieron a Nueva York, justo cuando Tiger Management empezó a producir dinero.

En 1995, el mago de Wall Street regresó a Oceanía y adquierió un rancho ubicado sobre una hermosa franja costera. “Es como si hubiera comprado una playa al precio de un apartamento neoyorquino” explica.

Campos de golf

Tras la compra, Robertson pensó “si tienes un terreno tan bueno, debes construir un campo de golf”. Luego, su esposa lo convenció para añadir el hotel y un spa, comodidades para los golfistas viajeros (13 horas de vuelo desde Los Ángeles a Auckland, luego otra media hora de avión).

Kauri Cliffs abrió sus puertas en el 2000, y pronto se colocó como uno de los mejores campos del mundo. El campo de Cape Kidnappers, inaugurado en el 2004 y diseñado por Tom Doak, es incluso más impresionante.

Si visitas cualquiera de ellos es posible que te cruces con el propio Robertson en persona, pues él y su esposa se mudan a Nueva Zelanda cuando el invierno llega a Estados Unidos.

Ambos son estupendos golfistas, y también son propietarios de dos bodegas vinícolas. Si quieres tener un tema para conversar con el gurú, sólo tienes que preguntarle cuál de los árboles nativos prefiere: el Pohutukawa o el Taraire.

Después de discutirlo con los paisajistas, Robertson decidió dejar el campo de lavanda donde estaba, tal y como lo quería desde el principio.

Para más información de precios, consultar kauricliffs.com y capekidnappers.com. 

 

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