Mexicano recorre América en bicicleta

Isaí Madriz recorrió en bicicleta aproximadamente 19,000 kilómetros desde Illinois hasta Argentina; el objetivo de este trayecto era recaudar fondos para la Fundación Guadalupe de St. Charles.
Latinoamerica  (Foto: Archivo)
MONTGOMERY (AP) -

A lo largo de 18 meses, Isaí Madriz pedaleó unos 19,000 kilómetros (casi 12,000 millas), partiendo desde su casa en Montgomery y recorriendo Centroamérica y la costa del Pacífico en Sudamérica. Este mexicano de 27 años, residente en Estados Unidos, lo hace como una aventura personal y para recaudar fondos par la Fundación Guadalupe de St. Charles, cuyas becas lo ayudaron a recibirse de biólogo marino.

Madriz ya visitó 12 países latinoamericanos, pero el mal tiempo le impidió cumplir su objetivo inicial, que era llegar a Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina.

"Me moría por llegar allí, pero las cosas suceden por una razón", comentó en un correo electrónico. Agregó que si bien se propone continuar el recorrido, "siempre pensaré en esas 180 millas (290 kilómetros) que no pude pedalear".

Hacia fines de marzo, Madriz se encontraba en la Península de Valdés, donde se alojó en la casa de una pareja que conoció durante su recorrido. Planeaba hacer trabajos de voluntario, investigaciones biológicas de la vida silvestre de la zona, donde abundan los guanacos, pumas, reptiles, leones de mar, insectos y rastros prehistóricos, para la Fundación Patagonia Natural, una organización sin fines de lucro que promueve la investigación y la conservación de la zona.

Su plan era pedalear hasta Venezuela, en un recorrido de unos 36,000 kilómetros (22,500 millas). Pero decidió no pasar por Tierra del Fuego y acortar su trayecto por la Patagonia unos 1,000 kilómetros (620 millas). Indicó que, al final de cuentas, recorrerá una distancia "muy parecida" a la que se propuso inicialmente.

¿Cómo fue su aventura? Aquí parte de su relato en primera persona:

"La Patagonia tiene cosas increíbles que me dejaron estupefacto.

"Los primeros dos días no hice nada, además de empujar la bicicleta, porque había vientos de 80 kilómetros (50 millas) por hora que me impedían avanzar. Me cansé de caerme por el viento, montarme nuevamente y empujar la bicicleta. La arena que soplaba el viento castigaba todo mi cuerpo.

"Había glaciares enormes cuyo constante movimiento emitía sonidos que me lastimaban los oídos, cuevas llenas de pinturas prehistóricas y pantanos en los que el agua me llegaba a la cintura. La falta de alimentos y las grandes distancias sin agua fueron algunos de los obstáculos que se me presentaron en esta parte de la odisea.

"Al llegar a la ciudad de Punta Arenas, a apenas 300 kilómetros (186 millas) de Tierra del Fuego, tuve que tomar la decisión más decepcionante de este viaje: Sentado en el puerto, mirando hacia el Estrecho de Magallanes, comprendí con tristeza que no podría llegar al extremo del continente.

"Con apenas siete dólares en mi bolsillo y 30 en mi cuenta de banco, tuve que renunciar a ir a Usuahia. Tan solo cruzar el Estrecho de Magallanes se hubiera llevado la mitad de ese dinero. Y todo en Tierra del Fuego es más caro.

"El único alimento disponible en las vastas llanuras de la Patagonia es el califate, un pequeño fruto cuyo centro está lleno de semillas. La llama, el emú y la libre son los animales de la región, pero cuesta mucho atraparlos.

"Llegó un momento en el que no tenía qué comer y, sin calafates ni ningún insecto suculento a mano, recurrí a los desafortunados animales muertos al cruzar la carretera.

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"La liebres adornaban el camino, pero la mayoría estaban aplanadas o hinchadas y yo no iba a pasar otro día como esa noche al sur de Iquique, en Chile, cuando me intoxiqué con un alga.

"Por suerte, encontré una liebre bastante fresca".

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