Alexis Nasard, CEO de la centenaria compañía de cristal tallado, detalla la estrategia con la que busca honrar su legado mientras la impulsa hacia el futuro. Dentro de esta visión, América Latina brilla con luz propia como un motor de crecimiento.
Para Alexis Nasard, CEO de Swarovski, ser el máximo exponente del "lujo pop" combina los elementos esenciales de la sofisticación con una visión única. Con una extensa carrera de liderazgo en el mundo del consumo, su experiencia lo convierte en un experto en marca y retail.
Y con motivo del aniversario número 130 de la fundación de la compañía austriaca, destaca por su perspectiva renovada, que se refleja en el posicionamiento de marca para conectar con sus clientes a través de la alegría y la exuberancia como sus bases.
En 2022, Alexis Nasard marcó un hito: se convirtió en el primer CEO que no pertenece a la familia. (Cortesía)
Swarovski cerró el año pasado con un aumento del 6% en las ventas de Crystal Business, donde el EBITDA se incrementó 14%; el resultado operativo fue positivo por primera vez en cinco años, tras recuperarse del impacto de la pandemia en los mercados.
A su vez, la productividad en sus tiendas subió 7% y, como aseguró Nasard, la deseabilidad de la marca y la percepción de lujo llegaron a niveles récord.
Asimismo, la estadística confirma la adaptación a los tiempos actuales: el 40% de sus clientes son Millennials o de la Generación Z, la cual busca nuevas formas de consumo.
La estrategia LUXignite ha sido crucial para convertirse en un referente, al construir una sólida base de conocimiento cultural y explorar las últimas tendencias.
Desde 1895, Swarovski se erige como un faro de diseño e innovación. Todo comenzó con la visión de su fundador, Daniel Swarovski, conocido como el "Maestro de la Luz", quien buscaba crear piezas de alta calidad a través de la impecable artesanía del cristal.
Así, a lo largo de su trayectoria centenaria, el compromiso se ha mantenido y año con año reitera su sitio entre los gigantes en joyería y accesorios. Hoy en día, su presencia se extiende a más de 140 países, con 2,300 boutiques propias, una red de socios multimarca y cerca de 18,600 colaboradores.
“Esperamos dar otros 130 años de alegre extravagancia. Tenemos muchos proyectos; planeamos a largo plazo. Hay más por venir en colecciones, momentos clave, innovaciones de producto”, asegura su CEO.
Collares, pulseras, anillos y brazaletes deslumbran a generaciones enteras que son cautivadas por las colecciones con el cisne como emblema. (Cortesía)
Sin duda, América Latina se ha posicionado como un mercado estratégico para el crecimiento de la firma. En el primer trimestre de 2025, la región se afianzó como la de mayor auge, alcanzando un impresionante aumento de dos dígitos.
Aunque este logro no es una casualidad, el año pasado ya había roto su propio récord de ventas, demostrando un dinamismo sin precedentes. Como resalta Nasard, el sólido vínculo con los consumidores latinos es debido a la coherencia cultural que apela al maximalismo como una expresión de alegría, abundancia y hermandad.
Swarovski colabora con artistas que, además de representar sus valores, sienten una conexión auténtica con sus productos. (Cortesía)
"Swarovski es una marca maximalista. Nunca hemos sido minimalistas, nunca hemos sido grises, nunca hemos sido discretos. Estamos aquí, somos impactantes. Por eso, la esencia de la marca es lo que llamamos ‘extravagancia alegre’”.
Y el papel protagónico de México en esta historia de éxito es innegable. De hecho, está considerado como el país que lidera la deseabilidad de marca a nivel mundial. Este testimonio de lealtad se cimenta en una red de distribución con tiendas en las principales avenidas y centros comerciales, donde El Palacio de Hierro y Liverpool se vuelven aliados esenciales para acercar el producto y su valor.