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Cómo acabar con el déficit de talento

La EGADE tiene un sueño y su decano, Ignacio de la Vega, quiere poner las bases para lograrlo.
Liderazgo.
Liderazgo. Ignacio de la Vega, decano de la EGADE, comenta que el centro de estudios ha puesto en marcha nuevos programas para llegar a un nuevo perfil de estudiante.

Ignacio de la Vega ha pasado gran parte de su carrera profesional en la industria educativa. Durante casi 20 años formó parte del madrileño Instituto Empresa (IE), luego, fue director ejecutivo de Babson Global, organización que integra los Centros globales de liderazgo emprendedor de Babson College en Estados Unidos, una posición que le llevó a liderar proyectos en Indonesia y Kuwait.

Su llegada como decano a la EGADE Business School, en agosto de 2017, supone una nueva etapa para la escuela de negocios del Tec de Monterrey, que camina hacia lo que su equipo directivo llama “el sueño”, la visión de posicionamiento a la que aspira el centro: no sólo ser una de las instituciones mejor posicionadas de América Latina, sino convertirse en un referente a nivel global.

La escuela se encuentra en la fase de diseño e implementación de esta evolución, que se basa en pilares como la innovación, el uso de la tecnología, nuevos modelos pedagógicos y el liderazgo positivo. “Tenemos la responsabilidad de formar a los líderes de nuestras organizaciones. Las instituciones tienen un compromiso con los accionistas, pero debemos lograr que sea compatible con el hecho de que la sociedad avance hacia modelos más justos. Eso es imperativo”, asegura el académico, quien en marzo fue nombrado uno de los cuatro vicepresidentes del Comité Directivo de la Global Network for Advanced Management (GNAM), red global que agrupa a 32 de las más importantes escuelas de negocios.

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EXPANSIÓN: ¿La velocidad de los cambios en los negocios demanda, hoy más que nunca, que los líderes completen su formación con un MBA?
Ignacio de la vega: Lo que es importante es un proceso de formación permanente de los líderes. Y el conocimiento se transforma. Hemos pasado de modelos con mucha base de conocimiento técnico a otros donde éste sigue siendo importante, pero las competencias empiezan a tener un peso superior. Porque, al final, este conocimiento técnico ya se presupone. Hoy, igual que hace 10 años, es importante cursar un MBA, lo que ha cambiado es su contenido y su propuesta de valor.

E: Se habla mucho de las habilidades suaves, ¿por qué ahora se requieren tanto?
IDLV: Lo que está pasando es esa transformación acelerada de las industrias, los modelos de negocio y el conocimiento sobre nuestros competidores. Se llaman suaves, pero son muy fuertes.

Antes, cuando hablábamos de un experto en cadenas de valor, teníamos la imagen de un ingeniero que estaba eficientando procesos de manera continua para ofrecer mayor eficacia a la empresa. Eso es muy valioso, pero lo que cambia en los modelos de negocios innovadores son las herramientas tecnológicas para diseñar modelos de negocios que ponen al cliente en el centro. ¿Qué hay detrás de un modelo exitoso? Gente con competencias diferentes al conocimiento técnico y que ha sido capaz de trabajar con ingenieros, antropólogos y mercadólogos para entender el comportamiento del consumidor.

Esto es una habilidad suave, la capacidad de liderar equipos de manera diferente al estilo ‘mando y ordeno’, un liderazgo positivo, que refuerza a estos grupos y genera valor. Eso no lo da un conocimiento técnico.

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E: Una de las primeras cosas que hizo al llegar a la EGADE fue conversar con empresarios. ¿Qué habilidades requieren en el talento?
IDLV: Lo primero que comparten, que no me sorprende pero me preocupa, es que hoy su principal dificultad es atraer talento. Es preocupante porque vivimos en una era donde la pelea por el recurso humano, que escasea, complica los planes de desarrollo de las empresas. Ahí, la industria de la educación tenemos una responsabilidad enorme.

Lo segundo que dicen es que buscan emprendedores corporativos, gente con capacidad de diseñar el futuro, no de predecirlo. También requieren líderes con flexibilidad y resiliencia, que puedan tomar decisiones en entornos complejos, así como gestionar toda la abundancia de información que el big data ofrece. Y luego, gente que pueda trabajar en equipos cada vez más complejos y, por supuesto, expertos en su área de conocimiento.

E: ¿El problema de atracción de talento lo detecta también en otros países?
IDLV: Esto es global, lo que pasa es que hay ecosistemas, ya no hablo de países, que han dado una solución más precisa a esta necesidad. ¿En Israel, Singapur, Finlandia o Silicon Valley hay más talento? Sí, porque se ha producido la intersección perfecta entre líderes de la industria y de la educación. En paralelo, hay un sistema regulatorio flexible y laxo que permite que la iniciativa privada opere sin rigidez ni barreras, con un proceso de creación de empresas rápido y, como consecuencia, el talento a nivel mundial fluye a estos polos.

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NOTA DEL EDITOR: Esta entrevista se publicó originalmente en la edición del 15 de abril de la revista Expansión (edición 1232).

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