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El combustible que revivió a Detroit, el pistón de la industria estadounidense

Tras su bancarrota en la crisis financiera, la ciudad se ha reinventado con emprendimientos financiados por subvenciones privadas y públicas.
Afectados
Afectados La crisis del 2008 puso de rodillas durante años a Detroit, cuna de un gigante como General Motors. (Foto: icholakov/Getty Images/iStockphoto)

El espíritu empresarial está en el ADN de Detroit. Es lo que la convirtió en una de las ciudades más icónicas de Estados Unidos, conocida en todo el mundo como el corazón de la industria automotriz de la nación y la cuna del género musical MoTown Sound.

Ahora, una nueva generación de empresarios está comprometida a hacerlo de nuevo.

Apenas cinco años después de que Detroit se viera obligada a solicitar la protección por bancarrota, la ciudad se ha convertido en un próspero centro de innovación y emprendimiento.

Un aumento en la inversión en la ciudad, financiadores privados y grandes empresas como Quicken Loans ha acelerado la actividad de emprendedurismo. Los espacios para oficina ya no están vacíos. Las familias están comprando casas en vecindarios de Detroit, lo que a su vez ha revivido la demanda de bienes y servicios.

“Hay una energía alocada que te hace desear estar aquí si eres un emprendedor”, dice Melissa Butler, fundadora de The Lip Bar, una línea de cosméticos vegana y libre de crueldad animal con sede en Detroit.

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Butler originalmente lanzó The Lip Bar en Nueva York en 2012, operándola a tiempo parcial mientras trabajaba como analista financiera de Barclays. Pero pronto se encontró mirando hacia Detroit.

En ese momento, la ciudad estaba en el precipicio financiero y batallaba contra un pronunciado desempleo de más del 20%. Un año más tarde se convertiría en la mayor bancarrota del sector público de la nación.

Pero Butler vio una oportunidad allí.

El capital empresarial, tanto privado como público, estaba a disposición de los empresarios con ideas de emprendimiento convincentes que generaran ingresos, crearan nuevos empleos y pusieran a Detroit en el camino hacia la recuperación económica.

“Cuando vi el cambio de narrativa de Detroit, después de la bancarrota, desde una ciudad desesperada a una oportunidad, mudé mi marca allí para ser parte de ese renacimiento”, dice Butler.

En 2013, renunció a su trabajo en Wall Street y un año después se mudó a su ciudad natal de Detroit para enfocarse a tiempo completo en su emprendimiento.

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Butler rápidamente obtuvo un préstamo de 20,000 dólares para pequeñas empresas de la entidad sin fines de lucro Detroit Development Fund.

Los bienes raíces eran muy baratos y ella rentó su espacio de oficinas inicial en la ciudad por solo 300 dólares. Desde entonces, ha mudado el negocio a un lugar más grande a tres kilómetros al este del centro de Detroit, que renta por 1,700 dólares, y contrató a nueve empleados. “Fácilmente habría sido el doble en la Ciudad de Nueva York”, dijo.

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The Lip Bar también tiene una tienda minorista en Detroit.

“Todos pensaron que estaba loca, pero regresar ha sido lo mejor para mí y para mi negocio”, dijo.

A principios de este año, logró un acuerdo con Target para proveer sus productos a 142 tiendas en todo el país. Ahora está buscando contratar a cuatro personas más a medida que su negocio crece.

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En muchos sentidos, la bancarrota de Detroit se ha convertido en un reinicio.

La gente está comprando casas de nuevo. La demanda de bienes y servicios es sólida y el alcalde de la ciudad, Mike Duggan, elegido en 2013, ha trabajado duro para cimentar la confianza en el futuro, dice Michael Rafferty, vicepresidente de pequeñas empresas de la Detroit Economic Growth Corporation.

“No hay forma de que Detroit se recupere si el gobierno de la ciudad no asume primero la responsabilidad fiscal”, dice. “Pero esta actividad empresarial ha cambiado la imagen de Detroit, lo cual ha contribuido a su reestructuración".

La ciudad también ha ayudado con eso.

Bajo el gobierno de Duggan, se asoció con la Detroit Economic Growth Corporation y otras agencias de la ciudad para lanzar el programa de subsidios Motor City Match para proporcionar un total de 500,000 dólares en fondos trimestrales a nuevas empresas en expansión en Detroit.

Desde su inicio, el programa ha otorgado 100 subsidios por un total de más de 5 millones de dólares (mdd), a través de las cuales se han abierto 36 negocios hasta la fecha y otros 33 están en proceso.

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‘Cultura emprendedora diversa'

Las pequeñas empresas ya estaban encontrando un hogar en Detroit antes de su bancarrota. Pero ha habido una oleada de actividad desde entonces.

En los últimos años, se han lanzado nuevas empresas, desde productos de consumo y tecnología de innovación, hasta compañías de alimentos y transporte.

Ubicado en una antigua concesionaria de autos y centro de servicio de General Motors en el que fue diseñado un prototipo del Chevrolet Corvette, TechTown ha ayudado a más de 2,000 nuevas empresas a crecer, muchas de ellas enfocadas en tecnología, al conectarlas con fondos y otros recursos.

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La incubadora ha estado apoyando a los empresarios en Detroit desde el 2000. Más recientemente, el volumen de empresarios sigue siendo sólido en TechTown, que otorga apoyo a aproximadamente 450 empresas cada año.

El gran crecimiento se ha visto favorecido por una combinación de factores, incluida una fuerza laboral calificada disponible y bajos costos generales, explica Paul Riser, director de TechTown.

No solo el costo de los bienes raíces sigue siendo bajo en Detroit en comparación con otras ciudades, sino que ahora los bancos están otorgando préstamos para que las empresas adquieran espacio comercial, dice Rafferty, de la Detroit Economic Growth Corporation.

El financiamiento privado también ha sido integral, dice Pamela Lewis, directora de la New Economy Initiative en Detroit.

Lanzada en 2007, la organización filantrópica ha otorgado más de 115 millones de dólares en subvenciones a docenas de organizaciones sin fines de lucro, aceleradoras de negocios y programas de capacitación empresarial que han ayudado a lanzar y hacer crecer casi 1,600 empresas en el área metropolitana de Detroit. Esas organizaciones y programas también proporcionaron asistencia técnica a 5,000 empresas con sede en vecindarios, permitiendo que estas empresas creen más de 6,600 empleos.

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“Durante décadas ha habido una dependencia saludable y dolorosa hacia un solo sector (en Detroit)”, dice Lewis. “Pensamos que sería útil tomar nuestros dólares de subsidios y revitalizar una cultura empresarial diversa para que cualquier persona con una gran idea pueda crear un negocio. De esta manera estamos mejor preparados para la nueva economía al adoptar industrias más nuevas”.

Antes de la bancarrota de Detroit, la mayor parte de las inversiones iniciales de la New Economy Iniciative fueron realizadas en empresas impulsadas por la tecnología. Posteriormente, comenzó a incrementar las inversiones en negocios no tecnológicos y locales en vecindarios, los cuales ahora representan más de la mitad de su presupuesto para la concesión de subsidios.

“Estos negocios crecen rápido y generan empleos. Nos dimos cuenta de que era importante incluirlos”, dijo Lewis.

‘Al diablo la bancarrota’

Los hermanos Bob y Joe McClure comenzaron su compañía de pepinillos McClure's Pickles en Troy, Michigan, en 2006, usando la receta de su bisabuela Lala. “Cuando éramos niños, hacíamos pepinillos todos los veranos y los repartíamos a familiares y amigos”, dice Joe.

Los hermanos trasladaron la empresa a Detroit en 2012, cuando la ciudad experimentaba un renacimiento culinario. “Ya estábamos distribuyendo nuestros productos a la mitad del país para aquel entonces”, dijo Joe.

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Sin embargo, un año después, Detroit se declaró en bancarrota. Pero eso no asustó a los hermanos McClure.

“Al diablo la bancarrota", dijo Joe. “Muchos empresarios locales, incluidos nosotros, nos aliamos con la promesa de ayudar a Detroit a recuperarse y crecer”.

Cinco años más tarde, los pepinillos McClure's se venden en tiendas como Walmart, Costco y Kroger. La compañía tiene 34 empleados, continúa obteniendo ganancias y está aumentando sus ingresos entre 12% y 20% anualmente.

En julio, los hermanos compraron el antiguo edificio American Axel & Manufacturing de 1,800 metros cuadrados que habían estado rentando para alojar su sede y planta de fabricación.

Además de los subsidios, el ecosistema de pequeñas empresas de la ciudad está siendo apuntalado por otros programas de financiamiento privado, que incluyen a prestamistas como Quicken Loans.

Fundada por el nativo de Detroit Dan Gilbert, Quicken trasladó su sede al centro de Detroit en 2010. En 2017, la compañía anunció un concurso de startups por 1 millón de dólares llamado Detroit Demo Day para empresarios asentados en Detroit con un producto o servicio listo para salir al mercado. El año pasado hubo ocho ganadores.

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Los siete ganadores de este año recibieron un total de 1.2 millones de dólares en fondos a través de subvenciones, préstamos sin intereses o inversiones de capital que oscilaron entre 50,000 y 300,000 dólares cada uno.

Farm to Freezer de Michigan, una startup que congela rápidamente (cada pieza se congela por separado) frutas y verduras como zanahoria, brócoli y arándanos cultivados en el estado y los suministran a escuelas, hospitales y tiendas minoristas, ganó 325,000 dólares este año.

“Detroit nos ofrece acceso al mercado allí y a los mercados regionales”, dice Brandon Seng, quien fundó la firma en Traverse City en 2012 y la trasladó a Detroit en 2017.

“Podemos ganar 10 veces el volumen aquí de lo que ganamos actualmente. Queremos pasar del alcance estatal al crecimiento regional después”, dijo Seng, quien recientemente contrató a ocho nuevos empleados.

Para las empresas establecidas que emergieron de la bancarrota de Detroit, como la contratista de plomería y conservación de agua Benkari LLC, la recuperación de la ciudad está rindiendo grandes dividendos.

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“Hemos capeado la tormenta desde que comenzamos en 2008. Probablemente fue el peor momento para comenzar un negocio justo cuando la economía entraba en recesión”, dice A.K. Bennett, quien maneja la empresa de segunda generación junto con su madre Adrienne.

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Durante algunos años difíciles, el negocio se vio obligado a encontrar cualquier trabajo de consultoría que los mantuviera vivos, pero las cosas han dado un giro.

“Hay muchos restaurantes nuevos, tiendas, edificios comerciales en operaciones. Tenemos obras nuevas, renovaciones y reconstrucción”, dijo Bennett. “Muchas personas que se fueron se están mudando de vuelta a Detroit”.

Los ingresos de Benkari se triplicaron en 2016 respecto al año anterior y han aumentado constantemente desde entonces.

“Creemos que se triplicarán nuevamente este año debido a algunos grandes contratos para nosotros”, dijo. Entre ellos están la Little Caesars Arena y Anthony Wayne Housing Development.

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Es un buen problema para tener.

“Probablemente estaremos muy ocupados durante los próximos cuatro años”, dijo Bennett. “Este es un momento emocionante. Estamos muy felices por Detroit”.

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