General Electric enfrenta presiones para despedir a su auditor tras 109 años

KPMG ha revisado la contabilidad de General Electric desde 1909, lo que preocupa a grupos de vigilancia de accionistas que temen que ambas firmas se hayan vuelto demasiado cercanas.
Nuevo auditor o no  Traer un nuevo conjunto de ojos contables podría ayudar a tranquilizar a los accionistas cuya confianza se ha visto mellada.  (Foto: Reuters)
Matt Egan
NUEVA YORK (CNNMoney) -

KPMG ha estado inspeccionando los libros contables de General Electric (GE) desde que William Howard Taft fue presidente de los Estados Unidos, eso es unos 109 años.

GE, después de un año desastroso que incluyó una investigación contable de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC por sus siglas en inglés), ahora está siendo presionada para dejar a KPMG como su auditor.

Los grupos de vigilancia de accionistas se preocupan de que GE y KPMG se hayan vuelto demasiado cercanos durante su relación de 109 años. Tanto Glass-Lewis como el Institutional Shareholder Services (ISS) instan a los accionistas a no ratificar a KPMG como auditor de GE en la reunión anual de accionistas de la compañía este miércoles.

"Este extenso ejercicio ha cuestionado la efectividad y la relación de KPMG con la compañía", escribió Glass-Lewis a los accionistas de GE.

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El ISS dijo que los accionistas de GE deben tener cuidado de que un "auditor de larga duración puede acercarse demasiado a un cliente", mientras que un nuevo auditor puede "descubrir problemas no identificados previamente".

La pregunta de KPMG es una de muchas a las que se enfrentan los accionistas de GE después de un año de pesadilla. Una creciente crisis de efectivo, causada por innumerables tratos malos, redujo el precio de las acciones de GE y su codiciado dividendo a la mitad. La empresa podría incluso ser expulsada del Promedio Industrial Dow Jones.

El informe de ganancias de GE la semana pasada brindó un rayo de esperanza de que el plan de reestructuración desarrollado por el CEO John Flannery pueda estar empezando a funcionar.

Pero el fabricante de motores a reacción, bombillas y máquinas de resonancia magnética aún se enfrenta a preguntas persistentes sobre sus tácticas contables.

En 2009, la SEC acusó a GE de fraude contable, alegando que el conglomerado utilizó una "contabilidad demasiado agresiva" para hacer declaraciones falsas y engañosas a los inversores. GE pagó 50 millones de dólares para resolver los cargos, pero ni admitió ni negó haber cometido algún delito.

En noviembre, la SEC notificó a GE una nueva investigación sobre la contabilidad de la compañía. La investigación se centró en cómo la firma registra los ingresos de los contratos para dar servicio a los productos que vende.

El regulador amplió la investigación en enero después de que GE conmocionó a Wall Street al revelar una pérdida de 6,200 millones de dólares en una cartera de pólizas de seguro de cuidado a largo plazo. GE coopera con la doble investigación de la autoridad.

Traer un nuevo conjunto de ojos contables podría ayudar a tranquilizar a los accionistas, cuya confianza se ha visto mellada. Las empresas públicas de la Unión Europea deben rotar a sus auditores cada década.

"Si fuera un accionista de GE, votaría por un cambio", dijo Jonathan Macey, profesor de derecho corporativo y finanzas de la Escuela de Leyes de Yale.

"La gente es reacia a admitir el error. Si traes un nuevo equipo de auditoría para supervisar a GE, no van a dudar en decir que se deben hacer cambios", agregó Macey.

Las preguntas sobre contabilidad no son nada nuevo en GE. Bajo la dirección del exCEO Jack Welch en los años 80 y 90, GE rutinariamente superó las expectativas de ganancias de Wall Street por solo un centavo.

"Esa es una gran bandera roja", dijo Macey.

KPMG ha estado bajo escrutinio recientemente. En enero, seis contadores, incluidos antiguos empleados de un regulador estadounidense, fueron acusados de filtrar información confidencial a KPMG.

El regulador dijo que la información sensible ayudó a KPMG a eliminar las inspecciones en un momento en que la empresa estaba bajo presión para limpiar su registro de auditoría.

GE no es la única compañía asediada que KPMG ha auditado durante un tiempo extremadamente largo. La firma ha sido auditora de Wells Fargo durante 87 años, según Glass-Lewis.

Lee: General Electric está roto

Wells Fargo está siendo criticado por una serie de abusos contra clientes, incluido el escándalo de cuentas falsas que se prolongó durante más de una docena de años.

"KPMG tiene barro en la cara. Deberían haber entendido los problemas en Wells Fargo y también en General Electric", dijo Randall LaSalle, un examinador de fraudes certificado y profesor asociado en el John Jay College of Criminal Justice.

KPMG no quiso hacer ningún comentario.

En las presentaciones, GE defendió su decisión de seguir con KPMG, señalando los beneficios de un "auditor de larga duración" que incluyen "profunda experiencia" y "familiaridad" con el vasto imperio comercial de la compañía.

Por el contrario, GE señala que la contratación de un nuevo auditor le quitaría tiempo y recursos a la gerencia.

La empresa también destacó los "controles de independencia" en KPMG, incluida la supervisión "exhaustiva" del comité de auditoría de la junta, los límites en los tipos de servicios no auditados que KPMG puede proporcionar y los requisitos para que el socio principal de KPMG se rote cada cinco años.

LaSalle está de acuerdo con GE en que contratar a un nuevo auditor que no esté familiarizado con la empresa podría ser arriesgado.

"Los nuevos jugadores no sabrán quién es quién. Esto no resolverá los problemas de GE ", dijo LaSalle.

Otra solución que se ofrece para los problemas de GE: separar los roles de presidente y CEO de la compañía.

ISS y Glass-Lewis instan a los accionistas a votar a favor de una propuesta que requiere que GE tenga un presidente independiente que supervise la gestión. Tal movimiento obligaría a Flannery a renunciar al título de presidente.

GE dijo que tal reorganización no es necesaria porque la junta ya tiene un director principal independiente. La estructura actual, expuso GE, brinda "supervisión y buen gobierno".

ISS no está de acuerdo. La firma dijo que el "bajo rendimiento a largo plazo y las preocupaciones sobre el modelo de negocios y cultura corporativa" de GE muestran que los accionistas se beneficiarían de una supervisión "más sólida".

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