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Una rutina de comedia le da voz a un mudo para robar carcajadas

Bajo el nombre artístico de 'Lost Voice Guy', Lee Ridley deja a un lado su discapacidad para hablar y hace comedia
mar 01 mayo 2012 10:53 AM
mudo
ridley mudo

Lee Ridley se presenta en el escenario del Soho Theatre de Londres y trata de observar, con los ojos entrecerrados, a la multitud que agotó las entradas. Es su primera presentación pagada en su corta carrera como comediante. El micrófono se encuentra en el centro del escenario pero Lee no se acerca a él. No lo necesita porque no tiene voz.

Bajo el nombre artístico de Lost Voice Guy (El joven de la voz perdida), Lee se convierte rápidamente en el tema de conversación de la ciudad.

Puesto que nació con parálisis cerebral, Lee Ridley es mudo de nacimiento. Fuera del escenario, utiliza un aparato estorboso que se asemeja a una máquina de escribir eléctrica para convertir sus palabras en voz. En el escenario, utiliza un iPad con una aplicación de texto-a-voz.

Lost Voice Guy agradece al público su cálida bienvenida y añade: “No me había sentido tan importante desde que los médicos dijeron que sería un niño especial”.

Alentado con las risas, continúa haciendo referencia a sus dificultades para caminar.

“Ya sé lo que estaban pensando cuando me vieron entrar caminando. No pasa nada, estoy acostumbrado”.

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Al ver que tiene la simpatía de la gente, da un giro al chiste.

“Pensaron: ahí viene un ***** con un iPad. Pero no lo soy. Soy un ***** discapacitado con un iPad. La diferencia es que yo pagué mi iPad con el dinero de la beneficencia. No le digan a David Cameron. Él todavía cree que no puedo caminar, que casi no veo y que tengo un problema con la vejiga, para mala suerte de los que están más cerca del escenario, uno de esos tres problemas es real”.

Para este momento ya agarró su ritmo y la multitud está de su lado.

“En caso de que todavía lo dudaran, de verdad, soy un discapacitado. No es que sea muy buen actor y, en definitiva, no lo hago por el lugar preferencial en el estacionamiento”.

“Cuando me di cuenta de que nunca volvería a hablar me quedé mudo”.

Ridley continúa el espectáculo y habla de su voz de sintetizador, la voz de un hombre inglés maduro a la que él se refiere como la “versión esnob de Robocop” y demuestra las limitadas alternativas que se le ofrecían: una voz de mujer, personas de acento estadounidense y una traducción alemana.

Pero justo cuando las cosas se están dando con soltura, el desastre ataca y la tecnología le da la espalda. Luego de un silencio incómodo, se recupera con un poco de improvisación.

“Disculpen, damas y caballeros, mi iPad falló. ¿Dónde ***** está Steve Jobs cuando se le necesita?”.

Puesto que las risas continúan, se recupera y retoma el camino.

“No tengo ningún parentesco con Steven Hawking . Sin embargo, sí odio la forma en la que la gente se **** de risa por cómo habla. De verdad, ¡él me sintetiza!”.

“A menudo la gente me pregunta por qué me quiero poner en una posición donde todo mundo me mira fijamente. La verdad es que me sucede todo el tiempo. Al menos esta es una manera de ponerle una hora y un lugar”.

Termina con un recuento de su audición para el programa “X-Factor de Simon Cowell, donde dio una versión con voz inexpresiva de Creo que puedo volar, lo cual dejó a los productores sin saber cómo manejarlo. Con eso agradece a su público y sale del escenario entre ovaciones que resuenan en sus oídos.

Justo cuando Ridley creía que la noche no podría ser mejor, se topa con uno de sus héroes, quien no es comediante, sino el director técnico de su equipo favorito, el Newcastle United.

Alan Pardew lo admira. “Seamos sinceros: se requiere de mucho valor para hacer lo que él hace. Más valor del que yo o que cualquiera de mis jugadores necesita. Así que lo único que puedo decir es que le deseo lo mejor en esta difícil empresa. Nuestro trabajo es duro pero el de él lo es más, así que le deseo lo mejor”.

Le comento a Ridley que su número genera un dilema en el público: en circunstancias normales sería ofensivo para la gente reírse de la discapacidad de alguien, pero el Joven de la Voz Perdida invita al público a reírse con él de su discapacidad.

Ridley comienza a escribir y un minuto después su aparato le da voz a sus pensamientos. “También he pensado que se pueden hacer bromas de cualquier tema si se maneja de la manera correcta. Creo que puedo hacerlo porque, en gran medida, son bromas acerca de mí. Me gusta pensar que el público se va con una visión más positiva de la discapacidad ”.

Las reservaciones ya comenzaron. Han contratado a Ridley para presentarse en el prestigioso Festival Fringe de Edimburgo, al que asisten muchos buscatalentos a la espera del próximo acto exitoso en la comedia.

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