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El nuevo Japón

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Tras el terremoto y el tsunami ocurrido en Japón en marzo pasado, las automotrices niponas rediseñaron sus estrategias en el mercado local y global por los daños en sus plantas, la suspensión temporal de operaciones y el desabasto de autopartes.

La constante apreciación del yen (cercana a 34%) después del 11 de marzo, incrementó la presión para diversificar operaciones en el extranjero, y México será clave.

Por ejemplo, después de la tragedia, la comunicación entre Nissan Mexicana y el corporativo en Yokohama se centró en revisar el flujo de materiales y la logística para transportar autopartes a México. Se invirtió en el traslado aéreo de las piezas y se envió a Japón personal para coordinar los detalles

En México, Nissan tiene una participación de 24% y éste es el cuarto mercado más importante en ventas mundiales al representar 13% de su producción global.

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En Toyota establecieron medidas de ahorro, reagendaron proyectos y realizaron algunos paros en la planta en Baja California, que tiene una capacidad de 50,000 unidades, ante la falta de autopartes. "La prioridad era mantener el nivel de atención y servicio, mientras se estabilizaba la producción", dice Ana María Vallarino, directora de RP.

De las ocho automotrices japonesas con ventas en México (Honda, incluyendo Acura; Isuzu, Mazda, Mitsubishi, Nissan, Subaru, Suzuki y Toyota), la mitad tiene o ha anunciado operaciones de plantas en el país.

Mazda invertirá 500 millones de dólares (MDD) en su primera planta y Honda, 800 MDD en la segunda. Los atractivos de México son su cercanía con EU, proveedores, costos laborales y TLC, dice Kurt Sanger, director del equipo automotriz de Deutsche Bank.

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