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Imán de inversión

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Si bien otros países de América Latina quisieran ser Chile -sinónimo de responsabilidad fiscal y  sólida gestión económica-, Chile  quisiera ser Luxemburgo.

"Chile liberalizó sus mercados financieros una década antes de que los demás se unieran al juego", dice Michael Henderson, de Capital Economics en Londres.

Larraín Vial, una de las instituciones financieras más estables de Santiago, que administra unos 3,000 mdd en activos, lanzó este año un fondo de inversión latinoamericano de pequeña y mediana capitalización en Luxemburgo.

Tiene planeado darle seguimiento a esta iniciativa con un fondo de bonos de alto rendimiento y un fondo de renta variable latinoamericano, así como productos enfocados en Brasil y en Chile.

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La idea es abrirle las puertas a la inversión en América Latina a través de un experimentado equipo presente en Chile, Colombia, Perú, Brasil y México.

"Chile podría ser un centro para el lanzamiento de inversiones globales, al igual que Irlanda y Luxemburgo", dice un director de un fondo con sede en Santiago. "Pero  se necesitan regulaciones".

Pero las leyes fiscales actuales parecen estar deteniendo las expectativas de crecimiento del país como  polo financiero.

Por ejemplo, quienes invierten en deuda y no residen en Chile enfrentan un impuesto de 35% en concepto de ganancias de capital.

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Sin embargo, hay una iniciativa de ley ante el Congreso chileno que pretende hacer cambios a las leyes de inversión en deuda para seducir a inversionistas extranjeros.

"Creo que estamos siendo pioneros, que esto profundizará y dará mayor vigor al mercado", asegura el director del fondo.

La industria de inversiones concuerda y cabildea al Congreso para que apruebe la iniciativa lo más pronto posible.

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