Finanzas como combustible
El dinero es importante para aportar a la felicidad. El especialista lo comparó con la gasolina en un automóvil.
A través de una master class liderada por Paulo Costa, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia, se profundizó en la manera en la que el factor humano y la inteligencia emocional se convierten en activos estratégicos para que los inversionistas naveguen la volatilidad del mercado.
En este encuentro, durante el HSBC Wealth Investment Summit organizado por HSBC México, también se destacó que la empatía es fundamental para construir el patrimonio a largo plazo.
Paulo Costa inició exponiendo que, durante crisis como la Gran Depresión de 1929, la debacle financiera de 2008 o el confinamiento de la pandemia de COVID-19 en 2020, las emociones motivaron ventas apresuradas que cimentaron pérdidas reales.
Por ejemplo, tras analizar un siglo de economía (1926 a 2026), se demostró que, a pesar de 27 mercados bajistas y varias recesiones, 100 dólares invertidos en 1926 hoy valdrían 2.2 millones de dólares. El docente argumentó que mantener la calma ante estos escenarios habría generado un rendimiento anual del 11%.
Añadió que el cerebro humano evolucionó para reaccionar ante amenazas; sin embargo, en el ámbito financiero esa intuición falla y la clave reside en ignorar el ruido del mercado.
“Si algo malo sucede, tenemos que hacer algo. En los mercados financieros es lo opuesto. Se nos pide que nos quedemos quietos”.
Paulo Costa, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia.
Citando a Warren Buffett y Morgan Housel, Costa mencionó que el éxito financiero no se origina en el intelecto, sino en la regulación emocional y el temperamento, por lo que la manera en la que se comportan las personas es más relevante que lo que saben.
Esta inquietud constante lleva a las personas a dedicar entre siete y ocho horas semanales a preocuparse por sus finanzas. En palabras del ponente: “No necesitas tener un coeficiente intelectual extraordinario; lo que requieres es el temperamento adecuado”.
El dinero representa la principal causa de estrés para el 72% de las personas, superando al trabajo o la salud.
Si bien Costa consideró que la inteligencia artificial (IA) es una herramienta funcional para diseñar un plan específico de inversión con consejos precisos, no soluciona un problema de fondo, como la conducta de los humanos.
Esto sucede porque carece de empatía y no se preocupa por el usuario. Colocar como eje central el comportamiento del inversionista requiere de conexión humana. Por ello, la guía de un especialista sigue siendo indispensable para gestionar el estrés y asegurar que el plan financiero se mantenga firme.
“La clave para el cambio de comportamiento y la regulación emocional es tener a alguien a quien le importes”, expuso el profesor de la Escuela de Negocios de Columbia.
Basado en el modelo de Meir Statman, profesor de finanzas e investigador en finanzas conductuales, Paulo Costa resaltó que el bienestar abarca cuatro pilares interconectados.
El dinero es importante para aportar a la felicidad. El especialista lo comparó con la gasolina en un automóvil.
Únicamente se puede disfrutar del patrimonio si se tiene salud.
La pregunta clave es: ¿Tienes a alguien a quien recurrir en momentos difíciles? La red de apoyo es la mayor impulsora de la felicidad humana.
Aborda el problema de identidad, principalmente en los hombres al retirarse. De ahí la importancia de mantener pasatiempos y metas.
Para cerrar su participación, afirmó que las emociones se manifiestan de manera automática, donde la emoción, la tristeza o la desesperación influyen a la hora de hacer un plan de inversiones. De ahí que la asesoría financiera contemporánea va más allá de la gestión de capital, para también adentrarse en la disciplina personal.
Dijo que los profesionales de la banca privada deben cambiar de ser solo manejadores de riqueza a afianzarse como asesores de bienestar completo.
Así, el nuevo papel de los banqueros también es contribuir a controlar las emociones de los inversionistas, prevenir errores que a la larga resultan caros, organizar el comportamiento y ayudar al cliente a lograr sus objetivos.
“La asesoría financiera es mucho más que solo bienestar financiero. Es bienestar de vida”.
Paulo Costa, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia.