La reacción de Trump a la crisis inmigratoria muestra su falta de compasión

El manejo de la crisis inmigratoria reciente por parte del gobierno del republicano tuvo varias carencias: coherencia, competencia y, sobre todo, compasión.
Desastre de relaciones públicas  La respuesta de Donald Trump a la crisis fue tardía.  (Foto: AFP/Olivier Douliery)
Stephen Collinson
WASHINGTON (CNN) -

A ti te importa, ¿y al presidente de Estados Unidos?

En cualquier momento en que el comandante en jefe se enfrenta a esa pregunta, es una señal seria de que algo va mal.

Pero Donald Trump y su administración han visto bajo escrutinio su humanidad en la saga espeluznante de la separación de niños de sus padres tras cruzar ilegalmente la frontera sur.

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El manejo de la crisis por parte de la administración tuvo varias carencias: coherencia, competencia y un compromiso con la verdad por una crisis causada por el presidente e inculpada a otros.

‘Welcome to America’, la portada de Time que retrata el dolor por una política

Pero algo más fundamental estuvo ausente: compasión.

En esencia, este drama humano que surgió del marco de Washington de políticos en guerra y duelos, se trata sobre niños que no saben dónde están sus padres, a la deriva en una tierra desconocida.

"Los niños llegan y preguntan prontamente, ¿dónde está mamá, papá? ¿cuándo puedo verlos de nuevo?”, dijo Donna Abbott, directora del Bethany Christian Services Refugee and Immigrant Program a S.E. Cupp de HLN el jueves para explicar el trauma de las separaciones de las familias.

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Pero, desde el inicio, nadie de la administración ha demostrado apreciar verdaderamente la dimensión emocional de una historia que ha atrapado a la nación por días.

Cuando la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, estaba informando a los reporteros el lunes, por ejemplo, sus respuestas sobre políticas no parecían coincidir con la emotividad del momento.

En uno de los momentos más extraordinarios de cualquier presidencia reciente, la primera dama Melania Trump salió a una visita a la frontera el jueves portando una chaqueta con un mensaje que decía a su espalda “EN VERDAD NO ME IMPORTA, ¿A TI?”.

El mensaje en la chamarra de Melania Trump que causa polémica

En el huracán de medios que le siguió, su oficina insistió en que no estaba haciendo ninguna declaración política, mientras surgió la especulación de que estaba atacando las políticas de su esposo. El presidente afirmó más tarde que ella estaba atacando a los medios de “noticias falsas”.

Sin embargo, la razón por la que el mensaje causó tanto revuelo es por la posibilidad de que tuviera la intención de encapsular la filosofía de la administración.

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Y la determinación de la administración de hacer del momento un nuevo frente en su guerra con los medios resultó ser otra torpe distracción de las tragedias humanas que se desenvuelven frente a los ojos de la nación.

El veredicto de la historia

Aún no es claro si los días recientes dañarán al presidente a largo plazo. Esto podría probar la visión de Trump de que es inmune entre su base leal o probar ser una unión débil de su política migratoria dura.

Y el problema de las separaciones no es la primera vez en que un presidente que se jacta de tener una imagen de hombre fuerte demuestra una carencia de compasión.

Sus viajes a las zonas de desastre por huracán del año pasado fueron irritantes en algunos momentos. Y sus golpes constantes hacia el senador John McCain, un republicano de Arizona que se encuentra en una batalla contra el cáncer cerebral, resultan insensibles para muchos en Washington.

Nada de ello hizo socavar su posición política.

Sin embargo, parece seguro que las imágenes y emociones que surgieron permanecerán por más tiempo después de que la lucha política sea reemplazada en el huracán de titulares de la era Trump: más que otros estruendos de su presidencia.

En lo que va de su carrera política, la carencia obvia de compasión de Trump y la retórica fuerte han sido un argumento de venta. Ha sido algo atractivo para los electores que creen que la frontera no ha sido reforzada apropiadamente y creen que los políticos élite de Washington han sido demasiado dóciles para mantenerlos a ellos ya su cultura a salvo.

Lo más interesante e intangible sobre la controversia de separación es si el elemento emocional de niños en carencia cambia la ecuación. Al revertir su política, Trump podría revelar que no está Seguro de cuál es la respuesta.

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Cuando terminan, las presidencias se definen frecuentemente en la mente del público como fotografías en el tiempo: Ronald Reagan en el Muro de Berlín, George W. Bush en una pila de ruinas después del ataque terrorista del 11 de septiembre y John Kennedy preguntando a los estadounidenses que se cuestionaran qué podían hacer por su país.

El peligro para Trump es que los últimos días formarán una de sus instantáneas. Esto podría volver imposible el blindar el legado del presidente de fotografías de niños en jaulas, infantes llorando y sus propias afirmaciones falsas de que no había nada que él podría hacer cuando él fue quien causó el alboroto.

Los expertos usan excesivamente la analogía del huracán Katrina cuando Bush bajó del Fuerza Aérea Uno en la Costa del Golfo inundada en 2005 mientras morían estadounidenses en las calles de Nueva Orleans, abandonados por su gobierno.

En ese entonces, el presidente no logró comprender la profundidad del sentir de una nación que se ve a sí misma como un faro de compasión que veía imágenes punzantes de sufrimiento humano.

Si bien los eventos de la semana pasada son de una escala menor, se siente como otro momento en que el sentir de una nación tomó desprevenido a un presidente.

Desastre de relaciones públicas

Tarde, la Casa Blanca se ha dado cuenta que tiene una pesadilla de relaciones públicas en sus manos. Fuentes han dicho a CNN que el presidente estaba convencido de la necesidad de dar marcha atrás a su afirmación de que no podía detener las separaciones de las familias por el desgarrador audio y video de los niños separados.

Después, la primera dama se dirigió a la frontera para evaluar la situación por sí misma.

"Me gustaría… preguntarles cómo puedo ayudar a estos niños a reunirse con sus familias lo más pronto posible", dijo al personal médico de un albergue infantil.

En Twitter, Ivanka Trump agradeció a su padre por detener la práctica de separación que introdujo su propia administración y pidió al congreso buscar “una solución duradera que sea consistente con nuestros valores en común”.

Kristen Soltis Anderson, una encuestadora republicana, dijo que Trump entendió la importancia de las imágenes horribles.

"Me imagino que la Casa Blanca querría que Melania fuera allá y proporcionara imágenes positivas… hacer parecer que les importa el resultado y bienestar de estos niños”, dijo Anderson a Jake Tapper de CNN.

Si bien la visita pareció algo forzada, presentando instalaciones que parecían un salón de clases decorado brillantemente que era mucho más acogedor que las jaulas que albergan a algunos niños en grupos o el calvario de más de 200 niños que fueron llevados a Nueva York.

Mientras tanto, el tuit de Ivanka Trump parecía ser extrañamente frío, como si fuese un observador externo en lugar de un miembro de la administración que puso en vigor la política de “tolerancia cero” que derivó en las separaciones. Los esfuerzos por mostrar compasión también podrían haber llegado demasiado tarde para cambiar la narrativa.

El fiscal general Jeff Sessions protestó el jueves en una entrevista con la cadena Christian Broadcasting Network que “a los estadounidenses no les gusta la idea de que estamos separando familias. Nunca tuvimos esa intención”.

Antes, el presidente confesó en una reunión de su gabinete que “me molestó, como le molestó a todos en esta mesa. A todos nos molesta”.

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Pero, juzgando por sus propios comentarios, la administración usó la separación de las familias como una carta para evitar que llegaran más migrantes a la frontera y para intentar poner en aprietos al Congreso para solucionar el asunto, en términos de proyectos de ley que harían cumplir muchas de los objetivos migratorios de Trump.

A principios de junio, el jefe de personal de la Casa Blanca, John Kelly, dijo en una entrevista de la NPR que la separación de las familias era vista como una “fuerte disuasión” a la inmigración ilegal.

Y Sessions dijo el 9 de mayo, el día en que se publicó la nueva política: “Si no quieres que separen a tu hijo, no cruces con él la frontera ilegalmente”.

No hay mucho que pueda hacer la administración para corregir esos errores ahora.

Pero la falta de compasión también fue evidente en su fracaso en afirmar a los estadounidenses cómo planea reunir a los 2,300 niños y sus padres que fueron separados al cruzar la frontera, antes de que Trump revirtiera su ley.

Trump ha pasado los últimos dos años deshumanizando a los inmigrantes indocumentados y usando la inmigración como una estrategia para cementar su base de apoyo.

El peligro ahora para él es que las últimas semanas podrían ser vistas como el momento en el que se vuelven claras las consecuencias humanas de su enfoque, y reboten en su contra.

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