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Ocho años de contrastes

Aún falta concientizar a algunos actores sobre la importancia de nuevas edificaciones, opina Bucio; de acuerdo con el Director técnico de ONNCCE también se debe avanzar en la infraestructura civil.
Franco Bucio es el escritor de la columna Andamiaje para la calidad de la Revista Obras. (Foto: Obras)
Franco Bucio (Foto: Obras)

 E stimados lectores, esta columna está por cumplir ocho años. Bajo el nombre de ‘Andamiaje’, que significa “Estructura exterior desde la que se organiza y se configura una construcción intelectual, política, analítica, etc.”, ha pretendido identificar y allegar los instrumentos que contribuyen a determinar, calificar, incrementar y evidenciar la calidad en las obras de ingeniería y arquitectura de nuestro país.

Hoy, a diferencia del inicio, contamos con documentos que incorporan criterios, técnicas, obligaciones e información que permiten evaluar y asegurar que las construcciones cumplan con los requerimientos establecidos. Esta documentación establece las regulaciones, normas, experiencias, insumos y medios de comprobación que los agentes involucrados deben conocer y aplicar para que la calidad sea comprobada cuantitativamente.

Por primera vez en nuestro país se enlazan los actores de la construcción: los constructores y promotores que estructuran los proyectos ejecutivos; los industriales que aportan sus insumos y su tecnología; los laboratorios que evidencian los atributos de los productos y participan en el desarrollo tecnológico de la industria; las dependencias del sector público que influyen con sus especificaciones y requerimientos, y las diversas instancias financieras que contribuyen con recursos.

Esta incipiente integración permite planear las acciones tendientes a elevar la productividad y la calidad de los bienes y servicios, coadyuvando con ello a incrementar la seguridad, la eficiencia, la durabilidad y el funcionamiento de las obras. Si bien tenemos avances, aún falta concientizar a algunos actores sobre la importancia de las nuevas edificaciones y la infraestructura civil que, además de ser un legítimo negocio, deben fortalecer nuestro país.

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Pero todavía tenemos retos: incorporar acciones de actualización técnica y profesional en todos los ámbitos de los actores ya identificados, sobre todo con un enfoque hacia nuevas tecnologías constructivas y en un marco de regulación moderno que debiera especificar plenamente los requisitos y las características que los proyectistas deben incorporar desde el principio, para lograr proyectos realmente ejecutivos.

Asimismo, habría que especificar las condiciones que el personal calificado y experto debe atender durante la ejecución de las obras, entre ellos, los residentes, supervisores y directores de proyecto, los peritos, directores y corresponsables de obra, al igual que los revisores e inspectores de la autoridad.

Lo anterior es campo fértil para cámaras,  universidades, asociaciones y organizaciones de profesionales, productores y comercializadores, para que sus afiliados demuestren que los bienes y servicios que ofrecen ayudan a asegurar la calidad de las obras, sin perjuicio de ser evaluados por terceros acreditados. Lo contrario contribuye a la duda y a la creación de medidas regulatorias opuestas a la independencia empresarial y profesional.

*Director técnico del Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y la Edificación SC (ONNCCE).

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