OPINIÓN: ¿Por qué Melania no deja a Trump?

La primera dama podría no estar felizmente casada con el presidente estadounidense, pero bien podría estar conforme, opina Peggy Drexler.
Melania  ha hecho mucho para distanciarse de su esposo y dar pie a especulaciones sobre que después de 13 años, su matrimonio no va precisamente bien.  (Foto: AFP)
Peggy Drexler

Nota del editor: Peggy Drexler es psicóloga investigadora y autora del libro Our Fathers, Ourselves: Daughters, Fathers, and the Changing American Family and Raising Boys Without Men. Está trabajando en un libro sobre los defectos del feminismo. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — En un artículo que se publicó el 16 de febrero en la revista The New Yorker, el reportero Ronan Farrow describe un romance extramarital del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que presuntamente comenzó en 2006, unos años después de que se casara con Melania Trump y poco después del nacimiento de su hijo, Barron.

El presunto romance involucra a Karen McDougal, antigua playmate de Playboy. En una carta de ocho páginas, que Farrow consiguió y de la que habla en el artículo, se detalla la supuesta relación. En el artículo se habla de otra serie de romances y de que Trump recurre a "reuniones clandestinas en hoteles, sobornos y contratos complejos para tener romances. A veces tenía varios romances simultáneos sin que la prensa se enterara".

La Casa Blanca afirma, obviamente, que todo es un montón de "noticias falsas". Pero lo que de verdad queremos saber es qué dice Melania.

El miércoles 14 de febrero, Marist publicó una encuesta en la que más de una tercera parte de los estadounidenses participantes respondió que cree que Melania debería dejar a su esposo, aunque estaban respondiendo a las preguntas sobre la otra presunta infidelidad de Donald Trump, el romance con la actriz porno Stormy Daniels, a quien el abogado de Trump, Michael D. Cohen, pagó 130,000 dólares (aunque no dijo por qué y lo hizo sin que Trump lo supiera).

Uno se imagina que una esposa tomaría nota y reaccionaría. Tal vez Melania estaba haciendo algo así cuando llegó por su cuenta, antes que Trump, al aeródromo en el que abordaría el helicóptero presidencial para ir con él de fin de semana a Florida.

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Hay muchas razones por las que una mujer puede decidir quedarse —o abandonar— a un esposo infiel (presuntas o no): dependencia económica, por cuestiones religiosas, por los hijos, por estatus. Algunas de estas razones podrían ser las de Melania. Pero además, aunque los hombres suelen ser muy territoriales en lo que respecta a sus esposas (les perturba más la idea de que estén con otro hombre), las mujeres suelen ser más territoriales en lo que respecta a la atención y los recursos de su esposo. A una mujer que se beneficia de los recursos de su esposo podría costarle más decidirse a dejarlo aunque quisiera.

Los estudios demuestran que las esposas que sienten una satisfacción inferior al promedio en su matrimonio tienen más probabilidades de dejar a su esposo si tienen empleo y que las mujeres cuyo esposo es el principal proveedor de su familia tienen menos probabilidades de dejarlo que las mujeres que son las principales proveedoras de su familia. Una mujer que depende económicamente de su esposo puede creer que la alternativa a quedarse podría ser peor. Por varias razones, es menos probable que los hombres piensen lo mismo.

Entonces, ¿qué tan probable es que esta pareja inusual se divorcie por todo esto? ¿Qué tan probable es que Melania se vaya?

Ciertamente, siendo primera dama, Melania ha hecho mucho para distanciarse de su esposo y dar pie a especulaciones sobre que después de 13 años, su matrimonio no va precisamente bien. Desde el principio de la presidencia, la ausencia de Melania en ceremonias importantes ha sido notoria y la hija de Trump, Ivanka, ha tomado su lugar. Durante los primeros cinco meses, Melania se quedó en el departamento de la pareja en Manhattan, junto con su hijo, Barron.

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En su muy discutido libro sobre el primer año de Trump en la Casa Blanca, Michael Wolff escribió que Melania respondió con "lágrimas… y no de alegría" a la noticia de que su esposo había resultado electo. Los análisis rutinarios del lenguaje corporal de Melania —actividad predilecta de los medios— en eventos en los que asiste no suelen mostrar a una esposa tan entusiasmada.

En una reseña sobre la asistencia de Melania al informe presidencial, los expertos en lenguaje corporal a los que entrevistó el HuffPost señalaron que hay "pocos indicios de felicidad" en su conducta. Además, claro, está el famoso manotazo que le propinó a su esposo mientras caminaban por la pista del Aeropuerto Internacional Ben Gurion en Israel, el año pasado.

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Aunque a los detractores de Trump —y a muchos feministas— les encantaría imaginar que Melania, la tercera esposa de Trump, podría sorprendernos y dar un golpe enorme al ego y a la imagen de Trump al dejarlo, recordemos unas cuantas cosas. Estos ciertamente no son los primeros escándalos sexuales que azotan a su matrimonio. Durante la campaña, varias mujeres acusaron a Trump de mala conducta sexual. Melania se quedó.

En una cinta se reveló una conversación muy vulgar entre Trump y el exconductor del programa Access Hollywood, Billy Bush, en la que Trump presumía de haber besado, manoseado e intentado tener relaciones sexuales con mujeres porque "cuando eres estrella, te dejan hacerlo". "Plática de hombres", dijo Melania. Ella se quedó. ¿Por qué?

Melania podría no estar felizmente casada con Trump, pero bien podría estar conforme. Se ha dicho mucho que ella y su esposo duermen en habitaciones separadas; en el artículo de Farrow se afirma que Trump le dijo a McDougal que a Melania "le gusta su espacio… para leer o estar sola". Si crees en el análisis que la revista ELLE hizo de la pareja a lo largo de los años, podrías estar de acuerdo en que a ella nunca le ha gustado mucho su esposo. Y bueno, es muy posible que no esté en condiciones económicas de dejarlo… al menos no con la seguridad de mantener el estilo de vida al que está acostumbrada.

En el mundo jurídico hay quienes han especulado que es probable que el acuerdo prenupcial de Trump con Melania sea muy estricto (Trump dijo alguna vez que gracias a eso, "su matrimonio es más fuerte") y que es poco probable que el acuerdo haya cambiado una vez que Trump llegó a la presidencia aunque para ella hay mucho más en juego al quedarse.

Según el artículo de Farrow, McDougal, la antigua playmate, afirma que Trump nunca deja nada por escrito. Trump tiene amigos importantes dispuestos a protegerlo, incluido David Pecker, director general de American Media, Inc. (empresa que publica el periódico sensacionalista The National Enquirer), quien se cree que sofocó la historia sobre la presunta relación de McDougal con Trump.

Si Trump es tan cuidadoso con sus presuntas relaciones que apenas nos estamos enterando de ello, podemos suponer que es igual de diligente para redactar las protecciones jurídicas que lo unen a su esposa… o que limitan drásticamente lo que ella podría llevarse si se va, particularmente si al hacerlo lo humilla públicamente.

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Pero tal vez lo más importante sea que, aunque el divorcio seguramente complacería a la gente que quiere ver libre a Melania, la primera dama no ha demostrado en realidad que le importe mucho lo que la gente piensa de ella… ni que necesite que la salven.

No ha intentado ganarse la aprobación de la opinión pública. Además de sus contadas presentaciones y de su discurso fallido ante la Convención Nacional Republicana, se ha hecho famosa por usar cosas inadecuadas en el momento inadecuado, como cuando llevó un par de zapatillas Manolo Blahnik a una visita a las víctimas del huracán Harvey. Tal vez por esa misma razón es demasiado optimista pensar que la presión de estas nuevas revelaciones (que, siendo honestos, probablemente no sean nuevas para ella) provoquen que deje una vida con la que aparentemente está a gusto, una vida que claramente cuenta con el patrocinio del presidente de Estados Unidos, aunque no con su cálida presencia.

Mientras tanto, en una encuesta que se llevó a cabo en septiembre se concluyó que Melania es la Trump más querida… y que la caída de la popularidad de su esposo solo ha servido para aumentar la suya. Él solo ha logrado que ella quede mejor. Es muy probable que esa tendencia persista, lo que significa que la suerte de Melania está mejorando. ¿Por qué habría de irse ahora?

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