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OPINIÓN: Occidente tiene que reunir el valor ante un Putin que se cree intocable

Al enfrentar la fijación del líder ruso en la necesidad aparentemente esencial de conservar el poder, EU (y el resto del mundo) tendrá que aprender a lidiar con un imperativo tan autocrático.
Putin
Putin está sentando las bases para su gobierno perpetuo. (Foto: SERGEI KARPUKHIN/REUTERS)

Nota del editor: David A. Andelman es investigador visitante del Centro para la Seguridad Nacional de la Escuela Fordham de Derecho y director de su Red Lines Project. También colabora con CNN y escribe artículos para el diario estadounidense Usa Today. Escribió el libro A Shattered Peace: Versailles 1919 and the Price We Pay Today. Fue corresponsal extranjero del New York Times y corresponsal de CBS News en Asia y Europa. Síguelo en Twitter como @DavidAndelman . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — Tras las elecciones de este fin de semana en Rusia y la esperada coronación de Vladimir Putin como presidente una vez más, alrededor del 20% de la población mundial y del 17% de la Tierra estará bajo control de dos personas que gobernarán de por vida, sin que alguien los desafíe.

Para el pueblo de China (en donde Ji Xinping se hizo con un mandato parecido a mediados de marzo ) y para Rusia, esto se traducirá en un retorno a una época que pocas personas de menos de 40 años conocieron: el gobierno absoluto de Mao y Brezhnev o Stalin.

Su victoria fue posible porque muchas de las personas sobre las que gobiernan no saben lo que es la verdadera libertad y otras anhelarán los días en los que no les faltaba trabajo o comida, poca o mucha.

Lo que parece que Putin ganó en estas elecciones — en las que enfrentó a siete oponentes cuidadosamente seleccionados , a los que definitivamente derrotaría en las urnas—, es un mandato más de seis años; si así lo desea, podrá tener otro a través de una simple votación de la Duma, que está totalmente bajo su control.

"Si vas a un restaurante y te dicen que no tienen menú, que nada más hay pizza, pues pides pizza", señala resignadamente Mijaíl Zygar, periodista moscovita y autor del libro All the Kremlin's Men: Inside the Court of Vladimir Putin.

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Y sí, Putin está sentando las bases para su gobierno perpetuo. "Incluso ahora está reemplazando a su vieja guardia con gente nueva, tecnócratas jóvenes de cuarenta y tantos años, hijos de sus viejos amigos, así que está rodeado de 'sobrinos'", señala Zygar. "Tiene miedo de que lo asesinen como a Gadafi. Por eso prefiere hacer lo que sea para preservar el poder, así que no hay límites, solo mantenerse en el poder". No sorprende que Putin se las haya arreglado para obtener una mayoría aplastante en cada una de sus candidaturas.

Al enfrentar la fijación de Putin en la necesidad aparentemente esencial de conservar el poder, Estados Unidos (y el resto del mundo) tendrá que aprender a lidiar con un imperativo tan autocrático. Entender esta motivación y la realidad que de ella deriva debería servirles a los líderes para desarrollar una estrategia para lidiar con Putin y su séquito.

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Lo más útil sería atender a las lecciones de George Kennan. Kennan fue un importante diplomático e historiador y sirvió en la embajada de Estados Unidos en Moscú en las décadas de 1940 y 1950, además de que fue embajador en la Unión Soviética brevemente durante la presidencia de Truman. Desarrolló el concepto de "contención", mismo que presentó en el famoso "telegrama largo".

"El elemento principal de cualquier política estadounidense respecto a la Unión Soviética debe ser una contención a largo plazo, paciente pero firme, de las tendencias expansivas de Rusia", escribió Kennan al Departamento de Estado, atribuyendo estas motivaciones al "sentido de inseguridad tradicional e instintivo de Rusia". En este caso, como en muchos otros, Putin es el reflejo perfecto de la psique de la gran mayoría de sus gobernados. Esto significa que hoy las cosas no son tan diferentes a como Kennan las veía hace más de medio siglo: es necesario ser duros con Rusia. Trump tiene que conocer qué puntos de presión funcionan realmente, ser constante y estar listo para maniobrar a futuro. Esta clase de autócratas no entienden ningún otro idioma y reconocen que las sanciones tardan mucho en hacer sentir los efectos deseados .

Hay que enfrentar a Putin en todos los sentidos: económico, militar y diplomático. Hasta ahora, ha llegado a sentirse prácticamente intocable, pero su paranoia persiste… y sus objetivos solo alimentan dicha paranoia.

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Putin siente una gran necesidad de dividir a la OTAN y ha trabajado decididamente a lo largo de sus bordes: ha pretendido alejar a Turquía de la alianza y ha desafiado a los estados del Báltico con el despliegue de armas nucleares avanzadas.

El intento de asesinato de Serguéi Skripal y su hija en Reino Unido sirvió para reafirmar esta narrativa, tanto en Rusia como en el exterior. La televisión estatal rusa ha estado interpretándolo de forma sencilla: un ataque justificado contra un traidor.

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Además, la expulsión de 23 diplomáticos rusos de Londres en represalia solo sirve para que Rusia reconstruya su estación del Servicio Federal de Seguridad con agentes nuevos y poco conocidos para los servicios secretos británicos, mientras que permite que el Kremlin expulse a varios agentes británicos bien infiltrados en el sistema ruso .

Hasta ahora, ningún país ha estado dispuesto a imponer a Rusia la clase de sanciones firmes que al parecer funcionaron bien con Corea del Norte. De hecho, solo hay una sanción que probablemente tenga un impacto existencial en la Rusia actual: sus exportaciones de petróleo y gas. Este sería el máximo desafío para un país al que el senador estadounidense John McCain llamó, con mucho tino, "una gasolinera disfrazada de país".

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La única cuestión es si esta maniobra sería verdaderamente efectiva contra un líder cuyo máximo temor es que sus oponentes lo asesinen en una zanja (que es como acabó el dictador libio Muamar Gadafi). Sin embargo, la intención clara de Occidente —y particularmente de Estados Unidos, que tiene que tomar las riendas— de enfrentar a Putin y sus puntos más vulnerables servirán para que haga una pausa para reflexionar… situación en la que conviene poner a un autócrata de cualquier estirpe.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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