OPINIÓN: Por qué Zuckerberg tiene que declarar ante el Congreso de EU

Queda claro que los usuarios de Facebook afectados no sabían que sus datos terminarían en manos de consultores políticos. La empresa tenía la responsabilidad cívica de decirles lo que estaba pasando.
Facebook  Los legisladores estadounidenses tienen que impedir que la empresa vuelva a salirse con la suya en esta clase de cuestiones.  (Foto: AFP)
Kara Alaimo

Nota del editor: Kara Alaimo es profesora asistente de Relaciones Públicas en la Universidad Hofstra, Estados Unidos. Es autora del libro Pitch, Tweet, or Engage on the Street: How to Practice Global Public Relations and Strategic Communication y fue portavoz de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos durante la presidencia de Obama. Síguela en Twitter como @karaalaimo. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — El problema más reciente de confidencialidad de Facebook no va a recibir muchos "me gusta".

El viernes 16 de marzo, Facebook anunció que había prohibido que Cambridge Analytica, una empresa de consultoría política relacionada con la campaña presidencial de Donald Trump, usara la plataforma. Según Facebook, "nos enteramos en 2015 de que un profesor de Psicología de la Universidad de Cambridge, de nombre Aleksandr Kogan, nos mintió y violó nuestra política de la plataforma al transmitir datos de una aplicación que usaba Facebook Login" a Cambridge Analytica y a Christopher Wylie.

Facebook señaló que unas 270,000 personas que descargaron la aplicación de Kogan, llamada thisisyourdigitallife, le dieron permiso para acceder a información personal, tal como su ubicación y las publicaciones que les gustaban, pero que Kogan violó las reglas al compartir dicha información. Kogan argumenta que no es verdad que haya mentido sobre las razones por las que estaba recabando esta información.

Wylie ayudó a fundar Cambridge Analytica pero salió en 2014. Ahora, dice que la empresa usó la información ilegalmente para crear perfiles psicológicos de 50 millones de estadounidenses para la campaña de Trump. "Cambridge Analytica tratará de aprovechar cualquier debilidad mental o vulnerabilidad que crea que tienes para tratar de influir en tu percepción de la realidad que te rodea", dijo Wylie en entrevista con ABC News. "Si quisieras crear un arma informática, el campo de batalla serían las redes sociales. Ahí es donde se libra el combate".

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Facebook indicó que pensaban que los terceros con quienes Kogan compartió la información la habían borrado en respuesta a las exigencias de la empresa, pero ahora saben que no lo hicieron. Cambridge Analytica señaló en un comunicado, emitido el sábado 17 de marzo, que habían borrado la información que Kogan les dio cuando quedó claro que Kogan no la había recabado de acuerdo con los términos del servicio de Facebook.

Que una campaña política haga tu perfil de esta forma es diferente a la forma en la que lo hace una empresa que vende zapatos, por ejemplo, a través de un anuncio en Facebook. Mientras que las empresas eligen a los usuarios de Facebook de acuerdo con información genérica —como en qué escuela estudiaron o cuál es su código postal—, las prácticas del sector les impiden conocer la identidad de las personas a las que se dirigen. El Congreso tiene que reaccionar ahora y de dos maneras: primero, necesitamos leyes que den a los estadounidenses más información sobre cómo se usará la información que comparten en línea.

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Como he dicho antes, las organizaciones que nos piden que compartamos datos personales en las redes sociales deberían estar obligadas a decir quiénes son, de dónde obtienen sus recursos y cómo van a usar esa información. Esta disposición debería evitar que esta situación se repita.

En segundo lugar, el Congreso debería obligar al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, a declarar sobre lo ocurrido. Esto podría servir para arrojar luz sobre cómo ocurrió todo esto y serviría para que los legisladores encuentren una forma de evitar que estos episodios se repitan. También serviría para avergonzar públicamente a la empresa por no cumplir con la obligación moral de ser honestos y transparentes con sus usuarios.

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No tiene lógica que Facebook no haya revelado lo que pasó en 2015, que es cuando la empresa afirma que se enteró de esto. Facebook estaba obligado, tanto jurídica como moralmente, a revelar todo esto en ese momento. Aunque Facebook optó por no informar a sus usuarios en 2015, la empresa informó el lunes 19 de marzo que había contratado a una empresa de auditoría digital para que analizaran los servidores y los sistemas de Cambridge Analytica para tratar de demostrar que habían borrado cierta información de algunos usuarios estadounidenses. CNN le pidió un comentario al respecto a uno de los portavoces de Cambridge Analytica, quien no respondió de inmediato a la solicitud.

Las personas cuya información se divulgó sin permiso tenían derecho a saberlo. Ann Ravel, abogada y expresidenta de la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos, me dijo en una entrevista que el que Facebook no revelara el problema antes viola las leyes de la mayoría de los estados, que estipulan que las empresas tienen que avisarles a los clientes cuando haya filtraciones de esta clase.

Facebook también tenía la responsabilidad cívica de decirles a los estadounidenses lo que estaba pasando. Las empresas de publicidad evitan usar los datos personales de esta forma. Los principios de la Alianza de Publicidad Digital (una organización no lucrativa compuesta por empresas del sector como Better Business Bureau, la Asociación Estadounidense de Agencias de Publicidad —AAAA, por sus siglas en inglés— y la Asociación Publicitaria Nacional) exigen que las empresas "den aviso claro, significativo y prominente" sobre la forma en la que recaban y usan la información.

Queda claro que los estadounidenses que compartieron sus datos en la aplicación thisisyourdigitallife no sabían que terminaría en manos de consultores políticos. Si Facebook hubiera revelado antes de las elecciones de 2016 que una empresa a la que Trump recurría usaba esta clase de tácticas sucias, probablemente las decisiones electorales de algunos votantes habrían cambiado.

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Eric Dezenhall, experto en crisis, argumentó el lunes en CNBC que es injusto que critiquen a Trump por usar las redes sociales de formas nuevas cuando Barack Obama también lo hizo. Ese argumento es ridículo, desde luego. Nunca acusaron a la campaña de Obama de haber usado prácticas engañosas para obtener información. Obama fue el primer candidato presidencial en explotar totalmente las plataformas de redes sociales para comunicarse con el electorado; Trump tuiteó constantemente durante la campaña, pero ahora acusan a su equipo de usar prácticas poco éticas y censuradas en general para obtener información sobre los votantes potenciales.

Si Facebook hubiera dado a conocer esto antes, también podrían haberse revelado posibles violaciones a la ley. Ravel señaló que las reglas de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos estipulan que "el acceso y la divulgación de datos personales […] deben limitarse estrictamente a personas con facultades oficiales para ello". Es más, Cambridge Analytica es una filial de una empresa británica. Aunque Cambridge Analytica no ha hecho una declaración pública sobre la auditoría ni sobre su situación internacional, no está permitido que los extranjeros trabajen en campañas políticas en Estados Unidos.

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Si Facebook hubiera revelado estas cuestiones oportunamente, habría influido en la decisión de los votantes el día de las elecciones. Aunque los anuncios promueven productos —e incluso a políticos con base en información demográfica, en general se reconoce que no es correcto usar los datos personales de los estadounidenses sin su consentimiento. La revelación de estas prácticas dudosas también podría haber propiciado una reacción más oportuna de parte de los órganos reguladores. Los legisladores tienen que impedir que la empresa vuelva a salirse con la suya en esta clase de cuestiones. Deberían empezar por citar a Zuckerberg a declarar al Capitolio.

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