OPINIÓN: En la familia real habrá alguien que ha vivido racismo y prejuicios

Aunque es poco probable que Markle llegue a ser reina, es la primera persona de color en la historia moderna que entra en el círculo mágico y sagrado de la familia real, señala Ayesha Hazarika.
El príncipe Enrique y Meghan pintan para ser la mejor pareja real británica
Ayesha Hazarika

Nota del editor: Ayesha Hazarika es analista política, escritora y exasesora política británica. Síguela en Twitter como @ayeshahazarika. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN)El príncipe Enrique es digno hijo de su madre. Conforme se transformó de niño en hombre, Reino Unido se enamoró de su personalidad atrevida y divertida y de su calidez y su amabilidad naturales.

Con el tiempo, la vida amorosa de Enrique se volvió una obsesión nacional. Siempre se lo veía con una chica de sociedad hermosa —usualmente rubia— con un acento muy marcado, de una familia con riqueza y estatus.

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La pregunta que todos los admiradores de la realeza se hacían era quién atraparía al soltero más codiciado de Reino Unido. La respuesta tomó a todos por sorpresa.

Enrique no terminó con la clase de persona que todos esperaban: una mujer nacida y criada en lo más alto de la sociedad británica. Se enamoró perdidamente de una mujer que ha hecho más para cimbrar a la familia real que la princesa Diana en la década de 1980.

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Lo primero de lo que hay que hablar, sin duda, es de que esta es una unión claramente basada en el amor. No es un pronunciamiento sobre las relaciones entre razas ni un intento de recrear un anuncio de Benetton. Se trata de dos personas locamente enamoradas.

Sin embargo, la incorporación de Meghan Markle a la familia real es un momento trascendental para la evolución de la sociedad británica precisamente porque no tiene los antecedentes tradicionales que todos esperan de alguien que se casará con un miembro de la familia real.

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Meghan ha tenido una vida modesta, comparada con las parejas anteriores de Enrique: estuvo casada y se divorció; sus padres se separaron cuando era joven; fue parte de una familia monoparental, y lo más interesante, además de que es una celebridad, es que es una mujer de color.

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Esto es muy importante. A Reino Unido le gusta presumir que su sociedad es tolerante, incluyente y multicultural. Sin embargo, sigue aferrado a una estructura rígida de clases y en la punta está la familia real, el pináculo y símbolo mundial del elitismo.

En Reino Unido, el poder y los privilegios siguen siendo muy blancos y excluyentes. Apenas el 3% de las personas más poderosas e influyentes son negras o de minorías étnicas, según un estudio que llevaron a cabo el diario The Guardian y Operation Black Vote en septiembre de 2017.

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Obviamente se invita a gente de color a los grandes eventos reales, pero suele ser a título oficial, no como amigo personal de la familia. La alta sociedad sigue siendo muy cerrada respecto a la clase y la raza.

Aunque muchos historiadores afirman que Reino Unido tuvo su primera reina negra en 1761, cuando la princesa Sofía Carlota se casó con Jorge III, a los 17 años, su lugar, su posición y su aportación a la familia real no son muy conocidas porque prácticamente la borraron de los registros públicos.

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La experiencia de Meghan Markle es, desde luego, muy diferente. Aunque es poco probable que Markle llegue a ser reina, es la primera persona de color en la historia moderna que entra en el círculo mágico y sagrado de la familia real. Esto tiene un significado particular en cuanto a la situación actual de la política, la cultura y lo social.

La flecha de Cupido le dio a la familia real una oportunidad única para abrirse y mostrarle al país y al mundo que puede hacer más que tolerar la diversidad y la modernidad: puede vivirla.

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Es muy revelador que la misma reina haya aceptado a Megan tan cálidamente: eso prácticamente puso la pauta. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas. La prensa británica recibió advertencias por su cobertura de Meghan: el palacio se quejó, con justa razón, de que su tono era muy desagradable. Y obviamente ha habido racismo descarado.

Pero esa es la razón por la que Meghan es tan interesante. En la familia real habrá, por primera vez, alguien que ha vivido el racismo y los prejuicios. Tendrá una empatía muy importante para muchas personas de color, no solo en Reino Unido, sino en todo el mundo. Esa capacidad de ser un ejemplo, de identificarse y ponerse en los zapatos de alguien más será una cualidad inusual y vital. Enrique lo sabe mejor que nadie.

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