Pakistán culpa a islamistas por atentado

El gobierno de ese país dijo que los ataques dejaron un saldo de 133 muertos y 290 heridos; varios grupos extremistas han expresado su intención de asesinar a Benazir Bhutto.
Benazir Bhutto regresó a Pakistán tras cumplir ocho años de
KARACHI, Pakistán (CNN) -

El Gobierno de Pakistán responsabilizó a militantes islámicos por los dos ataques con bomba que dejaron 133 muertos, mientras que una caravana con la líder opositora Benazir Bhutto avanzaba entre una multitud de seguidores en Karachi.

Bhutto, que luego de ocho años de autoexilio hacía su entrada triunfal en Karachi en un camión reforzado para contener ataques con bombas, resultó ilesa en el incidente más crudo y mortal en la historia de su país.

El ataque subrayó la turbulencia que atraviesa Pakistán antes de las elecciones generales previstas para enero, pero no está claro si afectaría un posible acuerdo para que Bhutto y el presidente Pervez Musharraf compartan el poder.

El general Musharraf, que dirige el país desde el golpe de Estado que dio en 1999 y también es jefe del Ejército pakistaní, se solidarizó con su aliada con una llamada telefónica desde Islamabad.

Ambos "expresaron su inquebrantable resolución a combatir el azote del extremismo y el terrorismo", dijo el portavoz del presidente Rashid Quereshi.

"Aquellos que están haciendo esto, quieren crear terror, y las campañas y marchas electorales están dentro de sus objetivos", dijo el ministro del Interior, Aftab Ahmed Khan Sherpao, quien se salvó de un ataque suicida en abril.

Nadie se ha adjudicado la responsabilidad de los ataques. Pero la policía investiga si el incidente tuvo vínculos con regiones tribales de la frontera con Afganistán, que se han convertido en refugios para militantes de Al Qaeda y talibanes.

"Definitivamente, fue obra de extremistas y terroristas", dijo el portavoz del Ministerio del Interior Javed Iqbal Cheema.

El Ministerio del Interior precisó que 133 personas murieron y 290 resultaron heridas.

Desconfianza

Militantes vinculados a Al Qaeda, molestos por el respaldo de Bhutto a la guerra contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos, habían amenazado esta semana con asesinarla, y funcionarios dijeron que había reportes de inteligencia sobre conspiraciones de tres grupos distintos.

Las explosiones ocurrieron poco después de la medianoche, luego de casi 10 horas del arribo de Bhutto desde Dubai.

"La primera explosión fue causada por una granada de mano. La segunda fue un ataque suicida", dijo Manzoor Mughal, funcionario policial involucrado en la investigación.

"El atacante corrió entre la multitud y se inmoló", agregó.

Mughal dijo que habían encontrado la cabeza del atacante y que estimaron que tenía entre 15 y 20 kilos de explosivos atados a su cuerpo.

El esposo de Bhutto, Asif Ali Zardari, acusó a las agencias de inteligencia de estar involucradas en el ataque, una sospecha compartida por varios pakistaníes.

El reingreso de Bhutto, de 54 años, a la escena política es bien recibido por inversionistas, que la ven como una fuerza para la democracia y la estabilidad así como alguien que ayudaría a Pakistán a mantener políticas económicas consistentes.

Washington ha impulsado una alianza para mantener a Pakistán comprometido en el combate a Al Qaeda y respaldar los esfuerzos de la OTAN para estabilizar Afganistán.

Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados pakistaníes condenaron el hecho, incluyendo a sus vecinos India e Irán.

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