¿Quién es Cristina Fernández?

La primera dama culmina su carrera política siendo la primera presidenta de Argentina; ha sido la mujer más poderosa de su país y admiradora de Hillary Clinton.
Cristina Fernández en campaña. (Reuters)  (Foto: )
BUENOS AIRES (CNN) -

Cristina Fernández de Kirchner se convirtió el domingo en la primera presidenta electa de la historia argentina según sondeos a boca de urna, un logro que le permitirá recibir el poder de manos de su esposo y coronar la sociedad política que formaron en los 70.

Pero, el manejo del Gobierno no es algo desconocido para la nueva mandataria. Durante los cuatro años de gestión de Néstor Kirchner ha sido la mujer más poderosa del país desde su doble rol de primera dama y senadora.

Siempre mencionada por su nombre de pila, incluso en su propia propaganda política, Fernández se impuso en primera vuelta, según los sondeos de boca de urna divulgados por medios locales al cierre del proceso electoral.

Admiradora confesa de Hillary Clinton y de Eva Perón en su versión más combativa, "Cristina" anticipa en su eslogan de campaña que "el cambio recién comienza". Pero en las pocas entrevistas que dio antes de los comicios se ajustó con disciplina al discurso económico de su marido.

Y sobre el éxito de la política administrativa de Kirchner cabalgó la ahora presidenta electa. Cuando asuma el 10 de diciembre, Argentina estará cerrando su quinto año consecutivo de expansión económica a tasas superiores al 8 por ciento.

Esta abogada de 54 años que actuó como legisladora desde 1989, hizo pie en la arena política nacional mucho antes que el propio presidente Kirchner, protagonizando intensos debates en el Congreso donde con frecuencia desairó a sus colegas con sus recursos de oradora y su bagaje intelectual.

De carácter encendido, no dudó en vapulear públicamente al vicepresidente Daniel Scioli durante una sesión televisada del Senado, donde lo responsabilizó de armar una "operación de prensa" que la hizo aparecer tomando decisiones poco transparentes en la conformación de comisiones en la cámara.

Estilos diferentes

"Los Pingüinos", como se apoda al matrimonio Kirchner por su origen en la fría Patagonia, comparte ideología y militancia en una monolítica sociedad que un lustro atrás ni siquiera podía permitirse soñar con llegar a la Casa Rosada.

Pero en cuestiones de estilo, los separa un océano.

A diferencia de su esposo, con quien se casó en 1975, Fernández muestra una evidente preocupación por su aspecto físico, que le ha valido no pocas ironías durante la campaña, y es más afecta a las relaciones internacionales que a besar niños en barrios de extrema pobreza.

"No quiero heredar nada, ni de Eva, ni de Kirchner, ni de nadie. Lo he ganado todo por mis logros y por mis defectos también", dijo en Madrid poco después de lanzar su candidatura en julio pasado.

Fernández se encaminó casi en silencio a la presidencia -sólo habló en actos proselitistas sin conceder más que un puñado de entrevistas-, en una campaña pulcra y planeada hasta el detalle.

"Tiene un carácter obsesivo y es impetuosa. Quiere todas las cosas así (perfectas): si uno está hablando con ella en la casa y recoge un libro de una mesa ratona, ella va a ir acomodarlo donde estaba antes", describió José Di Mauro, autor de un libro sobre la primera dama.

Fernández no sólo continuará la política económica y social de su esposo, sino que también anticipó que mantendrá la estrecha relación sellada con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, con quien intercambió elogios durante su campaña, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Fernández y Kirchner se conocieron como militantes juveniles del peronismo de izquierda. La relación devino en una familia con dos hijos, de 30 y 17 años, y una impactante carrera política que llegará a su cumbre cuando hagan el traspaso del bastón presidencial.

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