Los Kirchner se mantienen en el poder

Argentina eligió a Cristina Fernández como su nueva presidenta, con un 43% de los votos; América Latina será testigo del traspaso del poder entre esposos elegidos democráticamente.
Cristina prometió seguir las premisas de su marido como mant
BUENOS AIRES (CNN) -

Argentina amaneció el lunes con una presidenta electa en las urnas por primera vez en su historia, luego de que la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, se consagró cómodamente en las elecciones del domingo.

Como lo anticiparon las encuestas, la senadora y abogada de 54 años de edad sucederá a su esposo, Néstor Kirchner, al mando del país hasta el 2011, bajo la promesa de mantener las políticas expansivas que permitieron recuperar a la economía tras la profunda crisis de 2001-2002.

Fernández, quien reivindica los orígenes combativos del peronismo pero que a la vez disfruta seguir las tendencias de la moda, festejó la victoria el domingo por la noche cuando los primeros datos oficiales ya le daban un 43% de los votos.

"Hemos ganado ampliamente", fueron las primeras palabras de Fernández en su comando de campaña, frente a cientos de seguidores y bajo una lluvia de papeles celestes y blancos.

El resultado también mostró una elección mejor de lo esperada para la centroizquierdista Elisa Carrió, quien en la madrugada del lunes reconoció el triunfo de la todavía primera dama.

"Creemos que la tendencia confirma como presidente de la República Argentina a Cristina Kirchner y reconocemos y la felicitamos por su victoria", dijo en una rueda de prensa.

Según las últimas cifras oficiales a las 1120 GMT del lunes, con un 95.61% de las mesas escrutadas, Fernández obtenía un 44.79% de los votos frente al 23.02% de Carrió.

Lo inédito

La victoria de Fernández permitirá a América Latina ser testigo de un inédito traspaso de poder entre esposos elegidos democráticamente.

Fernández prometió mantener las políticas que llevaron al país a un ciclo de arrollador crecimiento durante los cuatro años de gestión de su marido.

En su primer discurso, la presidenta electa se mostró conciliadora y aseguró que "es necesario aún profundizar los cambios y, para ello, es necesario sumar a la mayor cantidad de argentinos y argentinas a esta tarea".

Pero, la primera dama deberá enfrentar varios obstáculos en el inicio de su gestión, entre ellos la aceleración de la inflación que está castigando duramente los bolsillos de los argentinos, la falta de inversión en infraestructura, y casos de corrupción e índices altos de delincuencia.

Los sobrios festejos de los seguidores del Gobierno se limitaron a cantos y aplausos dentro del comando de Fernández, en un hotel del centro de Buenos Aires, mientras que en las puertas se juntaron algunos cientos de personas con tambores y banderas argentinas.

"Es algo espectacular porque por primera vez en la historia tenemos a una mujer presidenta electa por el pueblo", dijo Aída Molinari, una artesana de 47 años frente al hotel.

La senadora, que durante la campaña recibió el apoyo del mandatario venezolano Hugo Chávez, fue una pieza clave de la administración de Kirchner y muchos argentinos creen que su victoria implica que el país seguirá siendo gobernado por la pareja hasta el 2011 tal como ocurrió desde el 2003.

Si bien Cristina, como se la llama en Argentina, prometió seguir las premisas de su marido de mantener alto al consumo local, alentar las exportaciones con una moneda debilitada y conservar superavits fiscal primario y comercial, se espera que imprima un estilo distinto a las relaciones externas del país.

Su proyecto es tener relaciones con todo el planeta, pero eso implica entre otras cosas el difícil desafío de mantener los actuales estrechos lazos con Chávez, el polémico líder de la cruzada antiestadounidense en América Latina, y a la vez con Washington, que ha mantenido frías relaciones con Kirchner.

Fernández también heredará un largo conflicto ambiental con Uruguay, una suave interacción con Brasil, aunque con tensiones comerciales, y una aún tibia relación con la chilena Michelle Bachelet, la otra mujer al mando en la región, por el recorte en los envíos de gas que Argentina realiza cada invierno.

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