Monjes regresan a las calles en Myanmar

Los líderes realizaron una nueva manifestación en contra de la represión por el gobiero militar se espera que este fin de semana arribe por segunda vez a Myanmar el enviado espacial de la ONU
RAGÚN (CNN) -

Monjes budistas en Myanmar realizaron una marcha de protesta este miércoles, la primera desde que soldados reprimieron hace un mes un levantamiento a favor de la democracia, mientras el enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, preparaba una nueva visita a la antigua Birmania.

Un diplomático asiático, asentado en Rangún, dijo que Gambari, que realizó su primera visita corta luego de la campaña del Ejército, arribaría el 3 de noviembre en una segunda misión para persuadir a los generales hacia conversaciones con la líder opositora detenida Aung San Suu Kyi.

La última marcha de los monjes en la ciudad central de Pakokku, 600 kilómetros al noroeste de Rangún, sugiere que la campaña logró meramente sofocar, no erradicar, el enojo contra los 45 años de gobierno militar y creciente pobreza.

La ciudad ha sido un punto de ignición desde que los soldados dispararon a principios de septiembre sobre las cabezas de los monjes, transformando las pequeñas protestas localizadas contra las repentinas subas en los precios del combustible en el mayor levantamiento contra la junta en dos décadas.

Un testigo manifestó que aproximadamente 200 monjes con túnicas color granate cantaban oraciones al marchar en columnas de a tres por el centro de la ciudad.

La Voz Democrática de Birmania, una estación de radio disidente asentada en Noruega, dijo que los monjes se atienen a sus demandas de precios de combustible más bajos, reconciliación nacional y liberación de todos los prisioneros políticos, incluyendo a Suu Kyi.

"No tenemos miedo a ser arrestados o torturados", declaró un monje, según se citó.

No hubo reportes de problemas.

Un residente, que no quiso ser nombrado por temor a represalias, dijo que los monjes habían elegido una ruta deliberadamente para evitar chocar con concentraciones patrocinadas por la junta militar para condenar las demostraciones del mes pasado.

Los medios oficiales dicen que 10 personas, incluyendo un reportero japonés, murieron cuando se envió a los soldados para despejar las calles, aunque los gobiernos occidentales revelaron que la cifra real posiblemente es mucho más elevada.

Gambari ha estado en una gira diplomática asiática por seis países, para presionar a los vecinos, especialmente India y China, para que tomen una postura más dura contra los generales, uno de los regímenes más aislados del mundo.

En lo inmediato no pudo conocerse el cronograma de Gambari.

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