Protestan contra reformas de Sarkozy

Los empleados del ferrocarril en Francia comenzaron una huelga por los cambios en pensiones; el paro podría prolongarse y hacerse más grande si se une el sector energético y de transporte.

Los empleados del ferrocarril en Francia comenzaron el martes una huelga contra la reforma a las pensiones, el primer paso del importante reto sindical a los planes de reforma económica del presidente Nicolas Sarkozy.

El personal de la empresa estatal SNCF dejó de trabajar a las 20:00 hora local (1900 GMT) y se espera que mantengan el paro al menos hasta el fin de semana.

Si el miércoles se unen los trabajadores del transporte local y los sindicatos del sector energético, la huelga podría convertirse en la mayor que haya visto Francia en más de una década. Aparte hay convocado un paro en el sector público para el 20 de noviembre.

Sarkozy mantuvo una reunión de última hora con la dirección de las empresas ferroviaria y eléctrica, y aseguró que permanecerá firme.

"Seguiré con las reformas hasta el final", declaró en el Parlamento Europeo. "Nada me apartará de mi curso", agregó.

Los sondeos muestran un apoyo al plan de Sarkozy de reformar un sistema que permite a algunos funcionarios jubilarse tras contribuir durante 37.5 años al sistema, en lugar de los 40 del resto de los trabajadores.

Pero el amplio descontento por cuestiones como el costo de la vida y de la vivienda podría aumentar el malestar si la disputa se prolonga.

Sarkozy ha dicho que los privilegios están pasados de moda y son injustos con otros trabajadores.

"Si no hacemos esta reforma, más nos valdría parar, porque no aprobaríamos ninguna", dijo al diario izquierdista Libération Henri Guaino, uno de los asesores del presidente.

La red ferroviaria estatal SNCF dijo que preveía que sólo 90 de 700 servicios interurbanos de alta velocidad funcionarían durante la huelga, así como una décima parte del número normal de autobuses y trenes de metro en la capital el miércoles.

Estudiantes izquierdistas han amenazado con unirse a la protesta bloqueando estaciones de ferrocarril, aunque los principales sindicatos de estudiantes y ferroviarios se han distanciado del llamamiento.

La última acción sindical se produce a menos de un mes después de que los sindicatos paralizaran el transporte público en la mayor parte de Francia, interrumpiendo el servicio de metro de París durante días, con unos niveles de simpatía hacia los trabajadores sensiblemente menores a los de la última batalla por las pensiones en 1995.

Los sindicatos argumentan que sus empleos están mal pagados y que tienen horarios de trabajo muy variables, pero el Gobierno dice que si no se hacen hoy las reformas, "nadie puede garantizar que en 10 ó 15 años puedan seguir pagándose las pensiones", según el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand.

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