Republicanos cautelosos en debate

Las respuestas de los candidatos, con respecto al tema de la inmigración, fueron muy reservada Univision y la Universidad de Miami auspiciaron el debate y las preguntas se formularon en espa
Mike Huckabee, Mitt Romney y Rudy Giuliani son algunos de lo
FLORIDA (AP) -

No hubo ataques personales ni grandes pronunciamientos. La cautela predominó en el debate entre los aspirantes republicanos a la presidencia transmitido por una cadena televisiva en español.

Si hubo un modelo a seguir en el debate difundido por Univision, fue el de Mike Huckabee, quien no se trenzó en las acaloradas discusiones que caracterizaron otras presentaciones y ahora encabeza algunas de las encuestas de opinión.

Este no fue el típico debate, en el que los candidatos tratan de captar las simpatías de la base republicana. Estaba orientado a un sector más bien hostil. Una encuesta difundida la semana pasada por el Centro Hispano Pew, independiente, indicó que entre los hispanos empadronados, un 57% prefiere a los demócratas y apenas un 23% votaría por los republicanos.

Y en el tema de la inmigración, los hispanos tienden a expresar simpatías por los inmigrantes, tengan o no papeles, mientras que los republicanos promueven una política de mano dura hacia los indocumentados.

Los republicanos, no obstante, consideran que hay otros temas importantes, desde el aborto hasta el tamaño del gobierno, en los que los hispanos prefieren sus puntos de vista a los de los demócratas. En la Florida, muchos cubano-estadounidenses siguen votando por los republicanos y podrían ser determinantes en las internas del 29 de enero en ese estado.

Por ello, los republicanos se cuidaron de no granjearse enemigos.

''No hay mucho tiempo por delante y no pueden darse el lujo de ganarse la antipatía de los votantes'', expresó Susan MacManus, profesora de ciencias políticas de la Universidad del Sur de la Florida.

Univision y la Universidad de Miami auspiciaron el debate. Las preguntas fueron formuladas en español y los candidatos respondieron en inglés, con traducción simultánea al español.

Cuando llegaron las previsibles preguntas en torno al tema de la inmigración, los candidatos se mantuvieron fieles a sus posiciones, pero moderaron el tono de sus respuestas. Todos parecían decir lo mismo. Elogiaron a los inmigrantes legales, plantearon la necesidad de reforzar la vigilancia de las fronteras y coincidieron en que la inmigración ilegal perjudica a los extranjeros que desean venir al país siguiendo los caminos indicados. Ningún candidato usó la expresión ''extranjeros ilegales'', que irrita a los indocumentados.

De hecho, no hubo cuestionamientos fuertes. Mitt Romney no insistió en su tesis de que, como alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani protegió a los indocumentados. Tampoco se mencionó la afirmación de Giuliani de que Romney había amparado a los indocumentados porque una empresa que contrató para arreglar su jardín empleaba a indocumentados.

Cuando se preguntó por qué los hispanos apoyaban a los demócratas, John McCain fue el único que dio una respuesta profunda y lo atribuyó a ''la retórica que muchos hispanos escuchan en relación con la inmigración ilegal''.

El propio McCain, quien apoya una reforma que incluya la posibilidad de que algunos indocumentados reciban la ciudadanía, admitió que la opinión pública no coincide con sus puntos de vista.

''Los estadounidenses quieren asegurar la frontera primero'', expresó. ''Eso es lo que haremos. Pero les repito lo que ya dije en un debate previo: hay que enfocar este tema con compasión y amor, porque son seres humanos''.

Giuliani propuso la emisión de documentos de identificación que no se puedan falsificar, mientras que Romney y Fred Thompson criticaron las políticas que permiten que un inmigrante con papales pueda recibir a toda una familia.

Todos trataron de hallar puntos en común y criticaron a Hugo Chávez y Fidel Castro, algo que cae muy bien en esta ciudad predominantemente cubano-estadounidense, donde el mandatario cubano y su aliado venezolano son muy mal vistos.

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