El Vaticano abolió el limbo

Benedicto XVI revisa la doctrina católica sobre el limbo y dice que “hay esperanzas” para los b
CIUDAD DEL VATICANO (Agencias) -

La Iglesia Católica ha enterrado efectivamente el concepto de limbo, el lugar al que siglos de tradición y enseñanza sostuvieron que iban los bebés que morían sin recibir el bautismo.

En un documento largamente esperado, la Comisión Teológica Internacional de la Iglesia dijo que el limbo reflejaba una "visión excesivamente restrictiva de la salvación", según la agencia Catholic News Service (CNS) con sede en Estados Unidos, que obtuvo una copia el viernes.

El papa Benedicto XVI ha revisado la doctrina tradicional católica del “limbo”, e indicó que hay esperanzas para creer que los bebés que mueren sin bautismo pueden ir al cielo.

Benedicto aprobó las conclusiones de la Comisión Teológica Internacional, que difundió el viernes su documento sobre el limbo en Orígenes, el servicio noticioso de la Iglesia católica, dependiente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

“Podemos decir que tenemos muchas razones para esperar que hay salvación para esos bebés”, dijo el reverendo Luis Ladaria, un jesuita que es secretario general de la comisión.

Aunque tradicionalmente los católicos han creído que los niños que mueren sin bautismo son portadores del pecado original y por ello no pueden entrar al cielo, la Iglesia carece de doctrina oficial al respecto. Los teólogos, sin embargo, creyeron desde hace tiempo que dichos niños disfrutan de un eterno estado de perfecta felicidad natural, llamado limbo, pero sin estar en comunicación con Dios.

El papa Juan Pablo II y Benedicto pudieron nuevos estudios sobre el limbo, en parte debido a las apremiantes necesidades pastorales creadas por el aumento de los abortos y el creciente número de niños que mueren sin ser bautizados, indicó el informe.

En el documento, la comisión indicó que hay “serias bases teológicas y litúrgicas para creer esperanzados que los niños no bautizados que mueren obtendrán la salvación y la felicidad eterna”.

Empero, aclaró que “son razones de esperanza de rezos, en lugar de conocimiento seguro”.

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