Crece presencia de mujeres en el narco

En lo que va del año, al menos 20 mujeres traficantes de drogas han sido asesinadas; es un nuevo fenómeno -dicen especialistas- relacionado con la pobreza y la fuerza del narcotráf
El aumento de mujeres en la policía y el ejército, no es tan
TIJUANA (CNN) -

En franco desafío al estereotipo del macho mexicano, cada vez más mujeres están escalando a posiciones de poder en los cárteles de la droga del país, pero en el proceso, también están aumentando las muertes de ellas en violentas guerras por las rutas de tráfico.

"Este es un nuevo fenómeno que apenas lo estamos viendo", dijo un alto oficial de la Policía Federal Preventiva, quien prefirió el anonimato. "Lo estamos viendo en los cárteles de Tijuana y Sinaloa, posiblemente en la banda de Juárez", comentó refiriéndose a los tres mayores cárteles de la droga del país.

Al menos 20 mujeres traficantes de drogas han sido asesinadas por cárteles rivales en lo que va del presente año, muchas de ellas sofocadas con cinta adhesiva, en comparación con unas 15 en todo el 2006, según la policía.

El caso más visible es el de Enedina Arellano Félix, quien es una de las cabezas del cártel de Tijuana, en la frontera con California, luego que su hermano Francisco Javier, fue capturado en agosto del año pasado.

Las fuerzas de seguridad de Estados Unidos dicen que Enedina, una contadora de 46 años, trabaja mano a mano con su hermano Eduardo en la dirección del cártel, bajo el seudónimo de María Cecilia Félix.

Irónicamente, las mujeres traficantes suelen iniciarse del otro lado de la ley, -en la policía-, antes de buscar mejores ingresos con el narco.

Oficiales policiales corruptas se han ganado el respeto de los cárteles, al reclutar equipos de mujeres atractivas y bien vestidas, quienes pasan las drogas hacia Estados Unidos bajo las narices de los guardias fronterizos, incluso en medio de una mayor seguridad.

Es menos probable que los equipos policiales y militares mexicanos, --que rara vez incluyen miembros femeninos--, cateen con detenimiento a mujeres en los operativos antidrogas.

"Muchas mujeres son buenas con los negocios. Enedina Arellano es una contadora con licencia", dijo un ex funcionario de inteligencia policial mexicano, quien no quiso ser nombrado.

En lo que va del 2007, unas 700 personas han sido asesinadas en violentos incidentes relacionados con el control de las rutas de entrada de las drogas, al mercado de Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno del presidente Felipe Calderón a enviar miles de soldados y policías a las áreas más afectadas.

Todavía resulta menos probable que una mujer sea víctima de esa violencia, pero eso no significa que sean inmunes a una muerte brutal, ejecutadas a tiros, con sus manos atadas o asfixiadas.

La policía Mónica Ramírez, quien llegó a ser considerada una de las más prometedoras oficiales en la frontera norte de México, fue asesinada en febrero en aparente “vendetta” por el cártel de Tijuana, en la misma prisión donde fue recluida, acusada de dirigir un grupo de traficantes.

Fuentes policiales dicen que fue muerta de un tiro en el hospital de la prisión, para que no informara sobre el cártel.

¿Realidad o ficción?

En uno de esos casos donde la vida imita al arte, el escritor español Arturo Pérez-Reverte presagió en el 2002 la tendencia en libro "La reina del sur", una novela meticulosamente investigada cuya protagonista es el personaje de ficción Teresa Mendoza, una magnate del tráfico de drogas.

Narrada en parte en el estado norteño de Sinaloa, base del traficante más notorio del momento, Joaquín "Chapo" Guzmán, Teresa Mendoza emerge de la pobreza como mula del narco hasta convertirse en la jefa mayor de la organización por derecho propio.

La pobreza y la escasez de empleos bien remunerados en México son algunas de las causas que llevan a las mujeres a buscar ingresos en el narcotráfico, para mejorar su nivel de vida y poder educar a sus hijos.

"El narcotráfico trae cierto estatus y adrenalina. Es visto por algunos como una ruta para salir de la pobreza", dijo José María Ramos, un experto en seguridad en el Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana.

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