Cuerpos se pudren en calles Mogadiscio

Las explosiones siguen impactando a la ciudad por quinto día consecutivo, en medio de batallas; los países vecinos del Cuerno de África se acusan unos a otros de incitar al conflicto

Cadáveres putrefactos yacían el domingo en las calles de Mogadiscio mientras explosiones impactaban la ciudad por quinto día consecutivo, en medio de batallas entre insurgentes y las tropas somalíes y etíopes que han dejado más de 200 personas muertas, afirmaron residentes.

En un reflejo de las divisiones regionales que según muchos están fomentando la escalada de la guerra, Eritrea se retiró del grupo del este africano IGAD después de una disputa con Etiopía en torno a Somalia.

Los países vecinos del Cuerno de África se acusan unos a otros de incitar al conflicto.

En un éxodo cada vez mayor que según muchos se acerca a medio millón de personas, muchos otros cientos de somalíes huyeron el domingo de Mogadiscio llevando sus pertenencias sobre sus cabezas o arrastrándolas.

"He perdido toda la esperanza", dijo una mujer mientras caminaba a la cabeza de once de sus familiares, en su mayoría niños.

Los residentes aterrorizados escucharon durante la noche el ruido provocado por los morteros que provenían principalmente del norte, donde se registraron los peores enfrentamientos.

Con una insurgencia efervescente desde el derrocamiento del gobierno de militantes islámicos en Mogadiscio en vísperas del Año Nuevo, los actos de violencia de esta semana han sido unos de los peores y más frecuentes desde entonces.

Anteriormente, enfrentamientos que se prolongaron por cuatro días a fines de marzo causaron la muerte a al menos 1,000 personas, en su mayoría civiles.

Los insurgentes han construido barricadas detrás de bancos de arena improvisados y pasaban por las calles en camionetas convertidas en verdaderos vagones de guerra, mientras que las tropas somalíes y etíopes lanzan intensos ataques de artillería y realizan incursiones en los cuarteles de militantes con vehículos blindados.

Los cuerpos yacían el domingo en las calles, algunos mutilados o decapitados por las constantes explosiones que han destruido barrios residenciales considerados como baluartes islámicos.

El principal hospital de la ciudad, Madina, se encontraba tan atestado que los heridos fueron colocados en tiendas de campaña en jardines o simplemente debajo de árboles.

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