Crece presión por renuncia de Wolfowitz

Ministros europeos incrementaron sus presiones para que dimita el presidente del BM; dicen que la polémica manchó la reputación de la institución y su habilidad para recaudar fondo

Los europeos incrementaron sus presiones para que dimita el presidente del Banco Mundial, el estadounidense Paul Wolfowitz, y volvieron a expresar este martes nuevos temores sobre su liderazgo entre las denuncias de que violó las normas de la entidad al aprobar la concesión de un aumento salarial a su novia.

Wolfowitz ha sido acusado de facilitar un ascenso y un abultado aumento salarial a su compañera sentimental Shaha Riza, quien trabajaba para el Banco Mundial cuando él asumió la presidencia de la institución.

Entretanto, la Casa Blanca pareció estar tratando de distanciarse del asunto: el vocero Tony Snow refirió las preguntas de los periodistas sobre el tema al Banco Mundial.

Snow insistió en que el presidente George W. Bush sigue apoyando a Wolfowitz, pero no indicó si insistió a sus aliados y a terceros en que Wolfowitz siga al frente de la institución.

Muchos países europeos, el personal de la entidad, grupos activistas y otros desean que Wolfowitz dimita. Sostienen que la polémica ha mancillado la reputación de la institución y podría entorpecer su capacidad de recaudar miles de millones de dólares para financiar los programas del banco en favor de los países pobres.

''Lo que necesitamos es un presidente con buena reputación e integridad'', dijo el ministro de Hacienda holandés Wouter Bos en una reunión de sus colegas europeos efectuada en Bruselas. Bos agregó que tiene ''serias dudas'' sobre la integridad de Wolfowitz.

El ministro de Hacienda belga Didier Reynders opinó de forma similar al indicar que ''es imposible ir por el mundo hablando de buen gobierno sin un buen gobierno en el Banco Mundial''.

Por tradición, el presidente del Banco Mundial es un estadounidense y el de su organización gemela, el Fondo Monetario Internacional, un europeo. Bush designó a Wolfowitz pese a la renuencia de los europeos, y la designación fue aprobada por el consejo de administración la entidad. Estados Unidos desea mantener intacta esa tradición, y dio a entender que la partida de Wolfowitz podría alterar el equilibrio entre ambas instituciones.

''Seguimos respaldando al presidente Wolfowitz'', dijo el martes Snow, aunque agregó que Bush ''no está mezclado directa, personalmente, que yo sepa, en el asunto. Las conversaciones no tienen lugar ahora entre le gobierno y el Banco Mundial. Creo que debemos permitir la continuidad del proceso e lugar de inmiscuirnos en él''.

 

 

 

 

 

 

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