Bush busca su última victoria

Criticado por el desastre en Irak el presidente de EU intenta afanosamente una victoria legisla los miembros del gabinete de Bush se dedican exclusivamente a impulsar la reforma migratoria.
La reforma migratoria sería para Bush una victoria legislati
WASHINGTON (AP) -

El presidente George W. Bush tiene poco tiempo y capital político por delante, y los está usando para lograr la aprobación de una reforma migratoria.

Empezando con un discurso el 9 de abril en Arizona, en el que habló de la seguridad de la frontera y exhortó al Congreso a tomar medidas, Bush ha participado en una docena de actividades relacionadas con la inmigración. Sin contar sus numerosos discursos radiales sobre el tema, ni las llamadas telefónicas que hace a legisladores para impulsar la reforma.

Su agenda deja bien en claro que para la Casa Blanca, la reforma migratoria es la gran prioridad y la posibilidad de una victoria legislativa importante en la recta final de su presidencia.

Por ello, todos los días la Casa Blanca busca formas de mantener en el candelero una iniciativa que regularizaría la situación de millones de indocumentados.

Un pequeño grupo de asesores se reúne diariamente en la Casa Blanca para hablar del tema. El presidente participa cuando lo considera necesario. Y se hace sentir cuando hay cosas importantes en juego.

La directora de asuntos legislativos de la Casa Blanca ''pega un grito cuando quiere que el presidente hable con algún miembro del Congreso'', señaló Joel Kaplan, subdirector del departamento de política de la Presidencia. ''Espero que nos dé más gritos antes de que todo esto haya concluido''.

Dos de los miembros del gabinete de Bush se dedican casi exclusivamente a impulsar la reforma: el secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, quienes prácticamente viven en la Casa Blanca, según Kaplan.

Cuando el proyecto quedó estancado en el Senado, Bush intervino personalmente para resucitarlo.

Llamó a los senadores republicano Jon Kyl, Trent Lott y Mitch McConnell desde Europa. Y en su vuelo de regreso habló por teléfono nuevamente con Kyl y también con los senadores demócratas Ken Salazar y Edward Kennedy.

Al día siguiente hizo una inusual visita al Capitolio y habló a puertas cerradas con senadores republicanos.

El esfuerzo aparentemente ayudó a que lo líderes del Senado decidiesen la semana pasada darle otra oportunidad al proyecto.

''Un presidente debilitado puede conservar fuerza política'', comentó el estratega republicano Rich Galen. ''Puede obtener algo. La iniciativa había sido dejada de lado por el Senado, y aquí está de nuevo''.

El Senado decidió el martes volver a considerar el tema. Pero no hay garantías de lo que sucederá en el futuro. Todavía son necesarios 60 votos para mantener viva la iniciativa, algo que no se consiguió la vez anterior.

Bush sigue llamando a senadores para promover la reforma.

''Ha estado usando el teléfono'', expresó el portavoz de la Casa Blanca Tony Snow. ''No les diré cuántas veces lo ha hecho ni con quiénes ha hablado''.

Bush trata de proyectar una imagen de confianza y da la aprobación de la reforma como un hecho.

''Cuando sea aprobada en el Senado, hablaremos de cómo sacarla adelante en la Cámara de Representantes'', expresó en una ocasión.

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