Monjes budistas protestan en Myanmar

Miles de opositores marcharon por las calles por más de cinco horas en protesta por la represió los manifestantes también arremetieron por el aumento de los precios en su país.
Miles de opositores encabezaron la mayor protesta realizada

Cerca de 100,000 opositores encabezados por un grupo de monjes budistas marcharon el lunes por Yangon, en la mayor protesta realizada en la ciudad más grande de Myanmar desde que el movimiento prodemocrático de 1988 fuera sometido por los militares.

Marchando durante cinco horas y a lo largo de más de 20 kilómetros, un grupo de retaguardia de 1,000 monjes y 400 simpatizantes finalizaron la protesta en una intersección en la que la policía bloqueaba el acceso a la calle donde la líder prodemocracia, Aung San Suu Kyi, está bajo arresto domiciliario.

Sin hacer esfuerzos por cruzar la barrera policial, los manifestantes entonaron una oración budista con las palabras ''Que haya paz'', tras lo cual se dispersaron. Unos 500 transeúntes vitorearon el gesto de desafío, observados por unos 100 policías antimotines.

Algunos participantes dijeron que había varios centenares de miles de manifestantes, pero el funcionario de una agencia internacional de ayuda que tenía empleados monitoreando la muchedumbre estimó la participación en mucho más que 50,000 y acercándose a 100,000.

La marcha, iniciada en la pagoda Shwedagon que es el santuario más venerado del país, fue sumando participantes a su paso por calles de Yangon. Unos 20,000 monjes iniciaron la protesta y la columna fue creciendo con el ingreso de manifestantes que atendieron el llamado a una protesta general.

La columna se extendía por al menos ocho kilómetros (cinco millas) en las primeras horas, cuando pasó por el recinto antiguo de la Universidad de Rangún, uno de los centros principales de protestas antigubernamentales en el pasado. En la manifestación se observó la participación de estudiantes.

Las actuales protestas comenzaron el 19 de agosto como un movimiento contra las dificultades económicas, luego que el gobierno elevase drásticamente los precios de los combustibles. Pero tienen su base en el persistente descontento con el represivo gobierno militar.

Luego de una semana de marchas por los monjes, las protestas se han vuelto claramente políticas, aunque los clérigos prefieren expresar sus opiniones indirectamente, a través de cánticos y oraciones en lugares importantes.

Miembros del público se han sumado, entonando lemas del movimiento prodemocracia.

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