Mexicanos ignoran riesgos ambientales

Los capitalinos no conocen las circunstancias de peligro ambiental; si el mensaje de advertencia les propone modificar sus hábitos diarios, hacen caso omiso.
No sólo olvidan contingencias ambientales, también sismos, e
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

Pese a entender los mensajes y tenerles confianza, la población mexicana desecha los comunicados sobre riesgos ambientales que advierten sobre peligros que pueden afectarles, señaló el especialista Javier Urbina Soria.

Al dar a conocer los resultados de una encuesta —de 400 preguntas— realizada a 800 personas de entre 18 y 70 años de la Zona Metropolitana de la ciudad de México sobre la comunicación de riesgos ambientales, indicó que 90% ignora las circunstancias de peligro.

En un comunicado, el especialista expuso que cuando la gente percibe un peligro en el entorno, por lo regular no hace lo necesario para protegerse. Primero, realiza un balance para tomar decisiones: modifica la circunstancia o su comportamiento.

Pero si lo que tiene que hacer para cuidarse implica transformaciones estructurales en su forma de vida decide no hacerlos, se resiste a variar su cotidianeidad y, con ello, provoca que el peligro se profundice.

Urbina Soria explicó que los riesgos ambientales tienen una clasificación formal en el Centro Nacional de Prevención de Desastres, y pueden ser geológicos, como erupciones volcánicas o temblores, o físico-químicos, como explosiones o incendios.

Además, hidrometeorológicos, todo lo que tiene que ver con el clima; sanitarios, relacionados con la contaminación, y socio-organizativos, como las manifestaciones.

Tras 10 años de estudio en estas cuestiones, el experto y su grupo de trabajo han agregado otra categoría: la urbano-arquitectónica.

Ella se refiere a la invasión de espacios públicos por ambulantes; la altura propia de los edificios y su buen o mal estado; y las construcciones en ruinas y el tráfico intenso, porque ante una emergencia es difícil escapar, entre otros factores.

El experto se refirió al mito de la invulnerabilidad personal: se acepta que puede haber una amenaza para los demás pero no para uno mismo.

En cuestiones ambientales estas protecciones suelen adjudicarse a situaciones divinas y a agencias gubernamentales, pero generalmente no se origina la responsabilidad de manera personal, aseveró.

Eso sí, dijo, cuando los riesgos ponen en peligro directo a los infantes, ahí sí hay una manifestación y una protección especial, sobre todo de las mujeres, para que no les ocurra nada.

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