Empresas italianas desafían a la mafia

La Cosa Nostra pierde fuerza ante los hombres de negocios que se niegan a pagar protección; una página Web promueve la idea de no pagar más sobornos a la mafia en Sicilia y Palermo.
Las empresas se unen para defenderse bajo el "Addiopizzo". (  (Foto: )
PALERMO, Italia (AP) -

Cuando se trataba de negocios, la Cosa Nostra siempre podía contar con el miedo que le tenían. Sin embargo, eso ya pasó.

En una rebelión que ha sacudido a la mafia siciliana hasta sus raíces, las empresas están uniendo fuerzas para negarse a pagar el ''pizzo'', la cuota que les exige la mafia por protección.

Lo mejor es que lo están logrando, y con ello amenazan liquidar a la debilitada delincuencia organizada, al quitarle una de sus fuentes más seguras y continuas de ingresos

La mafia tiene un largo historial de recuperarse de sus derrotas, pero esta vez está enfrentando algo totalmente nuevo: un sitio de Internet, donde muchos empresarios están encontrando la seguridad para decirle no a la mafia.

Al mismo tiempo, diferentes empresarios, desde los propietarios de tiendas de barrio hasta industriales, se han fortalecido con los arrestos a los jefes fugitivos de la mafia, así como el descubrimiento en diferentes allanamientos de relaciones de la mafia sobre qué negocios pagaban el famoso ''pizzo'' y por qué monto.

''La rebelión va contra el corazón de la mafia. Si funciona, tendremos una gran ventaja en la lucha contra la mafia'', señaló el fiscal de Palermo, Maurizio De Lucía, quien ha investigado los casos de extorsión desde hace años.

Estos avances recientes se han alcanzado gracias a otros triunfos obtenidos en la lucha por romper el control que tiene la mafia sobre Sicilia.

En las últimas dos décadas, la Cosa Nostra se ha visto golpeada por los testimonios de renegados, que ayudaron a enviar a cientos de mafiosos a la cárcel a finales de la década de los ochenta.

Asimismo, una feroz campaña estatal en contra de la mafia una década después llevó a la captura de más integrantes de la organización después de que éstos mataron con bombas a dos fiscales anti-mafia en Palermo.

El número de rebeldes en el sitio de Internet aún es pequeño en comparación con el número de negocios que hay el Palermo, pero el movimiento ha ayudado quebrantar el dominio psicológico que ejercía la mafia sobre los sicilianos, acostumbrados durante mucho tiempo a creer que esta rebeldía les atraería la ruina o una sentencia de muerte.

Además, si se continúa resquebrajando esa cultura de miedo, eso llevará finalmente a acabar con la Cosa Nostra.

Las empresas están desafiando abiertamente a la mafia al suscribirse a un sitio de Internet llamado ''Addiopizzo'' (Adiós al Pizzo), que aglutina a las empresas en la capital siciliana que se resisten a pagar extorsiones.

La campaña fue iniciada en el 2004 por un grupo de jóvenes que pensaban abrir un bar. Ellos comenzaron adornando los muros de Palermo con afiches anti-pizzo, que decían ''Todo un pueblo que pague el pizzo es un pueblo sin dignidad'' y posteriormente llevaron su campaña a la Internet donde han logrado agrupar a un grupo numeroso de sicilianos que están hartos de las bravuconadas de la mafia.

Confindustria, un grupo de cabilderos de la industria, también ha impulsado al movimiento con la amenaza de expulsar a los miembros que aún pagan dinero para obtener protección. Su brazo en Sicilia ha revisado una lista de empresas que pagaban ''pizzo'' y que estaban detalladas en documentos hallados durante una redada que efectuaron las autoridades a un escondite de un jefe de la mafia.

Este mes, el grupo ha comenzado a convocar a los directores de esas empresas para exigirles explicaciones si era cierto que habían pagado los sobornos y para determinar si deben ser expulsados del influyente grupo de cabildeo político.

En un caso, el director de una clínica privada indicó que su institución terminó en la lista de la Cosa Nostra porque un mafioso fue atendido allí, pero al parecer no se supo durante su hospitalización que se trataba de un mafioso.

Al mismo tiempo, las autoridades han incrementado la presión sobre los dueños de empresas, persiguiendo con todo el rigor de la ley a aquellos que se nieguen a atestiguar contra la mafia en casos claros de extorsión.

De acuerdo con las leyes italianas, un empresario que niegue estar pagando sobornos pese a claras evidencias en contra, como ser sorprendido por cámaras de vigilancia, puede ser acusado de ''ayudar e impulsar'' la Cosa Nostra''.

''Ahora es más riesgoso para nosotros pagar que no pagar'', afirmó Ugo Argiroffi, un ingeniero que recientemente afilió su empresa de construcción, C.O.C.I., con sede en Palermo, a la lista de Addiopizzo (www.addiopizzo.org).

Pese a que los 230 negocios inscritos en el sitio apenas son una fracción de los miles de negocios, oficinas y fábricas de Palermo, un grupo similar ha surgido en Catania, la segunda ciudad más grande de Sicilia.

Quizás lo que resulta más significativo es que esta rebelión ha tomado fuerza en los bastiones de uno de los clanes más despiadados de la mafia, sitios como Gela, una población industrial situada en la costa. Unos 80 empresarios de Gela han denunciado en los últimos meses algunos intentos de extorsión.

Es un giro dramático desde principios de los noventa, cuando un comerciante de Gela, que se atrevió a denunciar la extorsión fue asesinado por la mafia, así como un comerciante de autos de Gela, cuya sala de exhibición fue incendiada en varias ocasiones, y tuvo que mudarse con su familia y cambiarse el nombre después de atestiguar ante la justicia.

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