Tibetanos dicen hay varios muertos

El gobierno chino asegura no ha habido muertos en las protestas, no quiere dañar su imagen; China se prepara para los Juegos Olímpicos de Pekín del 8 al 24 de agosto.
KANGDING, China (CNN) -

Tibetanos de la tensa provincia china de Sichuan dijeron el viernes que creían que la policía había matado a varias personas en las manifestaciones de esta semana en el Tíbet, en oposición a la información oficial que asegura que no ha muerto nadie.

La agencia de noticias oficial china Xinhua informó el jueves que la policía había herido de bala a cuatro manifestantes esta semana en una región de esa provincia, poblada fuertemente por gente de la etnia tibetana, en donde estallaron las protestas luego de disturbios anti China en el vecino Tíbet hace una semana.

Los disturbios han alarmado a China, ansiosa por lucir perfecta de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín, del 8 al 24 de agosto, en los que espera mostrar al mundo que ha llegado como una potencia mundial.

La represión de China atrajo críticas internacionales, con la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, describiendo la situación en el Tíbet como un desafío a la conciencia del mundo, y Alemania exhortando a Pekín a permitir el ingreso de observadores extranjeros a la región.

China afirma que 18 "civiles inocentes" murieron la semana pasada en disturbios anti China en la capital del Tíbet, Lhasa, luego de que la policía sofocó protestas en principio pacíficas lideradas por monjes. Tibetanos exiliados dicen que han muerto hasta 100 personas.

"Previamente, la cifra de muertos para los inocentes era de 13," dijo Xinhua, monitoreada en Londres.

Montañeses chinos que planean llevar la antorcha olímpica a la cima del Everest señalaron que su periplo a través de Tíbet sería una muestra de unidad nacional contra el exiliado líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, a quien Pekín acusa de instigar a la violencia en la remota región.

"Debemos llegar hasta el final para asegurar el traspaso sin problemas de la carrera de relevos de la antorcha. Debemos fortalecer la unidad étnica mientras que las fuerzas hostiles intentan separar a los grupos étnicos," dijo Yin Xunping, representante del esfuerzo de montañismo en el Tíbet, según citó la agencia de noticias oficial Xinhua.

La tensión sigue siendo alta en el Tíbet, Sichuan y áreas vecinas donde el Gobierno chino ha enviado tropas.

Kangding, una localidad con muchos tibetanos en Sichuan y una puerta a la convulsionada región, estaba llena de soldados, algunos patrullando, otros practicando ruidosamente artes marciales en la plaza central.

Los chóferes se niegan a viajar a esas localidades. "Estoy en esto para ganar dinero, pero no me importa cuánto me pague: no iré allí," dijo un chofer de Kangding.

Un tibetano residente en la prefectura de Aba, donde el domingo comenzó a haber disturbios, dijo a Reuters que creía que hubo varios muertos cuando la policía disparó a manifestantes que atacaban a autoridades y edificios estatales.

"Todo el mundo cree que nuestra gente murió, quizás diez, o más," dijo, pidiendo mantenerse en el anonimato por temor a ser castigado por hablar con periodistas.

Pedidos de boicot

Tropas y antidisturbios han bloqueado carreteras y mantienen a los extranjeros fuera de la zona.

"Con todas las tropas que se enviaron allí, está bajo control ahora. Han intentado durante todos esos años obtener la independencia y fracasaron. Así que no sucederá. No ahora, es imposible," dijo Ran Hongkui, un comerciante chino en el camino utilizado por un convoy de policía armada dirigiéndose hacia el oeste.

La respuesta china ante los disturbios provocó, además de las críticas internacionales, llamados a boicotear la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín.

La cadena de televisión estatal del Tíbet continuaba mostrando imágenes de los disturbios de la semana pasada, incluyendo escenas de monjes en túnicas color granate arrojando piedras a la policía, manifestantes pateando los frentes de comercios y columnas de humo negro de autos incendiados en la capital local, Lhasa.

Sus presentadores se hacían eco de la insistencia de Pekín en que la violencia fue orquestada por el "grupo del Dalai," haciendo campaña por la independencia e intentando avergonzar a China con vistas a los Juegos.

 

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