PRD está aún sin presidente electo

Los seguidores de Encinas y los de Ortega se acusan mutuamente de robo de boletas e intimidació el partido había fijado el domingo como fecha límite para tener a un ganador, pero aún no lo ha
Candidatos a la dirigencia nacional del PRD. (Archivo Notime
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

El principal partido de izquierda de México aún estaba enfrascado el domingo en definir el resultado de la elección de su nuevo líder, en medio de acusaciones de irregularidades.

Alejandro Encinas, ex Jefe de Gobierno de la capital mexicana de ala radical, se declaró vencedor de la contienda la semana pasada con una pequeña muestra del programa de resultados preliminares, pero su rival, el moderado Jesús Ortega, asegura que puede obtener el triunfo con el resto de los sufragios.

La elección decidirá si la izquierda -cuyo candidato presidencial en el 2006, Andrés Manuel López Obrador, asegura perdió por fraude- optará por una postura más combativa o una más conciliadora, mientras el Gobierno trata de sacar adelante una reforma energética en el Congreso.

Los seguidores de ambos candidatos para dirigir al Partido de la Revolución Democrática (PRD) -la segunda fuerza nacional- se acusan entre sí de intimidar a los votantes, de robar boletas y de interferir en el conteo de votos.

El partido había fijado el domingo como el día límite para dar a conocer el resultado final, pero Encinas pidió que el conteo de boletas en ciertas zonas conflictivas se realice meticulosamente delante de los medios de comunicación, lo que podría demorar más el desenlace.

El fundador del PRD y para muchos su líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas, dijo el sábado en una carta abierta a la población que la elección debería anularse ante los constantes reclamos de irregularidades.

Pero Ortega y Encinas descalificaron la propuesta.

Varios analistas sostienen que un triunfo de Ortega fortalecería la posición de legisladores del PRD que están a favor de negociar, dejando a un lado un llamado que hizo López Obrador para que los legisladores izquierdistas hicieran una huelga legislativa para frenar la reforma energética.

La reforma busca revitalizar la industria petrolera, puesto que la producción del monopolio estatal Pemex ha venido cayendo y no tiene dinero suficiente para explorar nuevos yacimientos. 

Encinas era alcalde de la Ciudad de México cuando López Obrador lideró las protestas de decenas de miles de simpatizantes tras las elecciones presidenciales del 2006 por un supuesto fraude en su contra. En esa ocasión bloqueó con campamentos por varias semanas céntricas calles capitalinas.

Un triunfo de Encinas elevaría la posibilidad de que López Obrador -su mentor político- busque de nuevo la presidencia en el 2012.

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